Nuevo cambio de estrategia. El ala socialista del Gobierno ha elevado el tono este miércoles contra Junts per Catalunya, con quienes suele medir cuidadosamente la intensidad y el contenido de sus reproches. Habitualmente, incluso cuando el partido de Carles Puigdemont vota junto a PP y Vox en contra de medidas de la coalición, el Ejecutivo opta por pasarle la factura a la oposición, y no tanto a su aliado parlamentario más fluctuante.
En lo que tiene que ver con el futuro del real decreto ley de escudo social, que incluye la prohibición -ya rebajada- de desahuciar a inquilinos vulnerables, sin embargo, los dos partidos que se sientan en el Consejo de Ministro anticipan que ejercerán una presión específica a Junts. La misma formación que ya votó contra todas las medidas que volvieron a aprobar el martes, y que permitió tumbar el decreto ómnibus cuando éstas se tramitaban conjuntamente.
Fuentes de Moncloa no aclaran qué otros ases guardan en la manga para atraer el voto de los neoconvergentes -“partido a partido”-. Pero trasladan que están lejos de dar por perdida la votación, que aún no tiene fecha.
Puede celebrarse en el plazo máximo de 30 días, desde este miércoles. Esto es, en los plenos ordinarios de las próximas tres semanas que restan de febrero. O, incluso, en uno extraordinario, en marzo, a las puertas de las elecciones en Castilla y León (15-M). “Cuando llegue el río del Congreso ya lo cruzaremos”, sintetizan.
Hasta entonces, desde la dirección del PSOE retan a Junts a explicar “por qué dejan” a personas “en la calle”. Enfatizan que los de Puigdemont también tienen que “atraer votantes” -las últimas encuestas anticipan un posible sorpasso de Aliança Catalana-. Y concluyen que la actitud de poner palos en las ruedas acabará haciéndoles mella. “Van a desgastarse”. También justifican que el discurso con Junts sea hoy más explícito: “Que sean consecuentes”.
El PSOE, a Junts: “Que sean consecuentes”
Y, si en el PSOE empiezan a apretar, en las filas del socio minoritario de la coalición, Sumar, hay dirigentes que piden incluso “darle más”, ser mucho más críticos con la formación de Puigdemont.“Hay un efecto mariposa en la política española que tiene su primer movimiento en Silvia Orriols“, afirman. Como en el PSOE, identifican que Junts está sobrepasado por el auge de la formación ultraderechista de Orriols.
En la coalición de Yolanda Díaz, que se encuentra de viaje oficial en Estados Unidos, afirman estar “apretando por todos lados” para evitar que el texto naufrague en la votación de convalidación en la Cámara Baja.
Por lo pronto, los ministros de Presidencia, Justicia y Relaciones con las Cortes, y la titular de Vivienda, son quienes han escenificado esta vuelta de tuerca al discurso público del Ejecutivo. “A los grupos parlamentarios que voten que no al real decreto ley del escudo social les hacemos responsables directos de que en España haya desahucios y haya gente que se quede en la calle sin poder ir a ningún sitio”, advirtió Félix Bolaños en declaraciones a los medios.
Casi en paralelo, la titular de Vivienda, Isabel Rodríguez, afirmó en una entrevista en TVE que Junts “tendrá que explicarlo a los catalanes” si opta por votar contra el escudo social. Consideró “muy difícil” rechazar la subida de las pensiones, pero no apreció “diferencia” entre esta medida y votar no “a todos los catalanes que han hecho obras en sus casas de rehabilitación, confiando en deducciones fiscales”. “No entiendo que Junts quiera que personas que tienen dificultades en pagar la factura eléctrica estén pasando frío, sabiendo que hay dispuesto presupuesto del Estado para asumir esas ayudas”.
La abstención de Podemos, clave para que prospere
Por su parte, Podemos, no se opone a la prohibición de desahuciar, sino a la modificación pactada con el PNV para dejar fuera de su aplicación a los propietarios de una o dos viviendas. O incluso a quienes cuentan con la propiedad de tres casas, pero sean catalogados como vulnerables.
Los morados, que tildaron de “pacto criminal” y “asco absoluto” el acuerdo con el PNV, son sensibles a las presiones de los sindicatos de inquilinos.Que el partido que peleó desde el Gobierno con el PSOE para poder aprobar la ley de vivienda vote en contra de cualquier medida que suponga un freno a los desahucios se antoja difícil para distintos interlocutores de la coalición de Pedro Sánchez. El texto, además, va dentro del denominado escudo social, que contiene otras tantas políticas sociales como la prohibición de cortar los suministros básicos.
Aunque ERC o EH Bildu pongan reparos, hoy no se contempla que flaqueen sus apoyos. El primero ya ha conseguido que el Ejecutivo acepte sentarse a negociar medidas para impulsar el teletrabajo ante el “caos ferroviario”, particularmente evidente en Rodalies. No se incluyeron en ninguno de los dos decretos aprobados el martes (con el escudo social y la revalorización de las pensiones), pero se espera que puedan concretarse próximamente.
Respecto a Bildu, fue quien logró marcarse el tanto sobre la inclusión de la prohibición de desahuciar en el decreto ómnibus, la norma que contenía todas las medidas desgajadas y aprobadas de nuevo este martes. Avisó de que revisaría la letra pequeña del pacto con el PNV, su rival directo en Euskadi, pero los precedentes son claros: ha identificado fallas en otras normas, y eso no le ha impedido votar a favor, por entenderlas positivas en su conjunto.
Las imágenes de dramáticos desahucios que evocan desde diferentes fuerzas de la izquierda son difíciles de obviar para el partido morado, que reivindica la lucha por el derecho a la vivienda como elemento identitario. Y que considera el escudo social en su conjunto una herencia de su paso por el Ejecutivo.
Si Junts opta por un nuevo giro de 180 grados y vota a favor, la abstención de Podemos bastaría para que la norma prospere. Molesta en sus filas que el PSOE maniobre con las fuerzas de la derecha para acabar pidiendo que la izquierda comulgue con ruedas de molino. Pero, en opinión de distintos interlocutores del espacio Sumar, es casi inviable que rechacen esta versión del escudo social, por muy agujereada que la consideren. “No votarán en contra”.
