Mientras Volodimir Zelenski se prepara para su cita con Donald Trump en Mar-a-Lago este domingo, el futuro de Ucrania vuelve a estar suspendido entre el optimismo diplomático y los brutales ataques de Rusia. Trump afirma que hay “buenas posibilidades” de alcanzar la paz. Zelenski llega a Florida con una propuesta revisada de 20 puntos, extraída de un controvertido borrador estadounidense de 28 puntos que era prácticamente una claudicación ucraniana. Mientras tanto, los misiles y drones rusos siguen cayendo sobre las ciudades ucranianas. El último ataque ha dejado un muerto, 28 heridos y 32.000 sin calefacción.
Para Mariia Popova, profesora asociada de Ciencias Políticas en la Universidad McGill y Directora científica del Centro Jean Monnet de Montreal, las expectativas en torno a la reunión deben moderarse desde el principio. En su opinión, el problema no es la falta de compromiso diplomático, sino la posición maximalista del Kremlin.
La postura de Putin
“Es muy improbable que se llegue a un acuerdo, porque Putin rechazará cualquier cosa que no suponga la capitulación de Ucrania“, indicó Popova a Artículo14. Cuando los funcionarios rusos describieron el polémico plan de 28 puntos respaldado por Trump como el “comienzo” de un acuerdo, “lo que quieren decir es que tiene que ser aún más favorable a las demandas rusas, no que vayan a ceder“.
Esta valoración contradice directamente la visión pública que Trump tiene del conflicto, como una disputa en la que ambas partes rechazan alternativamente la paz. Según Popova, esa simetría es engañosa. La Administración Trump, señala, presentó inicialmente propuestas que se inclinaban claramente hacia Moscú. Pero la presión interna en Estados Unidos, combinada con la diplomacia europea y ucraniana, ha empujado el borrador hacia una dirección más equilibrada. Sin embargo, ese cambio solo ha endurecido el rechazo de Rusia.
“Rusia no cederá”
“Dado que la Administración Trump, bajo presión interna y con la diplomacia europea y ucraniana, ha hecho que el borrador sea un poco más equilibrado en lugar de más prorruso, las posibilidades de que Rusia lo acepte son insignificantes”, auguró Popova. Ella predice que se seguirá un patrón familiar: “Veremos otra ronda en el ciclo en el que Trump levantará las manos y dirá que se retira y que está enojado con ambas partes, aunque la única que se niega a llegar a un acuerdo es Rusia”.

Popova da la clave de las conversaciones de Florida: “Rusia no cederá a menos que se enfrente a una derrota o un colapso inminentes“. Para la experta, no se trata de un proceso de paz en ningún sentido significativo, sino de un ejercicio táctico de Moscú. “Rusia se dedica al teatro diplomático simplemente para intentar alcanzar los objetivos que no puede alcanzar militarmente, diplomáticamente”, afirmó. “Esto no es un proceso de paz”.
Rusia continúa con los ataques contra ciudades
Ese diagnóstico ayuda a explicar por qué las negociaciones continúan junto con los implacables ataques rusos. En las horas previas a la reunión, Kiev y Járkiv fueron golpeadas por oleadas de drones, misiles y bombas planeadoras, que mataron a civiles y dejaron sin calefacción a gran parte de la capital. El propio Zelenski capturó la contradicción de manera sucinta cuando escribió que los representantes rusos pueden participar en las conversaciones, pero “en realidad [los misiles] y [los drones] hablan por ellos”.

No obstante, la reunión en Florida es significativa. Zelenski ha asegurado que quiere abordar los elementos más delicados del plan estadounidense, en particular las garantías de seguridad y las cuestiones territoriales. Según se informa, la propuesta revisada de Ucrania incluye una “zona económica libre” desmilitarizada y debates sobre la retirada de las fuerzas pesadas, supeditada a medidas recíprocas por parte de Rusia. Por su parte, Trump ha dejado claro que nada se acordará sin su aprobación, lo que refuerza la asimetría del momento.
El apoyo a Ucrania de la UE
Que todo esto dé resultados está por ver. Popova se muestra cautelosa a la hora de predecir cuánto tiempo podrá cada bando mantener la guerra con la intensidad actual. “Es difícil saber si Ucrania o Rusia serán capaces de luchar durante otros dos años“, apuntando a los crecientes retos a los que se enfrentan ambas partes. Pero tiene clara una cosa: “Cuanto más apoyo reciba Ucrania, mayores serán sus posibilidades de imponerse”.

Esa lógica también se extiende a Europa. Popova considera que las recientes decisiones de la Unión Europea tienen un resultado mixto. En el lado positivo, el bloque comunitario “superó una situación difícil para ofrecer una solución aceptable, aunque no óptima”, con fondos suficientes para apoyar la defensa de Ucrania hasta 2027. En el lado negativo, las señales políticas son importantes.
Según Popova, la reticencia de Bélgica a utilizar los activos congelados de Rusia transmite un mensaje de vacilación. “Esto sigue indicando a Rusia que Europa es reacia a plantar cara de forma decidida a la agresión rusa“, manifiesta la experta. Igualmente preocupante, en su opinión, es la decisión de tres gobiernos de Europa Central de excluirse del plan común de deuda de la UE para financiar a Ucrania. “Esto erosiona la solidaridad en Europa y asegura a Rusia que, si sigue invirtiendo en apoyar a los partidos euroescépticos en Europa, tiene la posibilidad de perturbar las políticas comunes europeas“.

Mientras Zelenski y Trump se sientan en Florida este domingo, estas dinámicas conforman el verdadero telón de fondo de su conversación. Kiev está tratando de obtener garantías, recursos y respaldo político para sobrevivir y, finalmente, prevalecer. Trump se está posicionando como un negociador, incluso cuando los límites de la diplomacia con Moscú siguen siendo evidentes.
