José Luis Ábalos y el que fuera su asesor, Koldo García, siguen juntos pese a todo. La relación “sigue siendo buena” y la lealtad no se ha roto, aseguran las fuentes consultadas por Artículo14. En la primera semana del juicio, hubo fricciones en las defensas por algunas publicaciones en medios. Pero los entornos de ambos desmienten un distanciamiento. Esto es, el pacto de agresión permanece intacto.
Traducido, las defensas de Ábalos y Koldo seguirán dirigiendo los interrogatorios hacia los testigos para no perjudicarse entre sí. Esta misma semana, la que fuera mujer del asesor, Patricia Uriz, tendrá que declarar en el Supremo. Aunque “todo puede cambiar”, advierten. Pero no están en esa pantalla.
Por su parte, el comisionista Víctor de Aldama sigue aprovechando el juicio como ventana de oportunidad con dos objetivos: lavar su imagen y mostrar su plena colaboración con la Justicia para obtener beneficios procesales en la causa de los hidrocarburos, en la que se juega penas más elevadas.
Prueba de ello son sus publicaciones en redes sociales con música épica y recreaciones con inteligencia artificial del juicio, como si fuera un enfrentamiento del lejano oeste donde Koldo y Ábalos son los villanos. “El bueno, el feo y el malo”, llamó al vídeo editado que subió. Además, en la tercera jornada del juicio quiso premiar a la prensa que se agolpa a las puertas del Supremo con un desayuno.

Con el tablero así definido, los testigos que han declarado hasta ahora han reforzado cuatro indicios de delito que se están juzgando en el Alto Tribunal.
1. Contratación irregular
En primer lugar, las declaraciones de Jésica Rodríguez, Claudia Montes y los superiores de las empresas en las que fueron contratadas evidencian que fueron enchufadas en tres empresas públicas diferentes, dependientes todas ellas del ministerio de Transportes. Apuntalando así los delitos de tráfico de influencias y malversación a los que apunta la Fiscalía Anticorrupción.
2. Contraprestaciones en especie
Las gestiones de Ábalos y Koldo García para favorecer a las empresas de la esfera de Aldama se premiaron con regalos en especie como por ejemplo el pago de un piso de lujo en el centro de Madrid a Jésica Rodríguez a razón de 2.700 euros al mes.
Además, la empresaria Carmen Pano y su hija Leonor Pano apuntaron de manera directa a que el chalé en la Alcaidesa, Cádiz, era una contraprestación de Claudio Rivas, empresario socio de Aldama también imputado en la causa de los hidrocarburos.

Según atestiguaron, fue una señal de agradecimiento por las gestiones realizadas por el ex ministro y su asesor para facilitar gracias a su influencia en el ministerio una licencia de distribución de fuel. Hechos a los que ya apuntaban las indagaciones de la UCO.
3. El nexo corruptor
Las Pano también sentaron las bases de las comisiones cobradas por Aldama en efectivo. La UCO, en uno de sus informes, situó a Aldama como el nexo corruptor de la trama, definición que quedó avalada por varios testigos. Pano aseguró que llevaba dinero en efectivo a Aldama, que se le dio “mucho dinero”.
Fue en esas testificales de las Pano donde salieron los pagos en efectivo a la sede del PSOE. Según la empresaria, Rivas le pedía que le llevara el dinero en efectivo a Aldama. En dos de las entregas Pano se dirigió a la oficina de Aldama para entregarle los billetes y al llegar, en vez de quedarse Aldama con el dinero, le pidió como favor que lo llevara a la sede del PSOE en la calle Ferraz donde, según su testimonio, lo recogió un hombre en la segunda planta. En total 90.000 euros.
Asimismo, Alberto Escolano, socio del empresario, reconoció que pagaba el piso de la ex pareja de Ábalos bajo órdenes de Aldama y, Aranzazu Granel, una trabajadora de un socio de Aldama, atestiguó que entregó dinero al hermano de Koldo García en República Dominicana también siguiendo las directrices del comisionista.
Los testigos de esta semana
Con todos estos indicios de delito consolidados, comienza la segunda semana del juicio. Este lunes declara Patricia Uriz, ex mujer de Koldo García, quien le ayudaba con los tejemanejes presuntamente. Uriz está imputada en la causa que instruye los mismos hechos en la Audiencia Nacional, por ello se prevé que solo contesté a su abogada.

De las conversaciones entre Uriz y Koldo, la UCO halló el mensaje en clave de las “chistorras”, en referencia a los billetes de 500. “Tengo una pequeña alegría para el día de las elecciones: 2000 chistorras”, decía Koldo. A lo que su mujer le contestaba: “Eso es imposible. Para nosotros ¿no? Si los cálculos los hemos hecho bien, no necesito ninguna chistorra más nunca. ¿Eso es 1 M?”.
Uriz también acudía a la sede del partido a recoger efectivo. Según su defensa, era el dinero que le correspondía por los gastos en campañas electorales y actos de partido. Si bien, se sospecha que pudiera ser dinero ilícito.
Además, declarará Javier Herrero, ex director de Carreteras, que también está vinculado con estas gestiones de beneficio a las empresas de la trama. En su caso, los investigadores apuntan a una comisión de más de 25.000 euros por la adjudicación de obras en un tramo de la autovía de La Rioja. Aunque esos contratos, en principio, no se están juzgando en esta causa porque hay una pieza separada en la Audiencia Nacional en la que también está imputado Santos Cerdán. Cabe recordar que lo que se juzga en el Tribunal Supremo estos días son las contrataciones de material sanitario principalmente.
Por último, en las próximas jornadas tendrán un papel relevante los socios de Aldama. Los corruptores que en teoría se beneficiaron de esos contratos. Muchos de ellos están imputados en la Audiencia Nacional, y probablemente seleccionarán muy bien las preguntas a contestar. Entre ellos está el gran corruptor Claudio Rivas, imputado por defraudar 182 millones de euros a Hacienda. También imputado en la trama del fuel declarará Manuel Sallés, que en teoría contrató a Koldo García en una de sus empresas como presunta contraprestación. Y otra de las testificales claves será Javier Serrano, que presumió de haber recibido contratos a dedo de Ineco para la compra de material sanitario.
