Cómo utilizar correctamente el ayuno intermitente

El ayuno intermitente se ha popularizado como una dieta de pérdida de peso, cuando realmente, es una herramienta con múltiples beneficios que tiene que estar supervisada siempre por un profesional

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Hoy en día ya no solamente importa la cantidad y la calidad de los alimentos que consumimos, sino que también el momento en el que comemos.

Una de las tendencias que se ha vuelto popular en los últimos años ha sido el ayuno intermitente, pues se ha usado como una herramienta para perder peso.

No obstante, muchos expertos aseveran que esta técnica de alimentación no es una dieta. Entre ellos, Laura Sánchez Anguita, dietista-nutricionista del Hospital Universitario La Luz, quien asevera que, bien aplicada, el ayuno intermitente puede aportar importantes beneficios para la salud.

Laura Sánchez Anguita, dietista-nutricionista del Hospital Universitario La Luz

El ayuno intermitente consiste en espaciar la ingesta de alimentos durante un número determinado de horas. Normalmente son 12 horas, pero pueden ser más. “Todos hemos ayunado en algún momento, ya sea para una analítica, una cirugía o alguna prueba médica. Lo importante es entender que cuando ese ayuno se prolonga más allá de las 12 horas y se realiza de forma estructurada, hablamos de ayuno intermitente”, explica la especialista.

Beneficios comprobados

Cuando se practica de forma estructurada, el ayuno intermitente permite que el cuerpo entre en un proceso de “autolimpieza” y regeneración. “Esto puede traducirse en una disminución del colesterol, de la presión arterial, una mejor regulación de la glucosa y hasta una reducción en el número de células cancerígenas, dependiendo del caso”, asegura la especialista.

Uno de los mecanismos más interesantes es su efecto sobre el equilibrio hormonal. “Regula las hormonas del hambre y la saciedad, como la leptina y la grelina. Esto ayuda a que la persona reconozca cuándo realmente tiene hambre y cuándo está saciada”,  añade.

Lejos de las dietas restrictivas, el ayuno intermitente no se basa en contar calorías, sino en establecer ventanas de alimentación. Es decir, períodos en los que se come y períodos en los que se ayuna. “No se trata de no comer, sino de comer bien en las ventanas de alimentación, con todos los nutrientes necesarios para que el cuerpo funcione correctamente”, puntualiza Laura  Sánchez.

Diferentes tipos de ayuno

No todos los ayunos son iguales. Según su duración, se clasifican en diferentes modalidades. “Los más comunes son los de 12 o 16 horas, que son perfectamente compatibles con la vida diaria. Otros más largos, como los de 24 a 72 horas, deben hacerse solo en contextos médicos”, indica la dietista.

Una forma sencilla de comenzar es espaciando la cena y el desayuno del día siguiente.

Las contraindicaciones

A pesar de sus beneficios, no todo el mundo puede practicar ayuno intermitente. “Está totalmente contraindicado en embarazadas, en periodo de lactancia, niños pequeños, ancianos o personas con trastornos alimentarios y/o con mala relación con la comida”, advierte Sánchez. También desaconseja su uso en personas con altos niveles de ansiedad y/o estrés, ya que podrían empeorar estos cuadros.

Siempre supervisado por un profesional

Con la proliferación de influencers que recomiendan el ayuno sin respaldo científico, la experta hace una advertencia clara: “El ayuno intermitente debe estar siempre supervisado por un profesional de la nutrición. No podemos dejarnos llevar por personajes famosos que divulgan sin conocimiento. Cada cuerpo es diferente y lo que le sirve a uno, puede ser perjudicial para otro”, enfatiza.

El ayuno intermitente puede ser una herramienta poderosa para mejorar la salud metabólica, hormonal y emocional. Pero como toda estrategia nutricional, requiere responsabilidad, conocimiento y una guía profesional que garantice su seguridad y efectividad.

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