Con el 2-3 logrado en la ida en París, el Real Madrid afrontaba en el Alfredo Di Stéfano una vuelta decisiva con ventaja, pero sin margen para la relajación ante un Paris FC obligado a reaccionar. El pase a cuartos, con el FC Barcelona esperando en el horizonte, exigía confirmar sobre el césped la superioridad mostrada en Francia, en un duelo que pronto se inclinó del lado blanco y terminó por consolidar una eliminatoria que las de Pau Quesada supieron controlar y sentenciar.
Superioridad numérica desde el inicio
El Alfredo Di Stéfano asistió a una primera parte de claro dominio blanco, aunque sin recompensa en el marcador. El encuentro se inclinó muy pronto cuando el Paris FC se quedó con diez jugadoras tras la expulsión de Greboval en el minuto 4 por derribar a Feller cuando se marchaba sola hacia portería. Con superioridad numérica desde casi el inicio, el Real Madrid asumió el control absoluto del balón y encerró a su rival en campo propio, mientras las francesas optaban por resistir juntas y esperar alguna transición aislada.
El equipo de Pau Quesada movía la pelota con paciencia, tratando de encontrar fisuras en un bloque bajo muy disciplinado. Linda Caicedo fue la primera en probarlo, y más tarde volvió a generar peligro con una acción que terminó en una gran intervención de Chavas ante Weir. También Misa tuvo que aparecer con una parada de mérito para evitar la sorpresa en una de las pocas aproximaciones del Paris. Un gol de Feller fue anulado por fuera de juego y el asedio blanco crecía en intensidad a medida que avanzaban los minutos.

La gran oportunidad llegó en el minuto 35, cuando una mano clara dentro del área señaló el punto de penalti. Caroline Weir asumió la responsabilidad, pero Chavas adivinó el lanzamiento y mantuvo el empate a cero con una intervención decisiva. Hubo tiempo incluso para una revisión del VAR por un posible agarrón sobre Feller que no cambió la decisión inicial. Así, entre dominio local y resistencia visitante, el partido se marchó al descanso con un 0-0 que dejaba todo por resolver en la segunda mitad.
Dos goles con rumbo a cuartos
La segunda mitad arrancó con un movimiento en el centro del campo: Toletti entró por Weir buscando más claridad en la circulación. El guion no cambió demasiado tras el descanso. El Real Madrid siguió instalado en campo rival y, tras un aviso de Athenea que se marchó por encima del larguero, encontró por fin el premio. En el minuto 52, un centro medido de Eva Navarro lo convirtió Feller en el 1-0 adelantándose a la zaga y desatando la euforia en el Di Stéfano.

El tanto abrió definitivamente la eliminatoria. El conjunto blanco no se conformó y mantuvo la presión y volvió a golpear quince minutos después. De nuevo Eva Navarro fue decisiva: su envío al área lo terminó introduciendo en su propia portería N’Dongala en el 67, ampliando la ventaja y dejando muy tocado a un Paris que, en inferioridad numérica desde el inicio, ya acusaba el desgaste físico y anímico.
Con el 2-0, el equipo de Pau Quesada gestionó el tramo final sin renunciar al ataque. Llegaron los cambios, con la entrada de Sara Holmgaard y Sheila García para refrescar bandas, mientras el Madrid seguía buscando el tercero ante un rival resignado. María Méndez vio la amarilla en los últimos minutos, única nota disciplinaria de una segunda parte que confirmó la superioridad blanca.
Ahora el destino le reserva una cita mayúscula: un Clásico continental ante el FC Barcelona en los cuartos de final, un duelo que promete intensidad, talento y una batalla a la altura de la Champions.
