Final feliz para Benji: encuentran al perro de la mujer que huyó de su maltratador

La Policía Local encontró al animal en Málaga tras varios días de búsqueda, después de que su dueña huyera de manera urgente de su agresor. El caso ha puesto el foco en las dificultades de muchas mujeres cuando los recursos de protección no incluyen a sus mascotas

Imagen de Benji, el perro desaparecido

Benji, el perro de una mujer víctima de violencia de género, está sano y salvo en Málaga tras varios días de angustia. La Policía Local encontró al perro en la zona de Sacaba Beach, desorientado y visiblemente asustado, pero fuera de peligro.

La llamada llegó sobre las 16.10 horas de este miércoles a la sala coordinadora del Equipo de Atención a la Mujer de Málaga (EAM). Los agentes comunicaban que el animal se encontraba ya bajo su custodia y solicitaban la presencia del equipo con la mayor celeridad posible. La noticia fue recibida con alivio y emoción por parte de las profesionales que seguían el caso desde el primer momento.

Durante días, la sala coordinadora actuó como eje central de la operación, gestionando avisos, canalizando información y manteniendo contacto constante con los distintos cuerpos implicados. A ello se sumó una oleada de solidaridad ciudadana, con llamadas de personas voluntarias dispuestas a colaborar y mensajes de apoyo, así como el interés de veterinarios preocupados por el estado del animal.

Patricia tuvo que salir con lo puesto

La huida de Patricia, su dueña, fue urgente, sin margen para planificar ni tiempo para pensar en nada más que en ponerse a salvo. Abandonó el domicilio que compartía con su agresor junto a su hija embarazada y su yerno, tras una situación límite marcada por amenazas constantes. Ambas cuentan con medidas de protección y una orden de alejamiento, pero en esa salida precipitada hubo algo que Patricia no pudo llevarse con ella: Benji.

El perro quedó bajo la custodia del presunto agresor. Patricia confiaba en que, al menos de forma temporal, él se haría cargo del animal mientras se resolvía su situación de protección. Sin embargo, esa tranquilidad duró poco. Durante la relación, el hombre la había amenazado en varias ocasiones con matar o abandonar al perro. Días después de la huida, la mujer supo, a través de una tercera persona, que Benji ya no estaba en la vivienda y que el presunto agresor había abandonado España.

Traslado a Fiscalía

Desde ese momento comenzó una búsqueda desesperada. Patricia contactó con protectoras, perreras y centros de recogida de animales de la provincia de Málaga, especialmente en la zona de Coín, sin obtener ninguna pista sobre el paradero del perro. Ante la falta de información y la ausencia de colaboración del hombre, el EAM decidió dar traslado del caso a la Fiscalía de Medio Ambiente, al considerar que podría tratarse de un delito de abandono animal en un contexto de violencia de género.

Tras el hallazgo, la sala coordinadora activó de inmediato la coordinación con el Seprona de la Guardia Civil de Málaga para garantizar la asistencia veterinaria y el alojamiento del animal. Una unidad móvil del EAM se desplazó hasta la Jefatura de la Policía Local, donde se encontraba Benji, que ya está en un lugar seguro, custodiado y protegido.

Imagen de Benji, el perro desaparecido

El caso de Patricia y Benji refleja una realidad extendida. Las normas rígidas de muchos recursos de acogida —que no contemplan animales, familiares dependientes o necesidades emocionales básicas— empujan a algunas mujeres a retrasar la huida, a rechazar la protección o incluso a regresar con su agresor.

A estas limitaciones se suman reglas internas que muchas mujeres viven como una prolongación del control: horarios estrictos, restricciones para salir, limitaciones en la relación con hijos e hijas o la obligación de justificar cada movimiento. Lejos de facilitar la recuperación y la autonomía, estas dinámicas pueden resultar revictimizantes y dificultar el proceso de salida de la violencia, especialmente en contextos de alta vulnerabilidad emocional.

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