La posible salida anticipada de Christine Lagarde al frente del Banco Central Europeo (BCE) ha activado antes de lo previsto la carrera por la presidencia de la institución. Su relevo reabre el juego de equilibrios políticos en la eurozona. Según adelantó el Financial Times (FT), la actual presidenta no agotará su mandato de ocho años -que expira en octubre de 2027- para facilitar un pacto entre Francia y Alemania antes de las elecciones francesas de abril de 2027. Con este calendario, se abre la puerta a una negociación directa entre el presidente francés, Emmanuel Macron, y el canciller alemán, Friedrich Merz.
De momento, no se ha concretado una fecha para su eventual marcha. Sin embargo, una fuente conocedora de su postura trasladó al diario británico que Lagarde quiere abandonar el cargo antes de esos comicios. Desde la sede del BCE, un portavoz insistió en que “la presidenta Lagarde está totalmente centrada en su misión y no ha tomado ninguna decisión sobre el final de su mandato”.
Movimiento clave para Macron

El reloj corre en contra del presidente francés. Según las fuentes citadas por el FT, Macron, que no podrá optar a un tercer mandato, lleva meses interesado en participar en la designación del sucesor. Cabe recordar que el nombramiento de la propia Lagarde como presidenta del BCE se produjo después de que Macron y la entonces canciller alemana, Angela Merkel, alcanzaran un acuerdo sorpresa en 2019. En paralelo, la entonces ministra de Defensa alemana, Ursula von der Leyen, se convirtió en presidenta de la Comisión Europea. La salida anticipada del gobernador del Banco de Francia, François Villeroy de Galhau, facilita también el margen de maniobra al presidente francés para designar a su sustituto antes de 2027.
La eventual salida anticipada de Christine Lagarde coincide con un calendario interno clave. En 2026 deberá renovarse la mitad del Comité Ejecutivo del BCE, formado por seis miembros. Específicamente, vence el mandato de la vicepresidencia -que dejará Luis de Guindos el 31 de mayo-, del economista jefe (Philip Lane) y de la vocal (Isabel Schnabel).
Minoritaria representación femenina
Más allá del reparto geográfico, la sucesión implica la posible desaparición del liderazgo femenino en la cúpula de la institución. Desde la creación del BCE en 1998, Lagarde ha sido la única mujer que ha ocupado la presidencia. Un cargo que está entre los más codiciados en el entramado institucional europeo, con un salario base que ronda los 466.000 euros al año y otras prestaciones.

Pero más allá de esta posición la presencia femenina ha sido y es minoritaria. En los casi tres decenios de historia del BCE, solo el 19% de los miembros del Comité Ejecutivo han sido mujeres. Y en el Consejo de Gobierno -el órgano que fija la política monetaria- la representación femenina es actualmente inexistente. El Consejo reúne a los gobernadores de los bancos centrales nacionales, donde actualmente no hay ninguna mujer. Las quinielas actuales tampoco apuntan a un relevo femenino.
Quinielas para el relevo
En una encuesta publicada a principios de año por el Financial Times entre economistas europeos, los nombres con mayor respaldo eran el del español Pablo Hernández de Cos y el del neerlandés Klaas Knot. También figuraban el presidente del Bundesbank, Joachim Nagel, y la actual miembro alemana del Comité Ejecutivo, Isabel Schnabel, aunque con menor apoyo. A su vez, los sondeos publicados por Bloomberg situaban como favoritos a los candidatos del eje Países Bajos–España–Alemania.
Por su parte, el economista de ING Research Carsten Brzeski apunta a la posibilidad de un “gran acuerdo” con Alemania, Francia y España para repartir las vacantes en el Comité Ejecutivo. Dado que el BCE ya ha tenido dos presidentes franceses, las opciones de un tercer mandato para París se reducen. En cualquier caso, ninguno de ellos consolida, por el momento, una alternativa femenina para la presidencia.
España, en la casilla de salida

Sin embargo, el relevo de Lagarde puede ser favorable para la influencia de España. Entre las distintas fuentes, el nombre de Pablo Hernández de Cos se cita recurrentemente con opciones reales para ocupar la presidencia. Hernández de Cos, exgobernador del Banco de España, es ahora director del Banco de Pagos Internacionales. En la encuesta del FT, encabezaba las preferencias con un 26% de apoyos, por delante del neerlandés Klaas Knot (24%), Joachim Nagel (14%) e Isabel Schnabel (7%), estos dos últimos de nacionalidad alemana.
En favor de España, desde ING Research recuerdan que la presidencia de Ursula Von der Leyen al frente de la Comisión Europea hasta 2029 complica las opciones de Berlín. “Es muy improbable que tanto la Comisión Europea como el BCE estén dirigidos por dos alemanes”, apunta Brzeski. A su vez, la reciente nominación del croata Boris Vujcic para suceder a Luis de Guindos en la vicepresidencia no altera las opciones españolas.
Cómo se nombra al presidente del BCE
La designación del presidente del BCE y miembros de su Comité Ejecutivo está regulada por el artículo 283 del Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea (TFUE). El nombramiento corresponde al Consejo Europeo -que reúne a los jefes de Estado o de Gobierno- y se adopta por mayoría cualificada, con el voto exclusivo de los Estados miembros cuya moneda es el euro. El mandato, de ocho años, no es renovable.
Previamente, el Consejo Europeo debe consultar al Parlamento Europeo y al Consejo de Gobierno del BCE. Son consultas no vinculantes. Una vez completado ese trámite, corresponde al Consejo Europeo la decisión final. Desde XTB señalan que, más allá de los nombres, la cuestión de fondo es la continuidad de la estrategia monetaria y la credibilidad del BCE. En un contexto de incertidumbre, el mensaje que transmita la institución será determinante.
