Paramount+ estrena este jueves 11 de diciembre Pequeños Desastres, una miniserie de seis episodios que combina el pulso del thriller psicológico con la estructura clásica del whodunitbritánico. En su centro late la premisa inquietante de si una madre puede ser responsable del daño grave que sufre su bebé. Diane Kruger interpreta a Jess, una mujer que ha construido una vida segura, cómoda, aparentemente serena, y que de pronto se ve rodeada por un torbellino de sospechas.
Kruger, 49 años, afronta aquí uno de los personajes más exigentes de su carrera. Lo dice sin rodeos. “Perdón por mi inglés, pero fue un poco un mindfuck”. La actriz habló con Artículo14 en una entrevista virtual y, aun a través de la pantalla, se percibe el peso emocional del rodaje. La serie se filmó sin seguir el orden narrativo. Ella podía comenzar la jornada con una escena de explosión psicológica del cuarto episodio y, al cabo de unas horas, saltar a un recuerdo del primero. “Como actriz siempre tienes que anticipar dónde va a encajar cada pieza del rompecabezas, son emociones llevadas al límite”, explica.

Jess sufre imágenes repentinas y terribles, de todo lo que podría salir mal. Intrusiones de una mente que ya no distingue lo racional de lo temido. “Me gusta exponer los problemas de una madre, porque no se habla demasiado de pensamientos intrusivos que son una forma muy severa de depresión posparto», dice Kruger. La escritora Sarah Vaughan, autora de la novela en la que se basa la serie, estuvo muy presente durante el rodaje. A Kruger le contó que la raíz de su papel surgió de una experiencia personal. Esa revelación alteró la aproximación de la actriz.
El tema tampoco le resultaba ajeno. “He tenido varias amigas que han pasado por algo parecido, quizá no tan extremo, pero sí difícil”, comenta. En casa, su propia hija tenía cinco años cuando ella rodó Little Disasters. “No tuve que buscar demasiado para identificarme. Soy madre y entiendo los miedos porque yo misma los he vivido”.
La serie explora esa cara escondida de la maternidad que durante años apenas se mencionaba. No la ternura sino el miedo. El cansancio extremo. La presión por parecer madre perfecta en un entorno que no siempre acompaña. Uno de los motores narrativos es la amistad. Jess comparte la crianza y los primeros años de maternidad con un grupo de mujeres que se conocieron en clases prenatales. Entre ellas está Liz, una médica de urgencias interpretada por Jo Joyner. La aparente estabilidad de Jess se derrumba cuando lleva a su bebé, Betsey, a un hospital con una lesión inexplicable en la cabeza. Liz debe decidir si avisa a los servicios sociales. Entre la lealtad a la amiga y la obligación profesional se abre un dilema que marca el ritmo de la serie.
Kruger insiste en que Pequeños Desastres retrata la maternidad desde un lugar poco habitual. “Es una visión muy realista de lo que pueden provocar el agotamiento y la depresión. Algo de lo que quizá no se habla lo suficiente”.
En el reparto figuran Shelley Conn, Emily Taaffe, Ben Bailey Smith, Patrick Baladi y Stephen Campbell Moore. Ruth Fowler adapta la novela para televisión, mientras que Eva Sigurðardóttir dirige esta serie que abre una conversación necesaria sobre la salud mental posparto.

Kruger, conocida por Troy, Inglourious Basterds y National Treasure, reconoce que Jess es uno de los papeles más exigentes que ha asumido. No solo por el retrato emocional sino por la intensidad de representarla durante tanto tiempo. “La televisión puede ser muy intensa, es una responsabilidad enorme”, admite. “Depende del tema, y este claramente no es fácil” .
Pequeños Desastres condensa tensiones que suelen permanecer dentro de las casas. La sospecha hacia una madre. El juicio social inmediato. La duda sobre la propia memoria. El daño incluso cuando no hay prueba alguna. Kruger se sintió atraída por esa complejidad a varios niveles. “Siento empatía por todos los personajes, pero Jess es especialmente dura consigo misma. Su angustia, su vergüenza por sus pensamientos, la necesidad de hacerlo todo bien. Podía identificarme con ella”, explica.

Actuar un viaje psicológico así, y además rodado fuera de orden, obligó a la actriz a un ejercicio continuo de precisión emocional. “Intentaba encontrar la verdad de lo que se siente cuando puedes perder a tu hijo, cuando puede morir, cuando pueden quitártelo y, sobre todo, cuando nadie te cree porque vive atrapada entre hipótesis contradictorias”.
Aunque Kruger ha trabajado en decenas de películas, ha encabezado pocas series y la experiencia le ha resultado liberadora. “En una serie, a veces ni siquiera están escritos todos los episodios cuando empiezas. Es algo que evoluciona. Te mantiene alerta. Puede dar vértigo, pero también es muy satisfactorio cuando tienes un equipo que colabora y cuando puedes dirigir tu interpretación”.
Pese a su construcción de thriller, Pequeños Desastres busca llegar a un público algo más amplio. Explora la amistad adulta, las expectativas maternas, la intimidad que se comparte, el vínculo entre mujeres y cómo se acompañan cuando los golpes llegan de improviso. La serie llega a Paramount+ con la voluntad de abrir un debate sobre algo que afecta a muchas mujeres y que rara vez aparece en pantalla sin filtros. “Espero que el público haga este viaje con nosotras. Que encuentre intriga y compasión” termina Kruger.
