Victoria Luengo

“Somos una sociedad machista, con leyes escritas por hombres y aplicadas por jueces machistas”

Es Laia en ‘Antidisturbios’, Elena en ‘Suro’ o una abogada que denuncia a un colega por violación en 'Prima Facie', la obra de Suzie Miller con la que sigue de gira. Ahora recibe el Premio Princesa de Girona Arte

Victoria Luengo, en una imagen de promoción de la serie 'Reina Roja'

Victoria Luengo, en una imagen de promoción de la serie 'Reina Roja'

Cuando uno se sitúa delante de ella ve a todos sus personajes, pero ante todo la ve a ella: a veces cercana y a veces distante, que acierta y se equivoca, que a veces es valiente y a veces inconsciente, como ella misma se define. Una mujer con entidad, con voz propia, que ha decidido dejar atrás el diminutivo de su nombre para pasar de ser Vicky Luengo a Victoria Luengo (como lo hizo Concha Velasco, nos recuerda).

Una de las mejores intérpretes de su generación habla con Artículo14 tras recibir el Premio Princesa de Girona Arte 2024, un galardón que ha recibido por “su naturalidad y convicción para expresar –desde la humildad, el talento, el tesón– el amor por su oficio, el cine y el teatro, la televisión, y la capacidad de la interpretación para inspirar y conmover al público y a las nuevas generaciones de artistas”.

Aunque su mirada sea limpia y su voz firme, con una presencia que lo mismo llena un escenario que una cafetería, uno no puede perder de vista su trayectoria, y sentirse maravillado (e incluso intimidado) por ella. Victoria Luengo ha alternado el cine, el teatro y la televisión desde que empezó a trabajar como actriz a los 15 años. Estuvo nominada al Goya a la mejor actriz protagonista por la película Suro, papel por el que recibió el Premio Gaudí, al que también fue nominada por su trabajo en la película Chavalas, con la que obtuvo el Premio Ojo Crítico de Cine.

En televisión, destaca su participación en la serie Antidisturbios. Por este personaje fue nominada a numerosos galardones y obtuvo, entre otros, el Premio Fotogramas a la mejor actriz de televisión y el Premio Ondas a la mejor intérprete femenina en ficción. Ahora ha trabajado en una gran superproducción, la adaptación de Reina Rojala novela de Juan Gómez-Jurado, a la pequeña pantalla gracias a Netflix.

Victoria Luengo, al conocer el premio Princesa de Girona Arte 2024

Victoria Luengo, al conocer el premio Princesa de Girona Arte 2024

En teatro, entre los 19 montajes profesionales en los que ha participado, destaca su actuación en El Golem (Premio Godot a la mejor actriz), Una perra en un descampado (Premio de la Crítica) y Prima Facie, monólogo que ha interpretado en una gira por todo el país y por el cual obtuvo el Premio Talía a la mejor actriz protagonista de teatro de texto, otorgado por la Academia de las Artes Escénicas de España. Pero según ella, lo mejor está por llegar.

¿Cómo ha recibido Premio Princesa de Girona Arte 2024?

Con muchísimo agradecimiento e ilusión. No es solo un premio a mi carrera y a mi manera de ver el oficio, sino que tiene un gran significado: me han elegido para ser referente de los jóvenes, que es lo más bonito que puede alguien decir de ti. Estoy abrumada.

El jurado destaca tres cosas: humildad, talento y tesón. ¿Se identifica con ellas?

El día de la gala en la que recibí el nombramiento (el premio me lo entregan la semana que viene) salí muy emocionada. Estos tres valores me parecen increíbles, y muy difíciles de conseguir. Si el jurado considera que yo reúno esas cualidades, sólo puedo sentirme orgullosa.

¿Pueden volverse antagónicos la humildad y el éxito?

Sin humildad no puede haber talento, y por tanto esperemos que tampoco éxito. Al menos en el caso de los actores. Para ser actor tienes que ser humilde, capaz de prestarte a ser un canal, y no querer destacar tú. Querer poner tu cuerpo al servicio de algo más grande: ser un canal para contar una historia que acaba estando por encima de ti. Además, nuestro trabajo no es individual; lo más importante es el trabajo en equipo. Tanto en el teatro como en el cine o la televisión, yo sola no hago nada. Si no entiendes esto, vas a brillar menos, seguro.

