Automovilismo

La historia de Marta García: ganar, caer y volver a empezar

La valenciana se convirtió en 2023 en la primera campeona de la F1 Academy. Tres años después, su trayectoria ha tomado un rumbo diferente al de los monoplazas: nuevas categorías, oportunidades puntuales y una reflexión personal sobre los rechazos, la presión y el valor de seguir persiguiendo un sueño

Marta García celebra su victoria en la tercera prueba del Campeonato de España de Karting
Marta García celebra su victoria en la tercera prueba del Campeonato de España de Karting

Hay nombres que forman parte de la historia por haber llegado los primeros. El de Marta García es uno de ellos. En 2023, la piloto española consiguió algo que nadie había hecho antes: proclamarse campeona de la primera temporada de F1 Academy. Fue la primera en levantar aquel trofeo, la primera en escribir su nombre en el palmarés de una competición que nacía con la intención de abrir más puertas a las mujeres en el automovilismo.

Aquel título parecía el comienzo de un camino que podía llevarla cada vez más cerca de las grandes categorías. Y, en cierto modo, así fue. Sin embargo, su historia después de la F1 Academy también refleja una realidad que todavía acompaña a muchas mujeres que quieren construir una carrera profesional en el motor: ganar no siempre significa tener garantizado el siguiente paso.

Hoy, tres años después de aquella temporada, Marta continúa buscando su lugar en las carreras. Ya no aparece regularmente en una parrilla de monoplazas y ha explorado otras disciplinas, pero hay algo que no ha cambiado: sigue queriendo competir.

La primera campeona de una nueva era

Para entender dónde está Marta García hay que volver a 2023. La piloto de Dénia llegó a la temporada inaugural de F1 Academy con PREMA Racing y terminó convirtiéndose en la gran protagonista del campeonato.

Su rendimiento fue difícil de discutir: siete victorias, cinco podios adicionales, cinco poles y seis vueltas rápidas. Sumó 278 puntos y terminó 56 por delante de la suiza Lena Bühler, que ocupó la segunda posición. Además, aseguró el título con dos carreras todavía por disputarse.

No fue solamente una victoria deportiva. Su nombre quedó asociado al nacimiento de una competición que buscaba dar visibilidad y oportunidades a las mujeres dentro de una disciplina históricamente dominada por hombres.

Marta había llegado hasta allí después de muchos años de esfuerzo. Comenzó en el karting con apenas diez años, pasó por diferentes categorías de formación y también compitió en las W Series, el campeonato femenino que precedió a la F1 Academy. No era una desconocida cuando llegó a PREMA, pero aquel 2023 terminó de situarla en el mapa internacional.

Su premio por ganar el campeonato fue una oportunidad para continuar creciendo en los monoplazas: competir en el Campeonato de Fórmula Regional Europea (FRECA) con el proyecto Iron Dames durante 2024. Era el siguiente escalón y una ocasión para demostrar que podía seguir avanzando en una categoría más exigente.

De los monoplazas a la resistencia

El salto no fue tan sencillo como podía parecer. Su temporada en FRECA no tuvo los resultados que habría deseado y, al terminar el año, su trayectoria comenzó a tomar una dirección diferente.

Marta encontró en Iron Dames una estructura con la que continuar compitiendo y explorar el mundo de la resistencia. En 2024 también participó en la Ligier European Series, donde consiguió dos victorias, en Spa-Francorchamps y Portugal.

En 2025 volvió a ponerse al volante de un Porsche de Iron Dames en la Michelin Le Mans Cup, compartiendo proyecto con Vanina Ickx. Terminó cuarta en la categoría GT, con actuaciones destacadas durante la temporada, entre ellas un podio en Spa y una victoria en Silverstone.

También tuvo la oportunidad de acercarse a otra disciplina: la Fórmula E. Participó en el test de jóvenes pilotos de Berlín de 2024 y en las pruebas femeninas de la categoría. En octubre de 2025 volvió a subirse a un monoplaza eléctrico con Lola Yamaha ABT durante el test femenino celebrado en Valencia.

Experiencias diferentes, coches distintos y nuevos equipos. Marta estaba ampliando su formación como piloto y demostrando que su carrera no tenía por qué limitarse a una sola categoría.

Una decisión que marcó su trayectoria

Pero detrás de los resultados y de las oportunidades también hay una parte de la historia que no siempre se cuenta. Hace unos días, Marta compartió un vídeo en su perfil de Instagram en el que decidió mirar atrás y hablar de algunos de los momentos que han marcado su trayectoria. No se centró en sus victorias ni en sus estadísticas, sino en los rechazos, las dudas y la importancia de aprender a no medir el propio valor a través de las decisiones de los demás.

Para entenderlo, hay que retroceder hasta finales de 2017. Con apenas 17 años, la valenciana fue apartada de la Renault Sport Academy. Era una decisión que llegaba después de haber dedicado prácticamente toda su infancia a perseguir un mismo objetivo: alcanzar la Fórmula 1.

“Cuando llevas trabajando desde niña para llegar a la Fórmula 1, una decisión así tiene mucho peso. A esa edad estás construyendo tu carrera, pero también tu identidad. Es fácil pasar de pensar que un equipo no quiere seguir trabajando contigo a creer que no eres lo suficientemente buena. Básicamente, permitir que la decisión de un equipo se convierta en la manera en la que te ves a ti misma”, explica en el vídeo.

