De las armas al escaño: militares que cambiaron las FFAA por la política

Zaida Cantera, Manuel Gutiérrez Mellado o Julio Rodríguez dejaron sus labores castrenses para desembarcar en otro beligerante mundo; el político

De izquierda a derecha. De Podemos a Vox y pasando por Unión de Centro Democrático. Varios han sido los militares que han dejado las armas a un lado para labrarse una carrera política. Zaida Cantera, Manuel Gutiérrez Mellado o Julio Rodríguez son algunos de los protagonistas de esas transiciones más conocidas.

Zaida Cantera

La que fuera diputada del PSOE entre 2016 y 2024 saltó a la esfera pública algunos años antes debido a los abusos que recibió por parte del teniente coronel Isidro José de Lezcano-Mújica. Concretamente, fue en 2008 cuando denunció a su superior tras regresar de una misión en el Líbano. El Tribunal Militar Central le condenó en 2012 a dos años y diez meses de prisión por abuso de autoridad y trato degradante porque el acoso sexual no estaba entonces tipificado en el Código Penal Militar.

Pocos años más tarde, en 2015, publicó No, mi general junto a Irene Lozano, exdiputada de UPyD y exsecretaria de Estado durante el Gobierno de Pedro Sánchez. En aquel libro la comandante del Ejército de Tierra decidió “romper su silencio, superando el miedo cerval que muchos militares tienen a hablar”. “Su estremecedor relato cuenta la experiencia brutal y traumática de ser acosada sexualmente primero, y perseguida laboral, profesional y personalmente después”, describió el citado ejemplar.

En su etapa como política, la militar licenciada por la Academia General fue vocal en la Comisión de Defensa del Congreso de los Diputados, así como presidenta de la Delegación española en la Asamblea Parlamentaria de la OTAN.

Zaida Cantera y Pedro Sánchez.
EFE

Manuel Gutiérrez Mellado

El que es uno de los rostros más significativos de la Transición comenzó a granjearse un nombre entre los militares en los años 30 del siglo pasado, cuando entonces era teniente de artillería en los cuarteles de Campamento (Madrid). Según declaró en su proceso de depuración tras la Guerra Civil ante las autoridades franquistas, recoge el portal Guerra en Madrid, aseguró que durante los días previos al 18 de julio de 1936 se dedicó “a dar publicidad al movimiento” que se estaba preparando entre los tenientes de su regimiento, en referencia al golpe de Estado.

Gutiérrez Mellado no ocultaba en aquella época sus vínculos con Falange, tal y como recordó en un libro un compañero suyo, el teniente Luis Serrano de Pablo, quién aseguró que llevaba su ideología falangista “con cierta discreción”. Asimismo, del que años más tarde sería ministro de Defensa también se llegó a asegurar que actuó como espía para el bando sublevado.

Su papel en la Guerra Civil, controvertido y con elementos poco claros, marcó su carrera inicial, ganándose el apodo de “el traidor” entre algunos militares por su apoyo al bando franquista. Sin embargo, sus enemigos acérrimos, entre los que estaba el general Jaime Milans del Bosch o destacados políticos como Blas Piñar, le reprochaban que no hubiera combatido a los republicanos “de frente” y cuestionaban su participación en el golpe de Estado.

Ya en los años 70 se convirtió en una figura muy relevante, pues el Gobierno de Adolfo Suárez, de Unión de Centro Democrático, le nombró vicepresidente primero y ministro de Defensa, siendo el primer titular de esta cartera de la democracia y el único militar en ostentarla. Su principal misión entonces fue profesionalizar y modernizar las Fuerzas Armadas, separando a sus miembros de la política activa. Algo que generó gran rechazo en ciertos sectores.

Aunque su imagen más recordada es la reflejada el 23 de febrero de 1981, durante el intento de golpe de Estado. Vestido con traje, se levantó y se enfrentó a los guardias civiles golpistas en la Cámara Baja, exigiendo el fin de la insurrección y siendo zarandeado, un acto que quedó grabado en la memoria colectiva. Fue, junto al propio Suárez y a Santiago Carrillo, el único que no se agachó mientras Antonio Tejero disparó al aire.

Manuel Gutiérrez Mellado y Adolfo Suárez.
EFE

Julio Rodríguez

La carrera militar de Rodríguez comenzó en 1969 en el Ejército del Aire. Por entonces simpatizó con la Unión Militar Democrática, aunque no llegó a afiliarse ella. Aquella organización clandestina, cabe recordar, tenía como objetivo de democratizar las Fuerzas Armadas. Años después, en 2008 concretamente, Rodríguez fue nombrado por el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero como Jefe del Estado Mayor de la Defensa (JEMAD), el cargo más alto al que puede aspirar un militar. Durante el desarrollo de ese puesto tuvo, por ejemplo, posiciones de mando en la intervención de la OTAN en Libia.

Rodríguez, que en una entrevista de la revista Luzes confesó haber sido siempre un “votante de izquierdas” y sentir respeto por el “valiente” Gutiérrez Mellado, se introdujo en la política con Podemos en 2015, cuando fue en la lista electoral como número 2 por Zaragoza para el Congreso de los Diputados. Sin embargo, no consiguió ser elegido. Tampoco logró revalidar en las elecciones generales repetidas el 26 de junio del 2016 el segundo escaño que Podemos había conseguido en Almería medio año antes, provincia por la cual se presentó en esa segunda ocasión.

Pese a ello, escaso tiempo después ocuparía el cargo político más importante que ha ostentado: director de Gabinete del vicepresidente Pablo Iglesias, puesto que desarrolló entre enero de 2020 y marzo de 2021. Cuando el otrora líder de Podemos se presentó a las elecciones autonómicas de Madrid de mayo del 2021 para rivalizar con Isabel Díaz Ayuso, dijo en el debate de candidato de Telemadrid que Rodríguez había sido el artífice del envío de la Unidad Militar de Emergencias a las residencias de ancianos durante el punto álgido de la pandemia.

Tras la decisión de Iglesias de intentar dar la batalla en la Comunidad de Madrid, Rodríguez siguió sus pasos. Y así, tras el pacto con Izquierda Unida, el exmilitar finalmente fue en el undécimo puesto de la lista electoral. Pese a que en un principio no consiguió el escaño, la salida del exvicepresidente del Ejecutivo de la política le permitió optar a ese puesto político, aunque él también renunció.

Pese a que en una entrevista en 2015 en la Cadena Ser expresó que la OTAN es “necesaria” y que Podemos “respetará los compromisos”, actualmente forma parte de la Ejecutiva de una formación que aboga por que España abandone la Alianza Atlántica.

Julio Rodríguez y Pablo Iglesias.
EFE

Los militares del PP y Vox

En este contexto, el PP y Vox también han tenido a militares en sus filas. El general retirado de brigada de Infantería de Marina Agustín Rosety, cabeza de lista del partido liderado por Santiago Abascal por la provincia de Cádiz, fue elegido diputado en abril y noviembre de 2019. Por su parte, Fernando Gutiérrez también fue elegido diputado popular en ambos comicios por la provincia de Melilla. Actualmente es senador.

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