“Para ser actor tienes que ser humilde, capaz de prestarte a ser un canal, y no querer destacar tú”

Victoria Luengo en la obra de teatro 'Prima Facie'

Victoria Luengo en la obra de teatro ‘Prima Facie’

Por sus papeles, por su transformación constante, por haber hecho algunas de las cosas más difíciles en cuanto a músculo actoral… se dice que es especialmente camaleónica. ¿En qué punto se percibe usted?

Me gusta mucho escuchar eso. Pienso que desde dentro el punto de vista cambia, y a veces dista de la percepción de la gente desde fuera. Si me lo tomo en serio, si me creo lo que la gente dice, es verdad que soy una actriz que acostumbra a trabajar mucho desde el físico; es decir, que las elecciones que hago modifican el físico. Eso hace que se tenga esa sensación de camaleón: que la gente se crea cada personaje que hago.

Hay grandes hitos en su carrera. De Antidisturbios, que es una pieza totémica, a El Golem, dirigida por Alfredo SanzolReina Roja, en cambio, es una superproducción. ¿Cómo sienta el viraje? 

Me apetecía mucho hacerlo. Estaba acostumbrada a hacer proyectos de teatro, películas pequeñas como Suro o Chavalas, con poco presupuesto y una forma diferente de rodar… Lo más grande que había hecho era Antidisturbios, con Rodrigo Sorogoyen, que con todo tenía un tono muy realista. De repente me apetecía rodar con animación, con ciertos aires de ciencia ficción, y ver qué suponía eso para mí. Es interesante hacer una balanza en la carrera: hacer la obra de teatro que más te guste y hacer la serie más popular. Mezclar estos dos universos que parecen tan alejados pero que de repente tienen muchos puntos en común. De hecho, rodar con un croma en Reina Roja ha sido muy parecido a actuar en un escenario: interpretas creyéndote (y haciendo creer al público) que todo está realmente ahí.

Pero el teatro es otra cosa. El otro día nos contaba Irene Escolar que antes si te querías formar como actriz empezabas haciendo mucho teatro, pero que ahora hay estrategias como cuidar tu perfil de Instagram o firmar con una gran plataforma de streaming.

Yo no sé si ha cambiado tanto. Hace 60 años ni siquiera existían las plataformas o las redes sociales. Creo que a día de hoy puedes elegir, aunque tiene razón en que cada vez hay menos gente que elija ese camino. Parece que ahora lo que es habitual es que la gente empiece haciendo una serie de televisión; sin embargo, tanto Irene como yo venimos de hacer mucho teatro. Y creo que aún quedan quienes se forman en el teatro antes de embarcarse en lo audiovisual. Lo que ha cambiado es la forma de mostrarse al mundo, las redes; eso modifica la relación con la pantalla y nuestro grado de visibilidad. Pero el teatro es una escuela: sigue existiendo, aunque muchos no pasen por ella.

“El teatro es una escuela: sigue existiendo, aunque muchos no pasen por ella”

Victoria Luengo y Hovik Keuchkerian en la serie 'Reina Roja', de Netflix

Victoria Luengo y Hovik Keuchkerian en la serie ‘Reina Roja’, de Netflix

Para usted todo cambió con Antidisturbios. ¿Consiguió relajarse, superar esa inseguridad crónica (y justificada) de los actores?

No te creas. Fue una oportunidad increíble para ponerme en el mapa, pero es una profesión tan complicada… y sé que hablo desde el privilegio. Es verdad que me llegaron muchas más ofertas de trabajo, pero la inseguridad te viene por otro lado: elegir bien los trabajos que quieres hacer, preguntarte si sabrás hacerlo, si eres buena actriz… Aunque son inseguridades privilegiadas. Lo que quiero decir es que no me quitó inseguridades, hizo que aparecieran otras nuevas.

¿Qué significa que no elige sus proyectos, sino que estos la eligen a usted?

