A veces el fútbol no te pone en el escaparate por lo que haces con la pelota, sino por lo que otros creen tener derecho a decir de tu cuerpo. Tara Mae Kirk, delantera del Peterborough Women, lo resume con una frase que no deja espacio para el matiz: “La sexualización que sufro cruzó la línea”.
Con 22 años, y una carrera que ha ido de menos a más desde su llegada al club en 2022, la futbolista ha contado cómo una ola de popularidad en redes acabó convirtiéndose también en una experiencia de presión, insultos y comentarios degradantes.
Lo que empezó como un reconocimiento deportivo —goles, rachas, victorias— se transformó en una avalancha que ya no hablaba de fútbol. Tara Mae Kirk no describe un episodio aislado, sino un patrón. Y ese matiz es clave: no se trata de haters sueltos o de un día malo en internet, sino de la normalización de un trato sexista que acompaña a muchas deportistas cuando su visibilidad crece
.De una racha de goles a una tormenta de comentarios
La historia pública de Tara Mae Kirk cambia de escala en 2023. El club compartió en redes un gráfico celebrando su rendimiento goleador en partidos consecutivos, y lo que debía ser una publicación rutinaria se convirtió en un fenómeno. En pocas semanas, las cifras de visualización se dispararon.
Ella misma llegó a hablar de una secuencia de semanas encadenadas con millones de visitas, una exposición que, al principio, ni siquiera entendía.
Ese punto es importante: Tara Mae Kirk cuenta que jamás imaginó que marcar goles la colocaría en el centro de una atención tan intensa. En su cabeza, lo viral era pasajero. Una “exageración” que se desinflaría sola. Pero no ocurrió. La bola siguió creciendo, y con ella llegaron los mensajes privados, las menciones y los comentarios que ya no celebraban su juego, sino que la reducían a un objeto.
Cuando lo viral deja de ser halagador
El momento de claridad para Tara Mae Kirk no fue una cifra concreta, sino el tono. En medio del entusiasmo, empezó a detectar un segundo carril: el de quienes la trataban “de manera sexista” y la sexualizaban. La futbolista lo plantea como un aprendizaje forzado, casi como una negociación con el ruido: distinguir lo que es apoyo real de lo que es un disfraz de apoyo que en realidad invade y humilla.
El problema, explica Tara Mae Kirk, es que internet tiende a confundir “ser visible” con “ser accesible”. Y ahí se abre el agujero: el éxito deportivo trae oportunidades, pero también una exposición que puede volverse agresiva. Que haya comentarios “positivos” no impide que el conjunto sea tóxico si la conversación gira hacia el físico, la insinuación o el desprecio.
El club, la protección y el bienestar
La situación no se quedó en una incomodidad abstracta. Tara Mae Kirk y su compañero de equipo Keir Perkins detectaron que sus bandejas de entrada estaban desbordadas de mensajes de supuestos “seguidores”. El propio club llegó a borrar algunos para proteger a los jugadores y cuidar su bienestar. No es un detalle menor: cuando una entidad deportiva toma esa decisión, reconoce que la exposición no es un juego y que el daño no es solo emocional, también laboral.
En el caso de Tara Mae Kirk, esa intervención muestra algo más amplio: el fútbol femenino crece y gana foco, pero no siempre crecen al mismo ritmo las herramientas para gestionar la violencia digital. El éxito en el campo abre puertas, sí, pero también abre la puerta a gente que llega con otras intenciones.
No es solo Tara Mae Kirk: el cuerpo como campo de batalla
Tara Mae Kirk insiste en que no es un caso único. Y basta con mirar alrededor para entenderlo. En redes, a menudo se comenta antes un peinado que un desmarque, antes un físico que una definición. La lógica del troll es sencilla y cruel: buscar la grieta más fácil. Si no pueden cuestionar el gol, intentan rebajar a la persona.
La futbolista pone el foco en esa desviación: cuando el debate se desplaza de la habilidad al aspecto, el deporte pierde y el entorno se ensucia. Y el daño es doble, porque afecta a quien lo sufre y manda un mensaje al resto: si destacas, te expones.
Marca personal, oportunidades y una “piel más dura”
La otra capa del relato de Tara Mae Kirk tiene que ver con su trabajo fuera del césped. Además de futbolista, es creadora de contenido y presentadora en canales de medios. Eso implica, por elección propia, construir una presencia digital. Ella lo reconoce sin victimismo: crecer en plataformas trae oportunidades y dinero, pero exige resistencia.
Tara Mae Kirk habla de haberse hecho “más dura” en internet. No porque le apetezca, sino porque no le dejaron alternativa. Aun así, defiende el derecho a presentarse como quiera, maquillarse o peinarse si le hace sentir bien, sin que eso se convierta en excusa para que otros crucen límites. El mensaje de fondo es nítido: la identidad y la estética no pueden convertirse en permiso para el abuso.
