Tras varios días de negociaciones junto a Dinamarca y Estados Unidos la ministra de Exteriores de Groenlandia, Vivian Motzfeldt, se mostró visiblemente emocionada durante una entrevista en directo ante la creciente presión de Estados Unidos para tomar el control de la isla.
“Estamos haciendo todo lo que está en nuestra mano. Pero los últimos días, naturalmente… oh, me estoy emocionando mucho. Estoy desbordada”, dijo Motzfeldt, con la voz entrecortada, en una entrevista con la radiotelevisión pública KNR. La ministra explicó que las jornadas previas a la reunión celebrada el miércoles en la Casa Blanca habían sido especialmente difíciles. “Los últimos días han sido duros. Nos hemos preparado, y la presión ha ido aumentando de forma constante”, afirmó.
Greenland’s Foreign Minister Vivian Motzfeldt gets visibly emotional, briefly breaks down on live interview:
“We are doing our utmost. But the last days, naturally… oh, I am getting very emotional. I am overwhelmed.” pic.twitter.com/8v5vHoAk0Y
— Clash Report (@clashreport) January 15, 2026
“Esperamos llegar a un acuerdo”
Groenlandia y Dinamarca llegaron a ese encuentro tras una intensa coordinación interna. Según Motzfeldt, la preparación se realizó de forma conjunta con Copenhague, ante un escenario que describió como imprevisible. “Estábamos preparadas para todo”, subrayó, insistiendo en que la delegación groenlandesa dejó clara su postura y, al mismo tiempo, su disposición a cooperar. “Esperamos llegar a un acuerdo con el que todos podamos convivir”, añadió.
La reunión, que duró menos de dos horas, reunió a los ministros de Exteriores de Dinamarca y Groenlandia con altos cargos estadounidenses, entre ellos el vicepresidente JD Vance y el secretario de Estado Marco Rubio. El contexto es difícil ya que el presidente Donald Trump ha reiterado su interés en adquirir el territorio, al que considera clave para la seguridad nacional de Estados Unidos.

“No conseguimos cambiar la posición estadounidense”
Tras el encuentro, el ministro danés de Exteriores, Lars Løkke Rasmussen, reconoció que las conversaciones fueron “francas” y “constructivas”, pero no ocultó que persiste un desacuerdo de fondo. “No conseguimos cambiar la posición estadounidense”, declaró en Washington. “Está claro que el presidente tiene ese deseo de conquistar Groenlandia”.
Rasmussen fue tajante al rechazar cualquier planteamiento que ponga en cuestión la soberanía danesa o el derecho de autodeterminación del pueblo groenlandés. Ideas que no respeten la integridad territorial del Reino de Dinamarca y ese derecho son, dijo, “por supuesto, totalmente inaceptables”. También negó las afirmaciones de Trump sobre una supuesta presencia militar china en la zona. “Tuvimos la oportunidad de cuestionar la narrativa del presidente”, señaló, añadiendo que la idea de “buques de guerra chinos por todas partes” no es cierta. “No ha habido ni uno solo en una década aproximadamente”, aseguró citando información de inteligencia danesa.

Desde la Casa Blanca, Trump reiteró tras la reunión que Estados Unidos necesita Groenlandia “por seguridad nacional” y sostuvo que “no hay nada” que Dinamarca pudiera hacer para impedir una hipotética invasión rusa o china de la isla. Washington insiste en que el control del territorio debe pasar a manos estadounidenses “por las buenas o por las malas”, incluso mediante medios militares.
Pese al tono duro, las partes acordaron crear un grupo de trabajo de alto nivel para buscar “una vía común” tras las conversaciones. Según Rasmussen, el objetivo será explorar si existe alguna posibilidad de atender las preocupaciones del presidente estadounidense respetando las “líneas rojas” del Reino de Dinamarca. Aun así, admitió que no está claro que pueda alcanzarse un compromiso.
“Groenlandia no está en venta”
En paralelo, la presión política se ha trasladado también al ámbito militar. Dinamarca y Suecia anunciaron el despliegue de soldados y ejercicios militares en Groenlandia, con la participación prevista de Francia y Alemania, como muestra de apoyo a Copenhague y para reforzar la seguridad en el Ártico. “Las Fuerzas Armadas danesas, junto con varios aliados árticos y europeos, estudiarán en las próximas semanas cómo puede implementarse un aumento de la presencia y de la actividad de ejercicios en el Ártico”, declaró el ministro danés de Defensa, Troels Lund Poulsen.

Desde Nuuk, el primer ministro groenlandés, Jens-Frederik Nielsen, también lanzó un mensaje de unidad. “Si tenemos que elegir entre Estados Unidos y Dinamarca aquí y ahora, elegimos Dinamarca”, afirmó en una rueda de prensa conjunta con la primera ministra danesa, Mette Frederiksen. Nielsen describió la situación como “muy, muy grave” debido a una presión que calificó de “enorme” y reiteró que “Groenlandia no está en venta”.
Esa posición cuenta con un amplio respaldo interno. Los cinco partidos representados en el Inatsisartut emitieron recientemente una declaración conjunta defendiendo el derecho del pueblo groenlandés a decidir su propio futuro. “El futuro de Groenlandia debe ser decidido por los groenlandeses, mediante el diálogo con su pueblo y de acuerdo con el derecho internacional y el Estatuto de Autonomía. Ningún otro país puede interferir”, afirmaron.

