Los retrasos y cancelaciones en los trenes provocados por la huelga ferroviaria están teniendo un impacto directo en miles de viajeros, que denuncian cambios constantes, gastos imprevistos y una creciente sensación de incertidumbre.
Algunos usuarios aseguran haber tenido que modificar sus planes en repetidas ocasiones. Es el caso de un viajero que tenía previsto desplazarse desde Cádiz hasta Madrid y que se ha visto obligado a cambiar su billete hasta en tres ocasiones. Finalmente, tuvo que recurrir al transporte por carretera para poder llegar a su destino.
“He tenido que cambiar el tren tres veces y acabar viniendo por carretera para ver a mi hija. Ahora no sé ni si voy a poder volver”, explica un viajero. A esta situación se suma la dificultad para reclamar el dinero: “Cuando vi los pasos para hacer una reclamación parecía que estaba firmando ante notario. Es todo un lío”.
Algunos viajeros incluso denuncian la falta de información y el incumplimiento de los servicios mínimos. “Tenía un tren a las 10:55 y no nos han avisado de nada. Nos hemos enterado al pasar el control de que el tren no salía”, explica. “Nos tenemos que adaptar a los servicios mínimos, pero esos servicios también deben respetarse. No podemos quedarnos tirados en la estación”, lamenta. La afectada señala que tiene responsabilidades familiares y laborales y que la incertidumbre le impide organizarse. “No estoy en contra de la huelga, sino de cómo se está gestionando”.

Sindicatos
Desde el ámbito sindical, los convocantes defienden que se trata de una huelga de carácter general. Según explican, se han convocado tres jornadas de paro —los días 9, 10 y 11— en todas las empresas del sector con representación sindical. “No afecta solo a un colectivo o a una empresa, sino a todo el sector ferroviario y, en consecuencia, a toda la ciudadanía”, señalan.
Entre sus reivindicaciones se encuentra la necesidad de revertir el actual modelo ferroviario para garantizar un servicio “más seguro y de mayor calidad”. En cuanto a una posible ampliación de la huelga, aseguran que, por el momento, se desarrollarán estas tres jornadas, aunque no descartan nuevas acciones en función del impacto y del avance de las negociaciones.
Desde dentro del sector, un exmaquinista de Renfe con 40 años de experiencia califica la situación como “un desastre”. Según explica, aunque en el pasado las condiciones de trabajo eran más duras y los trenes más antiguos, existía un mayor control de la seguridad. “Ahora no se cuida la vía ni el material”, denuncia, y apunta directamente a la dirección de Renfe y al Gobierno. En este sentido, defiende el derecho de los maquinistas a la huelga: “Son los primeros que se juegan la vida y llevan la responsabilidad de transportar a cientos de personas”.

Viajeros internacionales
El conflicto también afecta a turistas que visitan España. Viajeros procedentes de Argentina aseguran que desconocen si su tren hacia Barcelona saldrá finalmente y temen perder reservas ya contratadas. “Estamos un poco decepcionadas, aunque entendemos que es algo serio. Hay vidas de por medio”, explican.
Mientras continúan las jornadas de huelga, los viajeros reclaman una mejor planificación, información previa y sistemas de reclamación más accesibles que eviten aumentar el malestar de quienes dependen del tren para desplazarse.
