Elecciones en Dinamarca

Mette Frederiksen acaricia su tercer mandato en unas elecciones muy ajustadas

Los sondeos a pie de urna le otorgan la victoria pero con el 19,2% de los votos, el peor resultado de los socialdemócratas en el último siglo

Mette Frederiksen observa durante una reunión bilateral con el primer ministro británico Keir Starmer
EFE/EPA/ANDY RAIN

Dinamarca celebró este martes unas elecciones parlamentarias anticipadas marcadas por la incertidumbre política y un contexto internacional inusual. La primera ministra socialdemócrata, Mette Frederiksen, aspira a revalidar el cargo por tercera vez desde que llegó al poder en 2019, aunque los sondeos dibujan un escenario abierto y fragmentado en el Parlamento.

Las encuestas previas apuntan a una ligera ventaja del bloque que respalda a Frederiksen frente a la derecha, pero sin que ninguno de los dos campos alcance por sí solo la mayoría de los 179 escaños del Folketing. Este equilibrio ajustado anticipa negociaciones complejas para la formación de gobierno una vez se conozcan los resultados definitivos, previstos a lo largo del miércoles.

La convocatoria electoral se produce tras meses de tensión geopolítica provocada por el interés del presidente estadounidense, Donald Trump, en asumir el control de Groenlandia, territorio autónomo bajo soberanía danesa. La gestión de esta crisis ha reforzado la imagen internacional de Frederiksen, que ha mantenido una postura firme frente a Washington.

Dinamarca
La primera ministra danesa, Mette Frederiksen, durante su anuncio en el Parlamento
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La campaña

Sin embargo, la campaña no ha estado dominada por la política exterior. Las principales preocupaciones de los votantes se han centrado en cuestiones internas, especialmente el aumento del coste de la vida, el estado del sistema de bienestar y debates fiscales como la posible introducción de impuestos sobre la riqueza. Estos factores han erosionado parte del apoyo al Ejecutivo durante su segundo mandato.

En paralelo, la inmigración ha vuelto a situarse en el centro del debate político. El gobierno ha planteado medidas más estrictas, incluyendo posibles limitaciones al derecho de asilo y normas más duras para extranjeros condenados por delitos graves. Estas propuestas buscan frenar el avance de los partidos de derecha, que han hecho de este asunto uno de sus principales ejes de campaña.

Mientras tanto, en Groenlandia, donde también se vota, el proceso electoral se vive con especial intensidad. Su primer ministro ha llegado a calificar estos comicios como los más trascendentales de su historia reciente, en un momento en que el territorio se percibe bajo presión internacional.

La primera ministra de Dinamarca y líder de los socialdemócratas, Mette Frederiksen (C), saluda a la gente el día de las elecciones.
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Cierre de los colegios en Dinamarca

Según las encuestas a pie de urna, no habrá mayoría sin los Moderados. De acuerdo a la cadena DR, parece que ninguno de los bloques podrá formar una mayoría (90), sin los escaños de los Moderados.

Según la encuesta, el bloque rojo de Frederiksen obtendría 83 escaños y el bloque azul, 78. Y es que se prevé que su partido, los Socialdemócratas, obtenga el mayor número de votos en las elecciones, a pesar de haber conseguido solo el 19,2% de los votos, su peor resultado en más de un siglo.

A pesar de ese ligero margen, la aritmética parlamentaria apunta desde el inicio de la noche electoral a un escenario sin mayorías claras. De hecho, los datos coinciden en señalar que los Moderados, con una representación cercana a la quincena de escaños, serán determinantes para la formación del próximo gobierno.

Los voluntarios realizan el recuento de votos tras la conclusión de las elecciones parlamentarias en el Centro de Congresos y Cultura de Aalborg.
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Con el avance del recuento, la incertidumbre se ha acentuado aún más. Con algo más de la mitad de los votos escrutados, ambos bloques aparecían prácticamente empatados, con diferencias de apenas uno o dos escaños. En paralelo, algunas proyecciones llegaron a otorgar una ligera ventaja en diputados al bloque conservador, pese a que los socialdemócratas de Frederiksen seguían siendo el partido más votado.

Este resultado complica las cosas para la actual primera ministra. Aunque su formación volvería a imponerse en número de votos, lo haría con el peor porcentaje en más de un siglo, y su continuidad dependerá de intensas negociaciones con otras fuerzas.

Ascenso en la derecha

La jornada electoral ha dejado también otros movimientos relevantes. Uno de los resultados más destacados es el repunte del Partido Popular Danés, formación que habría triplicado su apoyo respecto a las elecciones de 2022, recuperando parte del terreno perdido en los últimos años.

El presidente del Partido Popular Danés, Morten Messerschmidt (izquierda), Peter Kofod (centro) y Mette Thiesen (derecha) reaccionan tras un nuevo pronóstico.
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Este crecimiento se suma al avance de otras fuerzas del bloque conservador, como la Alianza Liberal, que se consolida como uno de los actores principales en la derecha danesa. En conjunto, estos resultados refuerzan la fragmentación del Parlamento y dificultan aún más la formación de mayorías estables.

En el lado izquierdo, el Partido Socialista Popular aparece como uno de los principales beneficiados, consolidando el impulso que ya había mostrado en citas electorales recientes. Sin embargo, ese avance no compensa completamente el retroceso de los socialdemócratas, lo que deja al bloque progresista sin una mayoría suficiente para gobernar en solitario.

Todo apunta a que Dinamarca se encamina hacia semanas de negociaciones políticas.

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