Pago de Tharsys

Rebeca García: “Hay que seguir reclamando el lugar de la mujer con coherencia, responsabilidad y ejemplo”

La segunda generación de Pago de Tharsys defiende una forma de entender el vino basada en el origen, la sostenibilidad y una mirada propia

Rebeca García habla de Pago de Tharsys desde el arraigo, pero también desde la determinación de quien ha decidido continuar un legado sin limitarse a conservarlo. Hija de Vicente García, pionero en la elaboración de cavas valencianos, representa la segunda generación de una bodega familiar ubicada en Requena que ha construido su identidad en torno al paisaje, el viñedo y la búsqueda de vinos con personalidad propia.

Pago de Tharsys ha consolidado un proyecto singular que en octubre de 2025 alcanzó un hito histórico con la distinción de Vino de Pago. Para García, este reconocimiento no solo valida la excepcionalidad del paraje, sino también una forma de trabajar basada en la sostenibilidad, la biodiversidad y la autenticidad. Hablamos con ella.

Pago de Tharsys ha conseguido una distinción histórica como Vino de Pago. ¿Qué valida este reconocimiento que vosotros ya sabíais desde hace años?

Este reconocimiento de la Unión Europea de nuestra DOP Tharsys valida formalmente que el paraje donde crecen nuestras viñas y está ubicada la bodega es diferente al resto del territorio que lo rodea principalmente por la naturaleza de su suelo, que es calizo, prácticamente blanco, unido a unas condiciones climáticas diferentes también motivadas por la orientación, los árboles que crecen en el pago y el pequeño lago, así como a la filosofía de sostenibilidad y biodiversidad que se ha aplicado desde hace más de dos décadas sobre este paraje. Así que es el reconocimiento de nuestra identidad singular, que impregna el estilo de los vinos que nacen aquí.

Tu padre fue uno de los grandes impulsores del cava valenciano y tú representas la segunda generación. ¿Cómo se toma el relevo de un apellido tan importante sin renunciar a una mirada propia?

El relevo para mí significa respeto al legado, continuación del proyecto y mejora continua para seguir aportando valor y permanencia al proyecto iniciado por mi padre, y esto a veces conlleva cambios. Cambios impregnados sin duda desde un estilo propio, fruto de mi experiencia y conectados con la actualidad social y económica en la que nos movemos que te exige revisar constantemente la hoja de ruta sin perder el norte, para llegar allí donde nos propusimos. Sin duda, la referencia de mi padre, su visión y valentía ante la dificultad me inspira cada día, así como la certeza de que, al igual que él, no voy a pasar por la vida de puntillas.

Habláis mucho de identidad, de origen y de singularidad. En un mercado dondemuchasbodegas dicen eso mismo, ¿qué tiene Pago de Tharsys que no se pueda imitar?

Nunca se puede imitar la autenticidad cuando es real y, como en nuestro caso, está vinculada a la naturaleza única de un paraje. Nuestro suelo calizo se formó hace 20 millones de años, en el mioceno, donde justo donde hoy crecen nuestras vides, existía una laguna de agua dulce que sufrió épocas de sequías intermitentes que fueron dejando sedimentos de los carbonatos cálcicos disueltos en el agua, que fueron formando una gran placa de roca madre caliza Toba que hoy en día define el estilo Tharsys.  Se trata de una roca porosa, carente de nutrientes, muy drenante y que ahora sabemos que es el principal motivo de que nuestros vinos sean extraordinariamente esbeltos y delicados, al mismo tiempo que tienen mucha expresividad aromática donde sobresalen las notas florales y minerales, así como una acidez elevada que resulta en sensaciones frescas y joviales que se mantienen a lo largo de los años, garantizando una evolución bellísima en la botella. Esto es inimitable! 

El Vendimia Nocturna Rosado Fermentado en Barrica 2025 parece condensar muy bien vuestra filosofía. ¿Por qué este vino resume tan bien lo que sois como bodega?

Este vino nace en la parcela Albar de nuestro pago, que es la que tiene mayor concentración de caliza en el suelo, no es casualidad, que el nombre antiguo de esta parcela procede del latín “albus” que significa “blanco”, que es precisamente el color del suelo. Este vino es un “Nureyev”, al igual que el carismático bailarín, reúne elegancia , pureza, y explosividad aromática, salta de la copa en una pirueta mágica conmovedora. Es puramente “Tharsys”.

La vendimia nocturna… ¿Qué aporta al vino y qué os permite expresar que no lograríais de otra manera?

