Después de una temporada tiranizada por el terror oscuro de ‘Sinners’, el cine necesitaba la corriente fría y realista británica que devolviera la mirada al alma humana. El respiro llega con los BAFTA 2026, que este domingo 22 de febrero ponen a las mujeres en el centro, no solo de la alfombra roja, sino del contenido cinematográfico. Directoras, guionistas y actrices coinciden en un terreno fértil: historias que exploran la maternidad, el poder, la sexualidad y la autonomía femenina desde perspectivas profundas y audaces. Este año, la fuerza de la mujer se mide tanto por su talento frente a la cámara como por los mundos que construye detrás de ella.
Chloé Zhao encabeza la lista de nominadas con ‘Hamnet’. Sus once candidaturas representan un récord para una directora mujer. Su película revisita la tragedia shakespeariana desde los ojos de Agnes Hathaway, situando la maternidad como fuerza creativa, vital y resistente. Zhao convierte el dolor en paisaje sensorial: caminar descalza sobre la tierra, preparar remedios con hierbas, observar cada gesto cotidiano. La maternidad pasa de tema secundario a un entramado de emociones, decisiones y vínculos que configura la identidad femenina incluso en la ausencia del hijo. La pérdida no anula a la madre. Redefine su mirada sobre la vida y reafirma su poder como creadora de sentido, no solo de criaturas.

Películas que remueven conciencias
El camino que Zhao ha abierto se cruza con el de otras directoras que también han situado la experiencia femenina en el corazón creativo. Kaouther Ben Hania, con ‘La voz de Hind’, traslada al cine un horror real, la última llamada de auxilio de Hind Rajab, una niña palestina asesinada junto a su familia en Gaza. La película, una mezcla de documental y narración dramática, coloca al espectador en el centro del conflicto y en la impotencia de quienes intentan salvarla. Ben Hania transforma el dolor individual en conciencia y memoria colectiva, demostrando que el cine dirigido por mujeres puede ser a la vez íntimo, político y universal. La ovación de 23 minutos en Venecia no solo reconoció su trabajo, sino que aplaudió la fuerza de un trabajo femenino capaz de hacer que la tragedia remueva conciencias.

Paul Thomas Anderson, inspirado en Vineland de Thomas Pynchon, ofrece otra faceta de esa fuerza en ‘Una batalla tras otra’. Perfidia, interpretada por Teyana Taylor, encarna una feminidad radical y autónoma, un activismo que prioriza la lucha contra la injusticia social por encima de los lazos familiares. Su hija Willa, interpretada por Chase Infiniti, hereda esa rebeldía generacional, enfrentando dilemas contemporáneos, como un embarazo no deseado, violencia heredada. Son contradicciones de una sociedad que aún impone roles rígidos a las mujeres. La película no idealiza a sus protagonistas, las muestra inseguras, a veces ridículas, pero fuertes, recordando que el feminismo es un proceso constante, hecho de pequeñas batallas cotidianas.

‘Una batalla tras otra’ arrasa en los BAFTA 2026 y sitúa a las mujeres en el centro de la carrera de premios
Renate Reinsve, en ‘Valor sentimental’, y Jennifer Lawrence, bajo la dirección de Lynne Ramsay en ‘Die My Love’, completan un panorama donde la mujer es centro, fuerza y conflicto. Reinsve da vida a Nora, actriz que sufre la vulnerabilidad emocional y una dinámica familiar disfuncional, mientras Lawrence encarna una maternidad volcánica marcada por depresión posparto y fractura marital. Ramsay muestra la maternidad desde una dimensión de violencia, creatividad y transformación, despojándola de concesiones y simplificaciones.
Estas películas, sus directoras y sus intérpretes, coinciden en un punto crucial: no se trata solo de visibilizar mujeres, sino de cambiar el guion. La maternidad, la rebeldía, la vulnerabilidad, la fuerza y la autonomía se convierten en motores del relato. Historias como ‘Hamnet’, ‘La voz de Hind’, ‘Una batalla tras otra’ o ‘Die My Love’ no solo cuestionan la hegemonía masculina en la pantalla, sino que establecen un nuevo canon, el de la experiencia femenina como protagonista absoluta.

En los BAFTA 2026, la fuerza de la mujer se percibe también en la forma en que estas historias dialogan entre sí. El dolor materno de Agnes Hathaway, el activismo radical de Perfidia, la impotencia frente a la violencia en Gaza, la psicosis maternal de Lawrence. Cada relato construye un mosaico de experiencias donde la mujer es, simultáneamente, víctima, creadora y heroína.
Esta nueva edición refleja un cambio urgente en la industria. Directoras como Zhao, Ben Hania y Ramsay consolidan una nueva estética narrativa, basada en la sensibilidad, la ética y la fuerza emocional. Actrices como Chase Infiniti, Jessie Buckley y Reinsve encarnan personajes femeninos complejos que desafían las jerarquías tradicionales.
Un cine más sensible
Si los BAFTA de otros años celebraban estrellas y éxitos comerciales, la edición 2026 nos enseña cómo se cuenta la historia de las mujeres cuando ellas mismas toman la pluma, la cámara y el espacio escénico. Sin duda, es un cine más sensorial, íntimo y ético, donde las experiencias femeninas no se reducen a arquetipos, sino que emergen con todas sus complejidades: dolor, alegría, creación, pérdida, resistencia y poder.
Tras una temporada dominada por éxitos virales y superproducciones masculinas, los Premios BAFTA 2026 consagran un cine que encuentra en la mujer su fuerza más potente. No solo como presencia física en la pantalla o la alfombra roja, sino como creadora de mundos y transformadora de la percepción colectiva. Premian la excelencia, pero también la capacidad femenina para tomar el control.
