MARTA GARCÍA

La sargento Marta García, destinada en una misión en Mali: “Mi manera de pensar al estar aquí cambió”

En el año 2019, la sargento se encontraba sirviendo en Koulikoro (Mali) en una misión conjunta de la Unión Europea

Marta García, durante su misión internacional en Mali
EFE / Ministerio de Defensa

Las misiones internacionales siempre resultan complejas por su peligrosidad y altos riesgos. Pero el apoyo humanitario y las interacciones con las poblaciones locales siempre resultan “transformadoras”. Así describe Marta García, sargento del Ejército de Tierra, su paso por la misión de la UE en Mali.

Conoce el desarrollo de la participación española en la misión, y cómo es vivir de cerca un conflicto mientras las tropas ayudan a los locales de muchas maneras distintas.

De Pontevedra a Mali

Marta García y el escudo de la Misión en Mali de la UE
Ministerio de Defensa / UE

Marta García Cacabelos nació en Pontevedra, Galicia, en 1983.

Ingresó en el Ejército de Tierra en el año 2008, y ha pasado mucho tiempo destinada en el Regimiento de Infantería Canarias Nº 50. La base de esta unidad es la Base General Alemán Ramírez, en Las Palmas de Gran Canaria.

Según explicó a EFE, ella sabe que la Infantería y otras áreas son más duras, y cuentan con menos porcentaje de mujeres que otras. “Yo estudié para ello y no dudé en ningún momento en plantearme este trabajo. Me gusta”, aseguró con contundencia.

Como regimiento de Infantería, la unidad realiza múltiples maniobras y ejercicios relacionados con el tiro, el combate táctico y la conducción táctica. Además, participa en diferentes misiones internacionales, algunas de ellas en África.

A este continente puso rumbo la sargento García Cacabelos en el año 2019. Concretamente, a Mali. En cuanto le llegó la oportunidad, no se lo pensó dos veces. Y en dicho país, vivió una experiencia inolvidable durante más de seis meses.

La gallega formó parte de la EUTM Mali (European Union Training Mission in Mali). Desde el año 2013, y hasta el año 2024, la Unión Europea proporcionó al ejército de Mali formación militar y asesoramiento en materia de cadena de mando, logística y gestión de recursos humanos necesarios para ser autosuficientes en estos aspectos.

Las tropas españolas estuvieron principalmente en la localidad de Koulikoro, al noreste de Bamako, la capital de Mali. Precisamente, esa fue la base de Marta durante su estancia en el país del noreste africano.

La sargento García Cacabelos, sobre Mali: “Es necesario que haya mujeres en la misión”

Los militares españoles se unen al pueblo de Mali en una de sus acciones para fomentar el desarrollo educativo local (octubre de 2019)
EMAD MDE

Desde la base maliense, la sargento del Ejército de Tierra tuvo la misión de instruir a un pelotón de siete soldados. Sin la intervención de la UE, las fuerzas malienses no habrían podido contrarrestar los ataques del Daesh.

Estos formaban parte de la Fuerza de Protección, la unidad encargada de proteger la base y a los adiestradores del ejército de Mali. Y también era la encargada de responder primero ante cualquier ataque.

En la Fuerza, contaban sólo con tres mujeres más. Y eran un total de ocho en toda la misión, la cual contó con cientos de militares. Entre ellos, 280 españoles y españolas.

Su labor no fue nada fácil. En Mali, casi la mitad de la población se encuentra en los umbrales de la pobreza, y la esperanza de vida media apenas alcanza los 58 años. García Cacabelos sintió una transformación al conocer todo esto de primera mano.

“Mi manera de pensar al estar aquí cambió. Terminas valorando muchas cosas que en nuestro país no les damos importancia. Un simple café, cualquier detalle”, contó con cierta tristeza.

Para ella los mejores momentos fueron estar cerca de los malienses: “Los niños se conforman con muy poco, les das una botella de agua y entre cuatro o cinco la reparten. Aquí aprecian cualquier mínimo detalle un montón“.

Por ello, no lograba entender cómo había tan pocas mujeres presentes. Según su testimonio, “las mujeres y las niñas se acercaban mucho a nosotras, es como que nos buscaban”.

Vivencias como estas le hicieron ver que allí hacía falta más presencia militar femenina.  Aseguró que “es necesario que haya mujeres en la misión, más que nada por ese tipo de cosas, que les das más confianza a ellas, que se sueltan más”.

Con o sin compañeras, la sargento y sus compañeros continuaron con la instrucción y sus otras labores de apoyo hasta el final.

TAGS DE ESTA NOTICIA