Cientos de mujeres en nuestro país se preparan cada mañana para cumplir con una complicada tarea: alimentar, cuidar y vigilar la seguridad de millones de niños en los comedores de los centros educativos.
Se trata de las monitoras de comedor, en femenino por la amplia predominancia de las mujeres en este sector. Hemos hablado con dos de ellas, y nos han compartido su opinión respecto al sueldo, los ratios de alumnos y mucho más. Además, repasamos algunas de las estrategias de las empresas en este ámbito para obtener la máxima rentabilidad.
Experiencias reales de monitoras de comedor: “El sueldo “

B. y J. (pseudónimos para conservar su anonimato) han trabajado como monitoras en diferentes colegios de la Comunidad Valenciana. Compartían empresa, y muchos de sus destinos se les comunicaba con un par de días (e incluso horas) de antelación. B. ya no trabaja en ese lugar, J. sí.
A B. le ofrecieron un contrato sólo para el año escolar, “cambiando siempre de destino y con un sueldo realmente bajo”, explica. Ella lo rechazó, aunque J. sí aceptó. Es la opción que suele escoger, y a pesar de llevar varios años haciéndolo, la empresa aún no le ha ofrecido un trabajo fijo.
Compaginando con estudios y buscando una mejor oportunidad laboral, B. aceptó otro tipo de trabajo por parte de la misma empresa: todas las mañanas, a las 10:00, recibía una llamada preguntando si podía acudir a un centro específico. Si podía acudir, todo bien. Si había varios días seguidos donde no era posible, las llamadas las recibía con menos frecuencia.
La realidad de B. fue realmente dura. Había días que llegó a cobrar 6€ (por 4 horas aproximadas de trabajo), y ha estado a cargo de más de 30 escolares ella sola. Muchas veces, con grupos con niños y niñas desde primero de Infantil hasta sexto de Primaria. Y sobre lo que dice el BOE respecto al ratio de monitora y niños, “nunca, nunca se cumple”, destaca B.
A esto hay que añadir el contexto: colegios mejor o peor organizados, opciones más o menos amplias en cuanto a intolerancias, mayor o menos presupuesto de comedor… Las dos han visto de todo.
“A menudo, es acudir sin saber qué va a pasar. Vives sin saber si mañana la empresa puede cambiar todo. No sabes si después de meses o años de trabajo, al final les parecerá bien hacerte fija, o no”, concluyen B. y J.
El convenio colectivo y la “trampa” del contrato fijo-discontinuo

Aunque existen convenios autonómicos en algunas comunidades, el principal regulador a nivel nacional de las monitoras de comedor (y factores como su sueldo) es el Convenio Colectivo de Ocio Educativo y Animación Sociocultural.
Como norma general, el sueldo ronda los 9 y 11 euros brutos por hora de trabajo. Eso sí, lo difícil es conseguir una jornada laboral completa, ya que la mayoría de contratos son temporales y parciales. Además, los complementos (como peligrosidad o antigüedad) son prácticamente inexistentes.
Gracias a las últimas reformas laborales, el contrato fijo-discontinuo se ha hecho más común en buena parte de los casos. Aunque la temporalidad sigue estando a la orden del día.
Los “afortunados y afortunadas” que consiguen el contrato, atraviesan largos periodos de inactividad. Cuando el contrato acaba en las vacaciones escolares, quienes pueden cobrar el paro reciben una cantidad muy baja debido a las pocas horas laborales.
Esto ha llevado a múltiples quejas, por parte de AMPAs y sindicatos, quienes reclaman unas mejores condiciones de trabajo para las personas encargadas de velar por la seguridad y la salubridad alimentaria de sus hijos e hijas.
