En los últimos años, el Manchester United ha dado un salto que pocos imaginaban. De ser un proyecto recién reactivado, ha pasado a pelear de tú a tú con los grandes del fútbol inglés. Ya no es una sorpresa: es un equipo competitivo, ambicioso y cada vez más respetado.
Pero el crecimiento no se mide solo en puntos y clasificaciones. También se nota en la aparición de nuevas protagonistas que invitan a mirar al futuro con optimismo. La mejor prueba es Layla Drury. Con apenas 16 años, la joven delantera hizo historia al convertirse en la goleadora más joven del club en su etapa moderna. Su irrupción es el reflejo de un proyecto que quiere ganar hoy sin dejar de construir el mañana.
Layla Drury, su goleadora más joven
Layla Drury no apareció en el primer equipo por casualidad. Detrás de su salto hay años de trabajo en la cantera del Manchester United y una progresión constante que convenció al cuerpo técnico. Desde sus primeros minutos dejó una impresión clara: personalidad, descaro y una técnica que no desentonaba en un equipo acostumbrado a competir al máximo nivel.
Su debut llegó siendo todavía adolescente, el pasado mes de enero, en un entorno de máxima exigencia. Y no tardó en dejar huella. El día que marcó su primer gol oficial no solo celebró un tanto más: entró en la historia del club como la goleadora más joven de su etapa moderna. Un récord que llamó la atención, pero que no define por completo su impacto.

Más allá de la cifra, lo que realmente sorprende es su madurez sobre el césped. Drury se mueve con inteligencia en el área, ataca los espacios con velocidad y define con una calma impropia de su edad. Tiene olfato, intuición y una capacidad natural para aparecer donde más duele al rival.
El club, consciente de su proyección, ha optado por llevar su crecimiento con prudencia. Los minutos se administran con cuidado y las responsabilidades llegan de forma gradual. El objetivo es que evolucione sin presión excesiva. Mientras tanto, su presencia en las categorías inferiores de la selección inglesa confirma que su nombre ya no es solo una promesa local, sino uno de los talentos jóvenes más interesantes del panorama nacional.
El renacer del equipo femenino
En 2018 comenzó una nueva historia para el Manchester United femenino. Tras varios años sin equipo profesional, el club decidió recuperar su sección femenina con una idea clara: no volver solo para participar, sino para competir al máximo nivel. Desde el primer día, el proyecto nació con ambición y una planificación definida.
La temporada inaugural en la segunda división inglesa fue una declaración de intenciones. El equipo dominó el campeonato y logró el ascenso a la Women’s Super League a la primera. Aquel éxito aceleró todos los plazos y confirmó que el regreso no era simbólico, sino serio.
Una vez en la élite, el objetivo cambió rápidamente. Llegaron jugadoras con experiencia para aportar liderazgo, mientras la cantera comenzaba a ofrecer talento propio. Ese equilibrio entre juventud y veteranía dio forma a un equipo intenso, sólido en defensa y valiente en ataque.

El renacer del Manchester United femenino no fue el resultado de una estrategia clara. En pocos años pasó de reconstruirse a instalarse entre los aspirantes del fútbol inglés.
El salto definitivo
El punto de inflexión llegó en la temporada 2023/2024. La conquista de la FA Women’s Cup no fue solo un título más en las vitrinas: fue la confirmación de que el equipo había dado el salto definitivo. Aquel trofeo, el primero de gran peso en su etapa moderna, validó años de trabajo y ambición.
Desde ese momento, el equipo dejó de ser visto como una revelación en crecimiento para convertirse en un aspirante consolidado. Ya no sorprendía que compitiera por finales; se esperaba que lo hiciera. La clasificación para la UEFA Women’s Champions League reforzó esa sensación. Europa representaba un nuevo examen, un escenario donde medir el verdadero nivel del proyecto. El desafío continental sirvió para ganar experiencia y carácter frente a clubes con una larga tradición internacional. Cada partido elevó la exigencia y fortaleció la mentalidad competitiva del grupo.

Este salto no habría sido posible sin una base sólida dentro del campo. La defensa aportó seguridad y orden, el centro del campo equilibrio y creatividad, y el ataque contundencia en los momentos clave. Ese engranaje colectivo convirtió al Manchester United en un equipo completo, preparado para mantenerse entre la élite y competir con autoridad.
Presente y futuro asegurados
El Manchester United afronta la temporada 2025/2026 con la seguridad de quien ya se ha ganado un lugar entre los grandes. En la liga inglesa compite con regularidad y carácter, mientras que en las copas demuestra que sabe moverse en escenarios de máxima presión. En Europa, el equipo muestra una madurez superior a la de sus primeras experiencias continentales, señal inequívoca de que el proyecto ha evolucionado y ya no se conforma con participar.

En medio de este presente competitivo aparece Layla Drury como símbolo de continuidad. Su irrupción ha sido la prueba de que el club mira más allá del corto plazo. El United combina ambición inmediata con una apuesta decidida por la cantera, integrando jóvenes talentos sin perder solidez ni identidad. Esa mezcla fortalece al grupo y refuerza la idea de un crecimiento sostenible.
