La Armada Española ha intensificado en los últimos días sus operaciones de vigilancia y control marítimo tras el tránsito de varios buques rusos por aguas consideradas de interés nacional. En apenas una semana, distintas unidades navales han sido desplegadas para seguir de cerca estos movimientos, que han tenido lugar tanto en el Mediterráneo como en el Atlántico, con especial atención al estrecho de Gibraltar y al litoral gallego.
Este tipo de actuaciones se enmarca dentro de las misiones permanentes de la Armada Española, en un contexto internacional marcado por la tensión geopolítica y el refuerzo de la seguridad en corredores marítimos estratégicos. El objetivo no es otro que garantizar la libertad de navegación y anticipar cualquier situación que pueda comprometer la seguridad nacional.
La Armada Española refuerza la vigilancia en aguas sensibles
Según la información facilitada por el Estado Mayor de la Defensa (EMAD), las operaciones se desarrollan bajo el control operativo del Mando de Operaciones y forman parte de un dispositivo sostenido en el tiempo. La Armada Española mantiene de forma constante medios navales listos para actuar ante movimientos considerados sensibles en aguas próximas a la península.
El EMAD ha subrayado que cerca de 850 militares de las Fuerzas Armadas participan a diario en estas misiones permanentes, que combinan vigilancia, presencia disuasoria y capacidad de respuesta inmediata. En este escenario, el seguimiento de unidades navales rusas se considera una tarea prioritaria.
El Audaz, pieza clave del despliegue naval
Uno de los protagonistas de estas operaciones ha sido el buque de acción marítima Audaz, desplegado desde el pasado mes de diciembre en el mar de Alborán y el estrecho de Gibraltar. La Armada Española le encomendó la vigilancia del destructor ruso Severomorsk durante su tránsito hacia el Mediterráneo oriental.

El seguimiento se produjo en una de las rutas marítimas más sensibles para la seguridad europea. Durante la operación, el Audaz mantuvo contacto constante con los centros de mando, informando en tiempo real de la posición y evolución del buque ruso, una práctica habitual dentro de los protocolos de la Armada Española.
Tras completar esta misión, el Audaz retomó sus tareas habituales de vigilancia en el mar de Alborán, con especial atención a las proximidades de las islas Chafarinas, donde existen destacamentos permanentes del Ejército de Tierra.
Nuevo seguimiento de buques rusos rumbo al Atlántico
La actividad de la Armada Española no se limitó a un solo episodio. En la misma semana, el Audaz asumió también la monitorización de otro convoy con bandera rusa, integrado por la corbeta Boikiy y el mercante General Skobelev, tras su paso por el estrecho de Gibraltar en dirección al Atlántico.
El tránsito de estas unidades volvió a activar los protocolos de vigilancia, dada la importancia estratégica de este corredor marítimo. La Armada Española mantuvo el seguimiento durante varias jornadas, hasta que los buques rusos fueron avistados entrando en el litoral gallego.
El relevo en el litoral gallego
Una vez que el convoy alcanzó aguas próximas a Galicia, el patrullero de altura Centinela tomó el relevo en las labores de control. Desde ese momento, la Armada Española mantuvo la vigilancia del grupo naval ruso hasta su posterior entrada en aguas francesas.
Durante toda la operación, ambos buques españoles informaron de manera continua al Centro de Operaciones de Vigilancia de Acción Marítima, situado en Cartagena, considerado uno de los nodos clave de la estructura de control marítimo nacional.
Un sistema de alerta permanente
El Centro de Operaciones de Vigilancia de Acción Marítima permite a la Armada Española coordinar en tiempo real todos los movimientos relevantes en aguas de interés nacional. Desde allí se evalúan posibles riesgos y se decide la respuesta más adecuada ante cada situación.

El EMAD ha insistido en que estas misiones tienen como finalidad detectar amenazas de forma anticipada y garantizar una respuesta inmediata y proporcionada ante cualquier escenario de crisis. El seguimiento de buques rusos forma parte de un patrón habitual dentro de las operaciones permanentes de la Armada Española.
Un contexto geopolítico cada vez más complejo
El despliegue continuo de unidades como el Audaz y el Centinela pone de relieve la relevancia estratégica del estrecho de Gibraltar, el mar de Alborán y el litoral atlántico. En un entorno internacional cada vez más inestable, la Armada Española mantiene un dispositivo activo que refuerza la seguridad marítima y la capacidad de disuasión.
Estas actuaciones confirman el papel central de la Armada Española en la protección de los intereses nacionales en el mar y en la vigilancia de rutas clave para la navegación internacional.