Es más una intuición. Leo un proyecto y es como que el cuerpo me dice que me apetece. Me lleva ahí, a decir: “Es aquí el lugar donde quiero estar”. Es muy intuitivo, nunca decido por estrategia. De hecho, elige mi cuerpo más que mi cabeza. Me pasó con Suro y con Prima Facie: suelen ser proyectos en los que yo me siento identificada moral y políticamente.

Prima Facie es uno de sus grandes papeles, una reflexión sobre el consentimiento, el sexo, las violaciones. ¿Qué ha supuesto para usted, durante tantas funciones?

Está siendo muy duro. No es fácil, sobre todo a nivel emocional, pero lo he podido hacer gracias al amor que he recibido de vuelta. Si llego a hacer esa obra con la sala vacía, no sé si hubiera conseguido aguantar. Hay siempre un recibimiento potente y bonito, que me da el espacio para volver a cargarme de ese amor que intentaba dejar en escena.

Interpreta a una abogada que defiende a agresores sexuales hasta que ella misma es víctima de violación. Acababa cada función llorando… como lo hacía gran parte del público. ¿Qué le relataban? 

Mucha gente me esperaba y, por desgracia, me contaba sus agresiones sexuales. Ha sido muy potente, se generaba en el espectador un sentimiento de empatía brutal, una revisión de conceptos.

“La ley ha sido moldeada por generaciones y generaciones de hombres”, dice su personaje.

Es así. Somos una sociedad machista, con leyes escritas por hombres y aplicadas por jueces machistas. Eso es lo primero que tiene que cambiar.

Vicky Luengo, como Laia en 'Antidisturbios'

Vicky Luengo, como Laia en ‘Antidisturbios’

Encarna una modalidad de interpretación: la del trabajo actoral con el cuerpo. En Prima Facie decía que buscaba sensaciones físicas.

Para mí la pregunta que plantea la obra es qué le pasa a un cuerpo que ha sido agredido sexualmente. En el teatro la información tiene que estar en el cuerpo, en la tele está en los ojos. Todo el trabajo del cuerpo lo hice con el director. Los dolores, las tensiones, los temblores… supusieron para mí un hilo conductor del trabajo. En la primera escena habito un cuerpo que ocupa mucho espacio, y en la última entro en escena con el cuerpo pequeño, encorvado, me acurruco en una silla; quiero desaparecer. Recibo muchas sesiones de fisioterapia: el cuerpo no sabe que eres actriz.

Ha dicho que quiere que la llamen Victoria, no Vicky. También quiere hacer papeles en los que su personaje sea feliz. ¿Tiene algo que ver?

Tiene más que ver con cómo me veo yo que con los demás. Elegí Vicky con 14 años para hacer mi primer papel porque Victoria me parecía nombre de señora, pero ahora que ha pasado el tiempo me empieza a escamar firmar los proyectos como Vicky, me empieza a parecer que no soy yo, aunque no me importa que me llamen así. Cuando era joven no me sentía capaz de habitar un nombre como Victoria; incluso a nivel de significante era demasiado grande para mí. Con 34 años en mis títulos de crédito quiero ver mi nombre grande, el nombre de mi madre. Quiero ocupar mi sitio.

Creo que se ha peleado mucho con su autopercepción. Imagino que como todas las mujeres, pero estar constantemente expuesta, delante de una cámara, en un escenario, ¿complica las cosas?

No es mejor ni peor; simplemente, tienes una percepción diferente. Te guste o no tu cuerpo estás obligada a mirarte. Por desgracia, hay un canon de lo que la sociedad pide a las actrices. Tú puedes salirte de eso, pero no nos engañemos: seguimos viviendo en un patriarcado y la mirada sobre la mujer está marcada, está estipulado cómo tiene que ser y cómo es una mujer deseable. Como actriz, por desgracia, es así, aunque cada vez menos. Yo soy muy normativa, pero quiero ver a mujeres racializadas, gordas, mucho más delgadas, bajas… Queda mucho camino por recorrer hasta que todos los cuerpos sean aceptados y tengan su espacio.

“Por desgracia, hay un canon de lo que la sociedad pide a las actrices”

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