Si nos asomásemos tal día como hoy del pasado año a las inmediaciones de la Audiencia Nacional, asistiríamos a una gran nube de cámaras, periodistas y reporteros apostados esperando una nueva jornada de uno de los juicios más mediáticos de los últimos tiempos.
Luis Rubiales era juzgado en la Sala II por el beso no consentido a Jenni Hermoso, que llegaba unos días antes a España procedente de México para declarar.
Hace exactamente un año, Jenni atravesaba su momento más difícil. Llevaba apartada de la Selección Española desde los JJOO y tenía que sentarse a revivir todo lo que aconteció en la celebración del Mundial. Una Copa del Mundo que extra deportivamente fue un antes y un después. Campeona, sí, pero con una presión mediática insostenible y viendo a las suyas jugar las finales desde casa.
“Deseando que todo esto pase”, reconocía antes de testificar. Seguro que ese mismo sentir lo compartían sus compañeras de Selección, las que tuvieron que ir citadas a declarar ante el juez José Manuel Clemente Fernández-Prieto González.
Misa Rodríguez, Laia Codina, Alexia Putellas, e Irene Paredes tuvieron que dar su versión de los hechos. Nunca se había visto semejante imagen en la historia del fútbol español.

Una sentencia que le daba la razón
El 20 de febrero la sentencia le daba la razón a Jennifer Hermoso condenando a Rubiales culpable de agresión sexual. “Después de todo, esto creará un precedente importante en un entorno social en el cual aún queda mucho por hacer. Tengo el corazón lleno de cada una de las personas que han estado, están y seguirán conmigo en esta lucha“, reflexionaba la futbolista mientras se acordaba de los que sí le apoyaron.
Porque al juicio AFE acudió como acusación popular de la mano de su abogada, María José López, quien cuestionaba para este medio el papel de la RFEF: “Es muy extraño que no se haya personado la Federación, y curiosamente ha sido a través del seguro de la Federación el que ha costeado el asesoramiento de los imputados y su fianza que se les impuso, esto es interesante y necesario que se sepa”, reflexiona la letrada.
Con la perspectiva del tiempo transcurrido, Hermoso valora quién estuvo y quién no en los peores momentos.
Es imposible obviar que durante aquellos meses no recibió ninguna llamada de las instituciones, nos asegura el entorno cercano a la jugadora. Tampoco concurrió en el juicio el sindicato que la había representado y protegido cuando la vorágine australiana estalló por los aires.
Volver a la Selección
Con la parte extradeportiva ganada, en la mente de la delantera sólo había un deseo. Volver a vestir la camiseta de su país.
Quizás su vuelta se entienda mejor si se explica que paralelamente a la celebración del juicio (concretamente dos días antes), Reyes Bellver, que hasta entonces había sido la abogada de Futpro, tomaba el timón del área de fútbol femenino de la RFEF. Seis meses después llegaba el primer gran cambio, la seleccionadora Montse Tomé era relevada por Sonia Bermúdez.

La nueva centinela de la Roja asumió el cargo y cerró heridas pasadas. En su primera lista Jenni Hermoso y Mapi León volvían a ser llamadas con España. La delantera pudo volver a pisar el césped como jugadora de la Selección. La máxima goleadora de la Absoluta femenina saltaba al campo con una ovación, también, para la historia. La víctima de la vergonzante historia del beso no consentido recibía el cariño de una grada que no se olvidó de ella.
“Nunca me dejé caer”, asumía abrumada. Por fin volvía a sonreír.
‘Matar a Rubiales’
No duró mucho. Porque a pesar de la condena, Luis Rubiales fue recibido a mediados de noviembre en varios platós y cadenas de radio para hablar de su nuevo libro ‘Matar a Rubiales‘, haciendo caso omiso a la ley española que protege a la víctima para no ser revictimizada. Aquello copó durante 24 horas los titulares y de ahí el expresidente volvió al ostracismo mediático.
Para finales de 2025, quien ocupaba la actualidad era ella, pero esta vez por lo que siempre debió ser: el fútbol. Con un nuevo título de la Nations League, Jenni sumó uno más en su palmarés. Seguramente Jenni no vuelva a levantar un gran título con España. La idea de disputar el Mundial de 2027 parece improbable, por eso el que se cosechó en el Metropolitano era el cierre momentáneo perfecto.
La madrileña aprovechó además las vacaciones de Navidad que le daba el parón mexicano para reencontrarse en Madrid con su ciudad, sus raíces y disfrutar de amigos, barrio, ex compañeras y también del cariño de quienes le piden que vuelva. Hasta tuvo tiempo de compartir mesa mantel y energía con Alejandro Sanz.
Las heridas cicatrizan con el tiempo y un año después las de Jenni parecen cerca de sanar.
