Al fin ha llegado el día tan esperado por los cinéfilos de todo el mundo: el anuncio de las nominaciones de los Premios Oscar. La celebración del cine vino cargada con nervios y expectativas. Las grandes triunfadoras de las galas anteriores estarían presentes, por supuesto. Una Batalla Tras Otra, Hamnet, Frankenstein o Marty Supreme, no podían faltar en la cita. Quedaba pendiente ver hasta donde podían llegar apuestas internacionales, de las que cada año hay más, como Sentimental Value o El Agente Secreto. Y por supuesto, la pregunta que todo el mundo se hacía en España, ¿logrará Sirat la nominación en película extranjera?
Sin embargo, la mayor noticia y sorpresa la ha dado Sinners. La última cinta de Ryan Coogler ha hecho historia al romper el récord de nominaciones para una sola película en los premios, optando a la estatuilla hasta en 16 categorías. Este hito supone además el esperado reconocimiento al cine de género y terror que tanto tiempo llevaban esperando los fans. Por otra parte, es la confirmación de que se puede hacer cine comercial de gran calidad sin necesidad de recurrir a secuelas, remakes, sagas o IPs. Pero entonces, ¿porqué este récord puede ser una mala noticia para Sinners?

Las galas de premios y la fuerza del relato
Vaya por delante que Sinners es una película fantástica, un aventura de género, divertida, emocionante, con muchísimo estilo, corazón e ideas potentes y muy originales. Además, cuenta con varias de las mejores secuencias del año, y está vestida con un apartado técnico excepcional. Sin embargo, se ha encontrado con un año en el que muchas películas la han ensombrecido, como ya se ha visto en los premios anteriores.
Dejando de lado las típicas (y en ocasiones ridículas) acusaciones de corrección política por parte de la academia estadounidense, las nominaciones masivas parecen responder a un par de tendencias de los últimos años. Por un lado, está la cuestión de querer nominar a todos los premios posibles a las películas que ya están en las categorías potentes (especialmente película y dirección), queriendo utilizar categorías técnicas casi como justificación para aupar a las cintas a esos premios principales. Así, parece que se reste importancia a ámbitos concretos, y se dejan fuera películas que podrían obtener la estatuilla por su trabajo.
Por otro lado, se ha impuesto una narrativa de protección para películas “tapadas”. Los conocidos como underdogs, esas películas que sin hacer mucho ruido se presentan en la gala para llevarse de manera inesperada alguno de los premios grandes. Todo el mundo apostaba este año por lo nuevo de Paul Thomas Anderson, Guillermo del Toro o Chloe Zhao, por lo que presentar a una película con un perfil más bajo coloca al votante en una posición privilegiada en la discusión cinematográfica: la de descubridor de una película por la que nadie apostaba.

Por supuesto, en el caso de Sinners, esto es exagerar. La película ya se llevó dos Globos de Oro y cuatro Critics Choice Awards. En esas galas, también tuvo numerosas nominaciones (siete y diecisiete respectivamente), pero sus victorias se redujeron a música original y logro en taquilla en los primeros; y música, intérprete joven (Miles Caton), guión y reparto en los segundos. Sin embargo, de nuevo, son premios menores.
¿Qué puede suponer una derrota de ‘Sinners’ tras su récord?
Parece que con este reconocimiento masivo, la academia de cine se ha podido meter en un apuro. Al fin y al cabo, las nominaciones no valen de mucho si luego no son recompensadas. ¿Y podrá superar Sinners a las ya mencionadas Una batalla tras otra, Hamnet, Marty Supreme, etcétera? Lo más seguro es que no, al menos, en las grandes categorías, si atendemos a esas galas anteriores. Así pues, el problema de la academia reside en las críticas que pueda recibir ahora. Si después de crear el relato que pone a la cinta de Coogler por encima de clásicos como Titanic, Eva al desnudo o Lalaland, no premia como merece la película, supondrá un ridículo absoluto. Por otro lado, también hay que tener en cuenta aquellas personas que se verán atraídas por este récord y se decidan a ver la película. Las expectativas ahora están por las nubes, y repercutirá en la recepción pública a futuro de la cinta. Estas 16 nominaciones pueden virar la conversación más allá de las bondades del film, para que sólo se hable de ella para comentar cómo su recepción estuvo sobredimensionada.

Hasta el día 15 de marzo, sin embargo, todo esto serán elucubraciones y reflexiones inconclusas. Ese día, en Los Ángeles, se desvelarán los ganadores de una gala que siempre deja en vilo a todos los cinéfilos del mundo. Hasta entonces, hay mucho tiempo para ver las películas nominadas, y por supuesto Sinners será un visionado obligatorio. Porque por encima de las nominaciones, los premios y los comentarios públicos, el cine siempre estará ahí para darnos una historia, causar un sentimiento, compartir un recuerdo, y siempre, hacernos disfrutar.


