La cuarta edición del concierto solidario Unidos por Ucrania, organizada por la Embajada Británica en España, se convirtió en un gesto colectivo de apoyo a un país que, en plena invasión a gran escala de Rusia, resiste mientras otros conflictos internacionales acaparan la atención global.
Los fondos recaudados del concierto tienen como destino a mantener el suministro de energía en hogares, hospitales y escuelas de Ucrania, en un contexto marcado por ataques continuos contra infraestructuras energéticas que han dejado a millones de personas sin electricidad, calefacción ni agua. Y es que el Ejército ruso bombardea infraestructura crítica ucraniana a pesar de las bajas temperaturas o de que no sean objetivos militares.
Del frente de batalla al escenario
Sobre el escenario, la música articuló un relato emocional. Abrió el sargento Iván Tkalenko, de Cultural Forces -el brazo cultural de las Fuerzas Armadas ucranianas- que junto a su bandurria eléctrica dejó el frente de batalla por Madrid durante unos días. Prosiguió el coro infantil ucraniano Peredzvin, el coro Talía junto a la Orquesta Metropolitana y el coro de diplomáticos. Este último reunió al embajador británico en España, Alex Ellis, a la embajadora ucraniana Yuliia Sokolovska y al embajador sueco Per-Arne Hjelmborn, en una imagen poco habitual a la que nos tienen acostumbrados los diplomáticos.

El repertorio fue toda una declaración de intenciones. A piezas clásicas se sumaron canciones como “No a la guerra”, “The Impossible Dream”, “Rise Like a Phoenix” o “Believer”, construyendo un discurso musical centrado en la resistencia, la dignidad y la esperanza. La nota más emotiva la pusieron los niños y niñas del coro Peredzvin, residentes en España tras haber tenido que abandonar Ucrania, cuya presencia aportó un tono de ternura y resiliencia.
“Sobreviviré”, un lema para los ucranianos
El cierre, con todos los participantes al unísono interpretando “I Will Survive”, condensó el espíritu de la noche y lanzó un mensaje a todos los que resisten al Ejército de Vladimir Putin desde el 24 de febrero de 2022.
Ellis subrayó que “cada nota que ha sonado esta noche refleja la fuerza y la determinación del pueblo ucraniano. Quiero transmitir mi agradecimiento más profundo a todos los que han hecho posible este concierto solidario y a quienes contribuyen a mantener vivo el compromiso con Ucrania”.
Sokolovska: “Ucrania no está sola”
En la misma línea, Yuliia Sokolovska, que había aterrizado en Madrid apenas dos horas antes, tras volver de Ucrania, destacó la importancia del respaldo internacional. “En estos tiempos difíciles para Ucrania, que lleva su quinto año luchando con valentía contra el agresor, es sumamente importante sentir el apoyo de la comunidad internacional”. Para la embajadora, ver el auditorio del Liceo Francés lleno significaba que “Ucrania no está sola”.

Entre el público, además de miembros del cuerpo diplomático en España como la embajadora de Alemania, Maria Margarete Gosse, se encontraban representantes institucionales y figuras del ámbito cultural y mediático español.
La humanidad de la música
El concierto forma parte de un compromiso de Reino Unido con Ucrania. En ediciones anteriores, la iniciativa ha recaudado 20.000 euros destinados a ambulancias blindadas y operaciones de desminado en territorio ucraniano. Este año, la urgencia energética marca el destino de la ayuda.
Al terminar el concierto, Rocío Sanz, directora de la Orquesta Metropolitana y del Grupo Talía, sintetizó el sentido del encuentro musical. Se trató de un mensaje “más que necesario” basado en “creer en las personas, en la solidaridad, en la capacidad de reconstruir lo que parece perdido”. Para Sanz, el cierre, I Will Survive (Sobreviviré), no era “solo un título, es una declaración, una invitación a seguir caminando juntos, a mantener viva la esperanza y a no rendirnos nunca”. La directora auguró que “la música siga siendo ese lenguaje común que nos une, que nos eleva y que nos recuerda que más allá de cualquier frontera, compartimos lo más importante, nuestra humanidad“.