La noche en Pago de Tharsys, que se encuentra a 800 metros de altitud, es muy fresca en la época de la vendimia, puede llegar a haber una diferencia de hasta 18 grados con respecto a la temperatura diurna, por lo que estas condiciones, nos ayudan a preservar la frescura en la uva, que no sufre oxidación, ni prefermentación antes de que llegue a la bodega, que apenas de se encuentra a escasos metros de la viña. Conseguimos granos tersos y sanos, ideales para preservar los aromas y componentes organolépticamente más agradables y saludables en el vino que resultará.

Fermentar y criar un rosado en barrica no es la opción más obvia. ¿Qué buscabais exactamente con este perfil más elegante, complejo y gastronómico?

Nuestro carácter es atrevido y explorador, por lo que nos gusta experimentar y probar formulas nuevas que nos hagan vibrar sin dejar de ser nosotros mismos. La crianza en barrica con las lías acentúa la profundidad y complejidad de este rosado sin ocultar su ADN único. También lo dota de cremosidad y volumen en el paladar, que ayuda a perpetuar su recuerdo. Los rosados han estado injustamente  infravalorados en España por razones que ya no tienen ninguna vigencia, y este vino es nuestra forma dedemostrar con rotundidad que este rosado acompañará sobradamente ocasiones gastronómicas memorables.

Defendéis una viticultura ecológica, precisa y muy ligada al paisaje. ¿Qué decisiones del día a día marcan realmente esa diferencia en el viñedo?

Desde nuestros inicios, aún antes de que la palabra “sostenibilidad” se introdujera en nuestro vocabulario cotidiano, en Pago de Tharsys hemos creído en el equilibrio y el respecto al entorno, al cultivo, somos una familia que viene del campo, conocemos los ciclos de la naturaleza y sabemos que si no hay respeto dejará de darte lo que le pides. Así que la practicamos con convicción. Nuestro viñedo está sano, vivo, repleto dediversidad biológica, en conexión con todos los que lo habitamos. Cada día observamos nuestro viñedo, analizamos y actuamos en consonancia desde el compromiso de no alterar los equilibrios. Coherencia y amor por nuestro terruño marcan nuestras decisiones cotidianas.

Habéis renovado la imagen de vuestra gama de vinos de pago. ¿Qué queríais contar visualmente sobre el paisaje, el suelo y vuestra personalidad de bodega?

La nueva imagen de los vinos DOP Tharsys pretende contar nuestro paisaje y singularidad natural, así en las etiquetas aparece nuestro suelo calizo y los árboles que crecen junto al viñedo: lidoneros centenarios, acacias de constantinopla, árboles del amor, carrascas, olmos, … también indicamos el nombre de cada parcea, su superficie y el  de botellas, de una forma muy sobria y natural. También utilizamos el lacre para sellar las botellas que ponemos manualmente, pues nos gusta que cada botella lleve impresa nuestra huella artesanal, esa energía humana que hay detrás de cada botella.

El vino sigue siendo un sector donde el liderazgo femenino ha costado más visibilidad. ¿Has sentido que, por ser mujer, has tenido que demostrar más para que se reconozca tu criterio y tu autoridad?

Internamente en la bodega no he tenido que demostrar más como mujer para hacer reconocer mi criterio o autoridad pues nuestra mentalidad es igualitaria, las mujeres en la bodega tenemos mucha visibilidad y formamos parte de todas las decisiones que se toman en todos los ámbitos. Donde si sigo teniendo que demostrar aún hoy lo que sé o represento, es cuando me dirijo a algunos sectores/segmentos tanto profesionales como privados que siguen asociando el conocimiento profundo o técnico de los vinos a una figura masculina. Llevo 22 años dedicandome profesionalmente al vino, y hace una semana, después de dirigir una cata, uno de los asistentes sorprendido me dijo “ahh pues si que tienes tablas”… 

Cada vez hay más mujeres al frente de proyectos vinícolas, pero no siempre con el mismo reconocimiento. ¿Crees que el sector está cambiando de verdad o todavía quedan inercias machistas por romper?

Sin duda todavía hay que seguir demostrando que esto ha cambiado, aún si ahora hay muchísimas mujeres en el sector del vinos, tanto en puestos técnicos como comerciales y de gestión sigue habiendo inercias machistas tanto por parte de mujeres como de hombres. Hay que seguir reclamando nuestro lugar en todos los ámbitos de la sociedad con coherencia, responsabilidad y ejemplo.

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