SMI

Trabajo retoma la negociación del SMI con la tributación en el aire y el freno de la patronal

La cartera de Díaz se reúne con sindicatos y organizaciones empresariales para cerrar un acuerdo tripartito sobre el alza del sueldo mínimo y llama a la CEOE a "romper su dinámica de situarse a extramuros" del diálogo

La vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo y Economía Social, Yolanda Díaz (c) junto al presidente de CEOE, Antonio Garamendi (d) y el secretario general de CCOO, Unai Sordo.
EFE/ Pedro Puente Hoyos

El Salario Mínimo Interprofesional (SMI) vuelve a situarse en el centro del debate social y económico. Tras las propuestas presentadas por todos los actores implicados y una primera reunión a finales de diciembre entre CCOO, UGT, CEOE y Cepyme, mañana miércoles, la cartera de Yolanda Díaz reunirá de nuevo a sindicatos y patronal para negociar la subida del SMI correspondiente a 2026. Una actualización que, como ya ocurrió en ejercicios anteriores, tendrá carácter retroactivo y reforzará el poder adquisitivo de los trabajadores con menores ingresos.

La reunión supone la continuación del primer encuentro que sirvió para medir el margen real de un acuerdo tripartito. Entonces, Trabajo ya deslizó su intención de llevar a la mesa una propuesta concreta de subida, que previsiblemente mantendría al salario mínimo al margen de la tributación en el IRPF, una de las cuestiones clave del debate. La presentación de la subida, a través de un Real Decreto, descarta la posibilidad de que el SMI no se vea mejorado por falta de apoyos. La cita con los interlocutores implicados responde más a una política de consenso que a un proceso de negociación efectivo.

No obstante, de las últimas cinco subidas, solo la pactada para 2020 hasta alcanzar los 950 euros mensuales fue suscrita por la patronal. En este sentido, el secretario de Estado de Trabajo, Joaquín Pérez Rey, reconoció ayer durante la rueda de prensa posterior a la presentación de los datos de paro y afiliación, que el Ministerio espera que la patronal “rompa su dinámica” de situarse a “extramuros” del diálogo social y pueda llegar a un acuerdo para la subida del SMI para 2026.

La propuesta de Trabajo

De momento, el sueldo mínimo ha arrancado el año congelado en los 1.184 euros mensuales en catorce pagas con los que cerró el 2025, a la espera de que la negociación desbloquee una actualización largamente anticipada. Para fijar la nueva cuantía, Trabajo volverá a apoyarse en las recomendaciones del comité de expertos, órgano creado en 2021 con el objetivo de guiar la senda de incrementos necesaria para que el salario mínimo alcance el 60% del salario medio, tal y como recoge la Carta Social Europea.

En esta ocasión, el comité ha planteado dos escenarios distintos: una subida del 3,1% si el SMI continúa exento de tributación en el IRPF, o del 4,7% si finalmente pasa a tributar. En este sentido, la prestación mínima por ley se elevaría hasta los 1.221 euros mensuales -37 euros más al mes- en el primer caso. O hasta los 1.240 euros -56 euros más- si se opta por la vía de la tributación.

La ministra de Trabajo y Economía Social, Yolanda Díaz.
EFE/ José Méndez

Mientras el Ministerio de Trabajo se inclina porque el SMI debe mantenerse libre de impuestos, Hacienda se ha mostrado abierta a revisar la deducción vigente para adaptarla a la subida. Con este telón de fondo, todo apunta a que el 3,1% recomendado por los expertos será el punto de partida.

Un alza que no cubre el IPC

La postura del Gobierno se enfrenta a la de los sindicatos, que defienden que el SMI comience a tributar en el IRPF. Por ello, presentaron con anterioridad una propuesta de subida inicial del 7,5% para 2026, que situaría el salario mínimo en 1.273 euros brutos al mes. En términos netos, tras descontar el impacto fiscal, este aumento se traduciría en un incremento efectivo del 2,7%, hasta 1.216 euros al mes.

En el lado empresarial, la patronal también apuesta por que el SMI tribute, pero plantea un incremento mucho más moderado, de hasta el 1,5%. Lo que elevaría la cuantía a 1.202 euros brutos mensuales, condicionado al cumplimiento de las reglas de absorción y compensación recogidas en el Estatuto de los Trabajadores. Esta cifra, además, ni siquiera alcanzaría a compensar la inflación registrada en 2025, que cerró en un 2,9%, según los datos oficiales.

Así, Pérez ha hecho un llamamiento a la patronal a “mover la cifra que ha puesto encima de la mesa“. Y ha señalado que las organizaciones sindicales ya han mostrado su “predisposición a alcanzar un acuerdo“, al señalar que podrían revisar y ajustar su propuesta.

El presidente de la CEOE, Antonio Garamendi.
Europa Press

No alcanzará los 10 euros la hora trabajada

Pero las últimas declaraciones de la CEOE no auguran su visto bueno. La organización presidida por Antonio Garamendi, ya señaló ayer en una evaluación de los datos de paro y afiliación que “los cambios normativos y las sucesivas subidas del SMI han incidido negativamente en sectores económicos como el agrario y el servicio doméstico. Ya que en 2025 perdieron 19.167 y 10.966 afiliados, respectivamente”.

Actualmente, más de 2,4 millones de trabajadores, de los que el 65% son mujeres, perciben el SMI, según datos oficiales. A la espera de conocer la cifra exacta de la nueva cuantía, el salario mínimo no superará con ninguna de las propuestas que hay encima de la mesa los 10 euros por hora trabajada. Lo que subraya tanto las limitaciones del incremento como la relevancia social de esta retribución para los colectivos más vulnerables.