Las pasarelas internacionales ya han dictado sentencia: en 2026 la joyería deja de ser un simple complemento para convertirse en una declaración de estilo. Collares y pendientes asumen un papel protagonista, dialogan con la ropa y, en muchos casos, cumplen incluso una función práctica. Desde París a Milán, las colecciones más recientes confirman que el nuevo año estará marcado por la mezcla, el exceso medido y una idea cada vez más presente: la joyería utilitaria, piezas pensadas para usarse a diario sin renunciar al diseño.
Estas son las cinco grandes tendencias que dominarán collares y pendientes en 2026 y que ya empiezan a verse tanto en la pasarela como en el street style.
Layering extremo: más es más
El layering —superponer collares de diferentes largos— no es nuevo, pero en 2026 alcanza un nuevo nivel. Las pasarelas apuestan por combinar tres, cuatro o incluso cinco collares a la vez, mezclando cadenas finas con eslabones gruesos, colgantes simbólicos y piezas vintage.
La clave está en el contraste: oro con plata, perlas con acero, piezas heredadas con joyas contemporáneas. Este estilo permite personalizar el look y convertir el cuello en un espacio narrativo, donde cada collar aporta una historia distinta.

Pendientes XL que dominan el rostro
Si hay una tendencia clara, es el regreso de los pendientes de gran tamaño. Aros sobredimensionados, piezas escultóricas y diseños asimétricos copan los desfiles de 2026. No se trata solo de volumen, sino de presencia.

Muchas firmas apuestan por llevar un solo pendiente llamativo o por combinaciones desiguales, rompiendo la simetría clásica. Estos diseños elevan incluso los estilismos más sencillos y confirman que el rostro será uno de los focos estéticos del año.
Mezcla de metales sin reglas
Durante años se consideró un error combinar oro y plata. En 2026, esa norma desaparece por completo. La mezcla de metales se convierte en una de las señas de identidad de la nueva joyería, con piezas bicolor o combinaciones deliberadamente contrastadas.

Esta tendencia responde a una forma más libre y menos rígida de entender la moda. Las joyas ya no tienen que “coordinar” entre sí: pueden dialogar desde la diferencia, reflejando un estilo más espontáneo y contemporáneo.
El auge de la joyería utilitaria
Una de las grandes novedades del año es la consolidación del concepto de joyería utilitaria. Se trata de piezas que, además de adornar, cumplen una función práctica: collares que sujetan gafas, pendientes que se transforman en cierres o cadenas con pequeños compartimentos.

Inspirada en la estética workwear y en la vida urbana, esta tendencia responde a una demanda clara: joyas pensadas para el día a día, resistentes, versátiles y con un diseño funcional. En pasarela se han visto collares con mosquetones, eslabones industriales y cierres visibles que se integran como parte del diseño.
Perlas reinventadas y sin formalismos
Las perlas regresan, pero lejos de su imagen clásica y ceremonial. En 2026 se presentan en versiones irregulares, combinadas con cadenas gruesas o integradas en pendientes desparejados.
Las casas de moda las reinterpretan desde una estética moderna y desenfadada, alejándolas del lujo tradicional. El resultado son piezas que funcionan tanto con un traje como con un look casual, reforzando la idea de joyas versátiles y sin etiquetas.

Una joyería más libre y personal
Las tendencias de joyería para 2026 reflejan un cambio profundo: se prioriza la expresión individual frente a las normas establecidas. Collares superpuestos, pendientes que no buscan pareja, metales mezclados y piezas funcionales conviven en una misma narrativa.
La joyería deja de ser un detalle secundario para convertirse en protagonista del estilismo. En un momento en el que la moda busca adaptarse a la vida real, las joyas del futuro combinan estética, utilidad y personalidad. Y todo apunta a que, en 2026, llevarlas será tan importante como cómo se llevan.
