Dinamarca celebró este martes unas elecciones parlamentarias anticipadas marcadas por la incertidumbre política y un contexto internacional inusual. La primera ministra socialdemócrata, Mette Frederiksen, aspira a revalidar el cargo por tercera vez desde que llegó al poder en 2019, aunque los sondeos dibujan un escenario abierto y fragmentado en el Parlamento.
Las encuestas previas apuntan a una ligera ventaja del bloque que respalda a Frederiksen frente a la derecha, pero sin que ninguno de los dos campos alcance por sí solo la mayoría de los 179 escaños del Folketing. Este equilibrio ajustado anticipa negociaciones complejas para la formación de gobierno una vez se conozcan los resultados definitivos.
La convocatoria electoral se produce tras meses de tensión geopolítica provocada por el interés del presidente estadounidense, Donald Trump, en asumir el control de Groenlandia, territorio autónomo bajo soberanía danesa. La gestión de esta crisis ha reforzado la imagen internacional de Frederiksen, que ha mantenido una postura firme frente a Washington.

La campaña
Sin embargo, la campaña no ha estado dominada por la política exterior. Las principales preocupaciones de los votantes se han centrado en cuestiones internas, especialmente el aumento del coste de la vida, el estado del sistema de bienestar y debates fiscales como la posible introducción de impuestos sobre la riqueza. Estos factores han erosionado parte del apoyo al Ejecutivo durante su segundo mandato.
En paralelo, la inmigración ha vuelto a situarse en el centro del debate político. El gobierno ha planteado medidas más estrictas, incluyendo posibles limitaciones al derecho de asilo y normas más duras para extranjeros condenados por delitos graves. Estas propuestas buscan frenar el avance de los partidos de derecha, que han hecho de este asunto uno de sus principales ejes de campaña.
Mientras tanto, en Groenlandia, donde también se vota, el proceso electoral se vive con especial intensidad. Su primer ministro ha llegado a calificar estos comicios como los más trascendentales de su historia reciente, en un momento en que el territorio se percibe bajo presión internacional.
Cierre de los colegios en Dinamarca
Según las encuestas a pie de urna, no habrá mayoría sin los Moderados. De acuerdo a la cadena DR, parece que ninguno de los bloques podrá formar una mayoría (90), sin los escaños de los Moderados.
Según la encuesta, el bloque rojo de Frederiksen obtendría 83 escaños y el bloque azul, 78. Y es que se prevé que su partido, los Socialdemócratas, obtenga el mayor número de votos en las elecciones, a pesar de haber conseguido solo el 19,2% de los votos, su resultado más bajo en más de un siglo.
