Militares advierten: “No puedes prescindir de Israel y quedarte sin capacidad”

Expertos alertan de que romper con proveedores tecnológicos clave sin una industria sólida compromete el mando, la logística y la capacidad operativa de las Fuerzas Armadas

La decisión del Gobierno de rescindir contratos de defensa con Israel, enmarcada en el embargo de armas aprobado en los últimos meses, ha puesto sobre la mesa un debate de fondo sobre las capacidades reales de España en materia de defensa. Aunque el Ejecutivo ha activado una cláusula de excepción por motivos de seguridad nacional para mantener determinados suministros, la cuestión de fondo sigue abierta: si España puede prescindir de tecnología clave sin poner en riesgo su estructura militar.

Tres Sikorsky CH-53 Sea Stallions de la Fuerza Aérea Israelí son vistos volando sobre la ciudad de Gedera, Israel.
EFE/EPA/ABIR SULTAN

Desde una perspectiva estrictamente técnica y operativa, el coronel Enrique advierte de los riesgos de tomar decisiones sin una planificación industrial sólida. A su juicio, la defensa no puede construirse a base de soluciones parciales ni de decisiones impulsivas. “Constituir toda una estructura de defensa es un trabajo muy complejo y muy arriesgado”, destaca, insistiendo en que no es posible “juntar cosas que vienen de cada uno para hacer un edificio” sin una lógica común.

El alto mando explica que cualquier sistema de defensa eficaz se apoya en dos pilares fundamentales: el mando y control, y la capacidad logística. El primero permite mover y coordinar la fuerza; el segundo garantiza que toda estructura esté sostenida para cumplir su misión. Sin estos elementos funcionando de forma integrada, el resto de capacidades pierde eficacia. “Si no funcionan el mando, el control y la inteligencia, junto con la capacidad logística, lo demás es inútil”, resume.

Este enfoque cobra vital importancia en un contexto internacional marcado por la transformación de los escenarios de combate. El coronel pone como ejemplo la guerra en Ucrania, donde el uso intensivo de drones ha cambiado las reglas del enfrentamiento militar. La aparición de nuevos elementos en el campo de batalla obliga a evaluar constantemente las amenazas, analizar lo que está ocurriendo y desarrollar soluciones eficaces. Esa evolución debe traducirse, necesariamente, en respuestas industriales capaces de generar contraataques.

Zelensky en la Guerra de Ucrania - Internacional
El presidente Volodimir Zelenski visita la ciudad de Bucha tras liberarla de los ocupantes rusos durante la guerra en Ucrania
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En este punto, destaca la importancia de Israel como proveedor tecnológico. Según explica, el país cuenta con una amplia experiencia, información y sistemas integrados que forman parte de capacidades esenciales. Prescindir de ellos sin una alternativa consolidada supone, en la práctica, debilitar el conjunto del sistema. “No puedes prescindir de lo que es esencial de manera arbitraria porque te quedas sin capacidad”, advierte, recordando que retirar una pieza clave puede afectar directamente a áreas críticas como la defensa antiaérea o los sistemas de radar.

Según señalan los militares, España y Europa no disponen a corto o medio plazo de una industria capaz de sustituir plenamente esas capacidades. Durante años, la inversión en defensa ha quedado relegada y ahora las consecuencias son evidentes, señala al respecto. El desarrollo de sistemas propios requiere tiempo, recursos y planificación, elementos difíciles de improvisar cuando las necesidades operativas son inmediatas.

primera mujer soldado España
Imagen de archivo de unas militares españolas.
Ministerio de Defensa

A esta falta de previsión industrial, se suma un problema estructural de personal. Las Fuerzas Armadas avanzan hacia una mayor especialización tecnológica sin salarios acordes al trabajo realizado. “Estamos pagando un ejército del siglo XX”, advierte. Reaccionar sin comprender las consecuencias, puede comprometer gravemente la capacidad de defensa, concluye. Por ello, alerta de que cualquier ruptura con proveedores clave debe ir acompañada de una estrategia realista que garantice la continuidad operativa de las Fuerzas Armadas.

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