Las compañías de defensa que cotizan en bolsa atraviesan un momento dulce. El recrudecimiento de las tensiones geopolíticas, la guerra en Ucrania, la irrupción de Trump y el aumento del gasto militar por parte de Estados Unidos y sus aliados han situado al sector en el centro de la agenda económica y financiera. Un negocio estratégico, con contratos a largo plazo que los mercados están respaldando.
Es una tendencia que se refleja también en Europa. En España, Indra se ha convertido en la compañía que más se ha revalorizado de todo el Ibex 35 en 2025. Y este año continúa el tirón, al igual que sus vecinas Leonardo, Thales o Rheinmetall en Alemania.

Si nos fijamos en quiénes dirigen estas compañías, cuesta encontrar a una mujer al frente. Pero las hay. En Estados Unidos, destaca General Dynamics, una de las mayores compañías de defensa y aeroespacial del mundo, especializada en vehículos blindados, sistemas de comunicaciones, aeronáutica y construcción naval militar. La empresa cotiza en la Bolsa de Nueva York y está liderada por Phebe Novakovic, presidenta y consejera delegada desde enero de 2013. Su figura es excepcional no solo por dirigir una de las mayores compañías de defensa del mundo, sino por hacerlo como mujer en un sector históricamente dominado por hombres.
Agente de la CIA
La biografía de Novakovic ayuda a entender su perfil. Nació en 1957 en la Alemania Occidental. Su padre era coronel de la Fuerza Aérea de Estados Unidos. Aquella etapa marcó su visión del papel del ejército estadounidense en la reconstrucción europea tras la Segunda Guerra Mundial. Tras licenciarse en Historia en Smith College en 1979, Novakovic optó por una vía poco habitual. Ingresó en la Agencia Central de Inteligencia (CIA), donde trabajó durante varios años, una etapa de la que apenas ofrece detalles, pero que ella misma ha descrito como profesionalmente muy intensa.
Con el final de la Guerra Fría, decidió ampliar su formación y cursó un máster MBA en la Wharton School de la Universidad de Pensilvania. Tras esa etapa académica, desarrolló buena parte de su carrera en la administración estadounidense. Entre 1992 y 2001 ocupó distintos cargos en la Oficina de Gestión y Presupuesto de la Casa Blanca y en el Departamento de Defensa, donde llegó a gestionar partidas clave del presupuesto militar. Aquellos años coincidieron con una etapa personal exigente: Novakovic era madre soltera de tres hijas y ha reconocido en diversas ocasiones la dificultad de conciliar un puesto de máxima responsabilidad con la vida familiar.
Lazos con el Gobierno de EEUU
Su llegada a General Dynamics se produjo en 2001. En pocos años ascendió en la estructura directiva hasta convertirse en vicepresidenta y, más tarde, en directora de operaciones. En 2013 asumió el cargo de consejera delegada en un momento delicado para la compañía, tras un ejercicio de fuertes pérdidas y una cúpula directiva que ella misma describió como fracturada. Su primera gran decisión fue realizar un profundo ajuste contable y reorganizar el equipo directivo, apostando por una cultura basada en la disciplina, la confianza y la transparencia.

Doce años después, General Dynamics es uno de los mayores contratistas de defensa por capitalización bursátil y mantiene una sólida cartera de pedidos, impulsada por contratos estratégicos con la Armada y el Departamento de Defensa de Estados Unidos. Incluidos programas de submarinos nucleares y sistemas terrestres como el tanque M1 Abrams.
En un sector estratégico y estrechamente ligado a decisiones políticas, el caso de Phebe Novakovic demuestra que el liderazgo femenino no solo es posible, sino compatible con el crecimiento, la rentabilidad y la confianza de los mercados. Su trayectoria la convierte en una excepción relevante en una industria donde la brecha de género sigue siendo profunda.


