La Superbowl cada año acapara todas las miradas. Desde la actuación musical del descanso, los ganadores, el estadio, el ambiente… hasta la publicidad del entretiempo. Los de la final de la NFL son los anuncios más caros del año, algo así como lo que solíamos escuchar en España con el primero tras las campanadas.
Anunciarse en el domingo de febrero en el que el universo completo observa es caro, mucho, con tarifas medias de 8 millones de dólares por spot de treinta segundos, pero también implica impacto, alcance e interacción, los tres conceptos que una marca hoy en día persigue con fervor. No podemos olvidar que hablamos de una de las emisiones más vistas del año, con unos 125 millones de espectadores de media.
El polémico spot
Serena Williams aprovechó el descanso de la Superbowl para anunciar su medicamento para adelgazar del que es imagen desde su lanzamiento.
El spot coincide además con un anuncio que no ha dejado indiferente a nadie: su vuelta a las pistas.
Volviendo al medicamento, que tiene una composición casi idéntica que el famosísimo Ozempic, el GLP – 1, Serena promete haber bajado 15 kilos y medio en un solo año. Los que no era capaz de adelgazar, según sus propias palabras, tras los dos embarazos y haber dejado el circuito profesional de tenis.

Ella misma ha querido ir compartiendo con sus seguidores el proceso de adelgazamiento y lo que ha ganado, según ella, en movilidad y vitalidad con estas inyecciones. De hecho, la ex tenista ha querido compartir sus análisis clínicos para mostrar que está más sana que cuando competía profesionalmente, asegurando bajada en sus niveles de colesterol del 30%.
Una vez emitido el anuncio, las reacciones no se hicieron esperar, pues muchos entendieron que el anuncio podría provocar un efecto llamada en un medicamento en el que los expertos alertan que puede tener graves efectos perjudiciales para la salud y que debe ser administrado siempre bajo supervisión médica.
Las reacciones al anuncio
El incremento de ventas
Basándonos en estudios previos de Nielsen y Google Trends, se puede estimar cuanto ha podido impulsar las ventas del medicamento tras el anuncio en la Superbowl. Las marcas que se anuncian durante la este show, suelen ver un incremento inmediato del 6% al 12% en búsquedas en Google las primeras 72 horas.
Aunque cuando hablamos de contenidos que generan debate y polémica, estos mismos estudios destacan que podría llegar a picos del 50% o incluso 60% en tráfico, lo que se podría traducir en un 30% de ventas más.
¿Podría haber sido emitido en España?
Si nos preguntamos si Serena y su anuncio podría haberse emitido en España durante un partido de fútbol de máxima audiencia o la final de un Grand Slam, la respuesta es contundente: no. En España no está permitida la emisión de una publicidad en el que se promociona un medicamento sujeto a prescripción médica (como es el GLP‑1 que anuncia Serena) y donde además se muestra su auto administración e inyección.
Según el profesor León Acero, “la regulación de la publicidad que realiza la industria farmacéutica es muy estricta“, y esto conlleva, además, la prohibición de que una cara famosa o celebridad sea la prescriptora de dichos anuncios.
No se puede prescribir un medicamento como si fuese un producto de consumo, trivializar su administración o fomentar la automedicación, por ello, el anuncio emitido ayer en EEUU hubiese sido imposible de ver en una televisión española o de cualquier país de la UE.
Todas estas restricciones se aplican en toda la Unión Europea en la norma legal 2001/83/CE del Parlamento Europeo y del Consejo (Código comunitario de medicamentos).
Serena y la Superbowl
No era la primera vez que el evento deportivo y la ganadora de 23 Grand Slams unían sus caminos. Ya el año pasado, la tenista protagonizó unos minutos saliendo a bailar en el descanso invitada por el artista Kendric Lamar. Tal como ella misma explicó fue una sorpresa cuando le ofrecieron ser parte del show, pero no dudó un momento en participar.
Sin embargo, en esta edición de 2026 la imagen pública de la menor de las Williams se ha visto dentro de la polémica. ¿Vale todo en publicidad?, al parecer, dentro de la UE, no.
