Sistema público de pensiones

El déficit de la Seguridad Social duplica el gasto militar comprometido con la OTAN

El saldo negativo del sistema público de pensiones se eleva hasta los 69.800 millones de euros en 2025, al excluir de los ingresos las transferencias del Estado

El secretario general de la OTAN, Mark Rutte
EFE/KiloyCuarto

El déficit de la Seguridad Social alcanzó en 2025 una magnitud equivalente al doble del gasto en Defensa que tendrá que asumir el Ejecutivo para cumplir con el 2% del PIB acordado con la OTAN en el presente año. Una comparación que da medida del desequilibrio estructural del sistema. El denominado déficit básico se situó en torno a los 69.800 millones de euros en el pasado ejercicio, frente a un gasto total para Defensa que se estima que alcance los 35.120 millones en el actual año. Todo ello, asumiendo el alza del 2,9% del PIB en 2025 y la previsión del crecimiento del 2,2% para 2026.

La cifra de la Seguridad Social supone además un empeoramiento respecto al ciclo anterior. De acuerdo con el informe elaborado por Fedea a partir de los datos de ejecución hasta noviembre, el déficit creció un 5,8% en comparación con 2024. Todo ello, a pesar del buen comportamiento del empleo y del aumento de las cotizaciones sociales. Al dejar fuera las aportaciones extraordinarias del Estado, el indicador refleja con mayor precisión la brecha real entre ingresos y gastos del sistema público de pensiones y prestaciones.

El contraste con otras grandes partidas del gasto público resulta especialmente ilustrativo. Así, incluso destinando íntegramente el importe estimado de gasto para Defensa a cubrir el agujero de la administración en materia de pensiones, apenas se sufragaría la mitad del déficit.

El secretario general de la OTAN, Mark Rutte, y el presidente de EE UU, Donald Trump.
EFE/EPA

Un saldo negativo de 8.500 millones

Para entender mejor la magnitud del desequilibrio, Ángel de la Fuente, director ejecutivo de Fedea y autor del informe, calcula dos indicadores que reflejan los recursos adicionales que el Estado debe inyectar -posiblemente en parte mediante deuda– para cubrir la brecha entre el gasto del sistema y sus ingresos propios.

El primero, al que denomina déficit básico, es el déficit presupuestario total de la Seguridad Social sin tener en cuenta las transferencias corrientes del Estado. El segundo, el déficit contributivo, mide la diferencia entre los gastos y los ingresos contributivos del sistema. Para sus estimaciones, De la Fuente se sirve de la liquidación del Presupuesto de la Seguridad Social y de los Presupuestos del Estado de 2024. Así como de los datos de ejecución presupuestaria hasta noviembre de 2025.

Según el director de Fedea, los ingresos de la Seguridad Social han crecido “a buen ritmo” durante los últimos años. En cambio, sus gastos lo han hecho a un paso ligeramente inferior. Así, estima que los ingresos consolidados avanzaron un 7,2% en 2025, hasta los 249.504 millones de euros, frente a un incremento del 6,4% en los gastos. Estos últimos alcanzaron los 257.945 millones. No obstante, la brecha entre ambos sigue siendo en favor de los gastos. Y el saldo final, tal y como se desprende el estudio, es de –8.441 millones de euros.

Una ayuda de 61.000 millones

Sin embargo, al excluir las transferencias del Estado, que actúan como colchón financiero, los cálculos de Fedea apuntan a un déficit mucho más abultado. Las aportaciones públicas en el pasado ejercicio se elevaron, según el avance de De la Fuente, hasta los 61.342 millones de euros. La cifra supone un incremento de casi el 9%, puesto que se ha aumentado en 4.928 millones la dotación económica respecto al año anterior. Así, excluyendo esa cuantía de los ingresos, la recaudación se reduce hasta los 188.162 millones. En este sentido, la brecha entre ambos fondos se amplía por encima de los de 69.000 millones de euros en 2025. 

Una cifra que año a año no para de aumentar: en 2024 fue de casi 66.000 millones de euros y en 2023 de 59.800 millones. Además, en está ocasión con el total de ingresos del sistema sin considerar las transferencias del Estado no se alcanzaría siquiera a cubrir las prestaciones contributivas. De hecho, el déficit sería de casi 30.000 millones de euros, alrededor de la mitad del total.

No obstante, no siempre ha sido así. Por ello, De la Fuente recuerda que, hasta 2011, el capital entrante al sistema antes de la ayuda permitía cubrir sus gastos contributivos. “De 2012 en adelante ha sido necesario inyectar al sistema un volumen creciente de recursos procedentes de impuestos generales para complementar la financiación de las prestaciones contributivas”, subraya. Y añade: “Esto ha exigido un fuerte aumento de las transferencias del Estado, cuyo volumen se acerca en la actualidad a los 4 puntos del PIB”.

Un grupo de jubilados.
Archivo

6.000 millones anuales de deuda nueva

Fedea advierte además del incremento de la deuda de la Seguridad Social, pese a la activación de medidas como el Mecanismo de Equidad Intergeneracional (MEI). Esta herramienta establece una cotización adicional a empresas y trabajadores destinada a nutrir el Fondo de Reserva, la conocida como la ‘hucha de las pensiones’. En este sentido, De la Fuente avisa de que, a pesar de las nuevas cotizaciones del MEI, la deuda neta del sistema sigue creciendo a un ritmo cercano a los 6.000 millones de euros anuales. Lo que refleja la presión estructural que persiste sobre las finanzas del sistema público.