De pioneras a referentes: la nueva generación de mujeres que marca el paso en las Fuerzas Armadas

Las mujeres conquistan el Ejército: si hace casi 30 años eran una excepción, hoy suman 16.506 y 11 de ellas llevan las estrellas del generalato. Aire es el arma en que despegan con más fuerza

Siete mujeres en su entrevista con ABC
ABC / Valerio Moreno

En los pasillos de las academias, en los hangares donde rugen los motores, en los puentes de mando que miran al horizonte o en los patios de armas donde resuena el paso firme, hay una presencia que ya no sorprende, pero sí inspira: la de miles de mujeres que han hecho de la milicia su vocación.

Hace apenas 38 años eran una excepción. Hoy son 16.506 (13,4%), según los datos del informe anual de 2025 del Ministerio de Defensa– y once de ellas ya llevan en sus hombros las estrellas del generalato: tres son generales de división; ocho, son generales de brigada. Representan el 4,9% del liderazgo militar, un porcentaje pequeño pero firme, que abre caminos.

Entraron en un mundo sin referentes femeninos, avanzaron a contracorriente y hoy algunas ocupan puestos donde se toman decisiones estratégicas. Un camino que empezó el 24 de febrero de 1988, cuando un Real Decreto permitió por primera vez la incorporación de mujeres a ciertos cuerpos y escalas, aunque no a todos, dejando entonces fuera unidades como la Legión, la Brigada Paracaidista o destinos considerados de “especial peligrosidad”.

La Princesa, junto a sus compañeros del Ejército del Aire.
Casa de S.M. el Rey

El arma donde despegan

Hoy, casi cuatro décadas después, la imagen es otra. Y uno de los símbolos más visibles de ese cambio lleva apellido Borbón. La Princesa de Asturias, inmersa en su formación militar, ha puesto el foco en una generación que ya no necesita pedir permiso para soñar con el uniforme. Su paso por la Academia General Militar, por la Escuela Naval y ahora por la Academia General del Aire y del Espacio ha multiplicado la visibilidad de las mujeres en los Ejércitos. Y lo ha hecho, además, en el arma donde ellas avanzan con más fuerza: el Aire. No porque sea el Ejército con más mujeres -ese lugar lo ocupa Tierra por su tamaño, con 8.748-, sino porque es donde su presencia pesa más. Allí, casi el 15% del personal es femenino, la proporción más alta de las Fuerzas Armadas y el lugar donde se encuentran las pioneras que decidieron que el cielo no tenía dueño y lo convirtieron en su territorio de combate: las Top Gun del Aire. Han sido siete las mujeres que han logrado la cualificación de piloto de caza, pero hoy solo dos siguen en activo en unidades de combate: la capitán Nuria Moral, en el Ala 12 de Torrejón, y la teniente Yaiza Galindo, en el Ala 15 de Zaragoza. Las demás sirven ahora en otras unidades o desempeñan cometidos distintos, algunos tan decisivos como la instrucción. Su presencia en las cabinas de los F‑18 -un espacio durante décadas reservado a los hombres- simboliza mejor que ninguna estadística el avance en el Aire.

 

Imagen de archivo de la conmemoración de la incorporación de la mujer a las Fuerzas Armadas.
Ministerio de Defensa

Más allá del cielo, la presencia femenina avanza también en el mar y en los cuerpos profesionales que sostienen la estructura de Defensa. La Armada cuenta hoy con 3.222 mujeres, un 14,8% de su personal. Su incorporación ha transformado la vida a bordo: primero en fragatas y buques de acción marítima, después en unidades de Infantería de Marina y, más recientemente, en la Fuerza de Submarinos, donde hace apenas una década no había ninguna mujer. La convivencia en dotaciones mixtas, que en su día generó debate, es hoy una normalidad asumida en los puentes de mando y en las cubiertas.

Cada vez mandan más

En los Cuerpos Comunes, donde se agrupan especialidades como Sanidad, Jurídico, Intervención o Música Militar, la radiografía es distinta: 1.330 mujeres, que representan un 40,6%, el porcentaje más alto de toda la estructura de Defensa. Son ámbitos altamente cualificados donde ellas no solo han entrado con fuerza, sino que en algunas escalas ya son mayoría. La tendencia apunta a que los perfiles técnicos y profesionales serán, en pocos años, los espacios donde las mujeres marcarán el paso.

Y no solo son más: cada vez mandan más. En los cuadros de mando -oficiales y suboficiales- su presencia crece de forma constante en los tres Ejércitos. En Tierra, ya son 1.329 mujeres las que ocupan estos puestos de responsabilidad; en la Armada, 624; y en el Ejército del Aire y del Espacio, 885. Cifras que hace apenas una década parecían inalcanzables y que hoy dibujan un paisaje nuevo en los lugares donde se decide, se planifica y se lidera. En las academias, las promociones jóvenes rozan el 20% de presencia femenina.

 

Varias militares, en una imagen de archivo
Efe

Hoy, su presencia se extiende por toda la estructura militar, también en los destinos más exigentes. Ya hay mujeres en la Legión, en la Brigada Paracaidista o desplegadas en misiones internacionales. Ya no son una rareza en un pelotón de maniobras ni una excepción en un embarque rumbo a territorio hostil: hacen guardias, saltan, embarcan, instruyen, mandan.

La base del Ejército también habla de ellas. En tropa y marinería es la escala más numerosa (5.023 son soldados) y la puerta por la que entran la mayoría de las mujeres que visten uniforme representando ya el 14,9%, la presencia femenina más alta de toda la estructura militar. Después llegaron las suboficiales, que hoy son el 7,8% siendo el empleo de sargento el que más aglutina (770) y las oficiales, que son el 13,3% donde son más numerosas en el empleo de capitán (662). 

Y es que ya lo dijo Barack Obama, expresidente de los Estados Unidos, en 2014: “Si hubiera más mujeres al mando habría menos guerras” y “si durante dos años todas las naciones del mundo fuesen dirigidas por mujeres veríais una mejora significativa en casi todos los ámbitos”.

 

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