Aquel momento quedó atrás, pero no desapareció de su historia. Seis años después, en 2023, Marta se convirtió en la primera campeona de la F1 Academy. Una imagen, la de aquella celebración con el trofeo, que podría haber servido para cerrar cualquier relato de superación. Sin embargo, ella misma reconoce que contar su historia únicamente desde aquel éxito dejaría una pregunta sin responder.

“Podría terminar esta historia aquí, con la foto del campeonato, pero eso dejaría una pregunta sin respuesta: ¿y si no hubiera ganado el campeonato? ¿Eso me habría hecho valer menos?”.

Una lección que no entiende de resultados

Es probablemente una de las reflexiones más importantes de todo su testimonio. Porque detrás de la primera campeona de la F1 Academy también está la adolescente que recibió un no, que tuvo que continuar sin saber cuándo llegaría su siguiente oportunidad y que, durante mucho tiempo, pudo llegar a cuestionarse si era suficientemente buena.

Marta reconoce que está orgullosa de lo que ha conseguido y de todo lo que le ha costado llegar hasta ahí. Pero también está aprendiendo a darse crédito por los años en los que siguió trabajando sin tener la certeza de que aparecería una nueva oportunidad.

“Sigo queriendo competir, seguir mejorando y llegar más lejos en el automovilismo. Pero lo que realmente quiero cambiar es el poder que doy a cada resultado y a cada decisión que toman otras personas sobre cómo me siento conmigo misma”, comparte.

No es una renuncia a la competición ni una despedida. Al contrario, deja claro que todavía quiere seguir creciendo como piloto. Lo que busca es aprender a convivir de otra manera con los resultados, los rechazos y las decisiones que no siempre dependen de ella.

Y su reflexión va incluso más allá de los circuitos. Marta se dirige también a quienes nunca han entrado en un coche de carreras, pero alguna vez han salido de una entrevista, una relación o una conversación preguntándose qué les falta para que alguien les elija.

“Puedes escuchar un no, dejar que te duela y reflexionar sobre lo que puedes mejorar sin convertirlo en una sentencia sobre todo lo que eres. Deja de tratar las decisiones de los demás como una medida de tu propio valor. Yo también necesito recordármelo”.

Una vuelta a los circuitos y un sueño que sigue presente

A pesar de las dificultades para encontrar continuidad, Marta no ha dejado de buscar oportunidades para competir. En abril de 2026 participó como invitada de Toyota España en la GR Cup Spain, durante la cita celebrada en el Circuit Ricardo Tormo de Valencia. En su tierra, volvió a competir al volante de un Toyota GR86 y terminó octava en la primera carrera y decimoquinta en la segunda.

Meses después, en agosto, llegó otro paso importante. Regresó a los circuitos en la Ligier European Series, en Le Mans, al volante de un prototipo Ligier JSP4 del equipo Petrogold. Era su primera experiencia con este tipo de vehículo y una nueva oportunidad para acercarse a una disciplina que llevaba tiempo llamando su atención.

La experiencia no estuvo exenta de dificultades. En Spa-Francorchamps, los problemas técnicos y la falta de tiempo en pista condicionaron su regreso a la competición. Sin embargo, volver a estar en una parrilla ya suponía mucho después de tantos meses de incertidumbre.

La resistencia parece haberse convertido en una de las vías más importantes para su futuro. Una disciplina que exige adaptación, trabajo en equipo, regularidad y una manera diferente de entender las carreras. Ya no se trata únicamente de ser la más rápida a una vuelta, sino de gestionar un coche durante periodos prolongados, compartir responsabilidades con otros pilotos y construir resultados a lo largo de una competición.

Su paso por Iron Dames y sus experiencias con los prototipos forman parte de ese aprendizaje. Todavía queda camino por recorrer, pero Marta ha demostrado que está dispuesta a explorar diferentes posibilidades para continuar dentro del automovilismo.

Lo que viene después de hacer historia

La F1 Academy ha seguido creciendo desde aquella primera temporada. Han llegado nuevas campeonas, nuevos equipos y más marcas interesadas en apoyar a las pilotos. Sin embargo, la trayectoria de sus primeras protagonistas también invita a hacerse una pregunta: ¿Qué ocurre cuando termina el campeonato?

El caso de Marta García pone rostro a esa cuestión. Ganó la primera edición, consiguió resultados que la situaron entre las grandes promesas del automovilismo y, aun así, ha tenido que buscar nuevas oportunidades para mantenerse en activo.

No significa que su historia haya terminado ni que aquel título haya perdido valor. Al contrario. Su nombre seguirá ocupando un lugar especial en la historia de la competición, independientemente de la categoría en la que corra.

Quizá su futuro ya no pase por el camino que muchos imaginaron cuando cruzó la meta como campeona en 2023. Quizá todavía queden muchos coches diferentes por probar y muchos circuitos por descubrir. Lo que está claro es que su objetivo continúa siendo el mismo: competir.

Porque ser la primera en conseguir algo también implica abrir un camino que después hay que seguir construyendo. Y Marta García todavía tiene muchas vueltas por delante.

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