Tras casi dos años de negociación, el Ministerio de Trabajo y las organizaciones sindicales suscribieron ayer el acuerdo para la modernización de la Ley de Prevención de Riesgos Laborales. La reforma, que no firman las patronales CEOE y Cepyme, es, tal y como señala la ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, un “SOS colectivo” para actualizar una normativa “clave” con más de 30 años de vigencia.
“Esta es la norma más importante que vayamos a hacer en estos seis años, porque tiene que ver con la salud y la vida de las personas trabajadoras“, recalcó ayer Díaz durante la rúbrica del acuerdo junto a los secretarios generales de CCOO y UGT, Unai Sordo y Pepe Álvarez, respectivamente. Además, la nueva Ley guarda un mayor amparo para las mujeres. La disposición persigue integrar la perspectiva de género en la gestión de la seguridad en el trabajo, tratando de garantizar la protección de todos los trabajadores.

A su vez, la nueva norma busca reforzar la protección de las trabajadoras, especialmente aquellas embarazadas o en situación de lactancia, asegurando condiciones laborales seguras y adaptadas a sus necesidades. Además, pretende fomentar la sensibilización y la gestión de riesgos psicosociales y ergonómicos, con especial atención a los factores que afectan a las mujeres en el trabajo.
La regulación también fortalece la organización preventiva en las empresas, aumentando la participación de los trabajadores con funciones de prevención. Y establece la creación de agentes territoriales de prevención para mejorar la seguridad en centros de trabajo sin representación sindical. Un mecanismo que impacta de manera relevante en las pequeñas y medianas empresas.
Violencia y acoso laboral
Según UGT, la reforma incorporará también la definición de violencia y acoso laboral en línea con el Convenio 190 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT). Esta definición, ratificada por España, aclara que estas conductas son consideradas acoso o violencia incluso si ocurren una sola vez. Así como cuando se repiten de manera continuada. E incluye aquellas cometidas mediante nuevas tecnologías, algoritmos o inteligencia artificial.
El Ministerio se ha comprometido además a aprobar un reglamento que desarrolle la protección de la seguridad y salud de los trabajadores, reconociendo expresamente el acoso laboral, el ciberacoso y la violencia digital como riesgos psicosociales,
En cifras, según la reciente encuesta de Violencia de Género de la UE, elaborada por Eurostat, la Agencia de Derechos Fundamentales y el Instituto Europeo para la Igualdad de Género, una de cada tres mujeres trabajadoras en la Unión Europea ha experimentado violencia física o amenazas y/o violencia sexual a lo largo de su vida laboral. La encuesta se basa en 114.023 entrevistas realizadas a mujeres de entre 18 y 74 años en todos los países de la UE.
La incidencia es especialmente elevada entre las profesionales jóvenes, consideradas el futuro del liderazgo empresarial, donde alcanza el 42%. En España, los datos se alinean con la media europea. Y la lacra afecta a aproximadamente al 28,2% de las trabajadoras.
Accidentes mortales
Con la reforma, la administración espera además reducir de manera significativa la siniestralidad en el trabajo. Aunque por el momento los organismos oficiales no han compartido la cifra de fallecidos en accidentes laborales, el sindicato UGT estima que 686 personas perdieron la vida en el pasado ejercicio.
No obstante, los accidentes laborales no mortales, pero con severas afecciones personales, se cuentan por miles. En 2023, la tasa estandarizada de estos en el país alcanzó los 2.708 casos por cada 100.000 trabajadores, según datos de Eurostat. La cifra sitúa al Estado como el segundo miembro de la Unión Europea (UE) que mayor ratio de incidentes laborales no fatales registra, solo por detrás de Portugal.
A la cabeza de Europa en accidentes laborales no mortales en mujeres
Las españolas tampoco escapan a esta realidad. Las trabajadoras registraron 90.170 bajas por accidente laboral de más de 4 días. El dato ubica a España como el tercer país con mayor número de percances entre empleadas. Solo por detrás de Alemania y Francia, con 123.977 y 107.094, respectivamente.
Sin embargo, al estandarizar los datos de accidentes laborales en mujeres por cada 100.000 habitantes, España revela una posición más crítica de la que sugieren los números absolutos. Con 187,5 casos por cada 100.000 habitantes, supera a Francia (156,2) y Alemania (148,6). Estas cifras posicionan al país como el Estado de la UE con mayor ratio de accidentes laborales no mortales en mujeres. El ajuste evidencia que, proporcionalmente, las trabajadoras españolas sufren un mayor número de bajas por incidencias en el trabajo que en otros países europeos con cifras absolutas más altas.
Mediante la nueva reforma se espera también que estas cifras se reduzcan considerablemente. Aunque todavía está todo por definirse. El texto, redactado como un anteproyecto de Ley deberá ser aprobado por el Consejo de Ministros. Y posteriormente llevado al Congreso de los Diputados.
Allí, será debatido con el reto de alcanzar los 176 diputados a favor. Cifra que, dadas las últimas votaciones, el Ejecutivo tiene difícil alcanzar sin el apoyo de Junts. PP y Vox, por su parte, no se han pronunciado al respecto, aunque ambas formaciones están muy alineadas con la patronal. Lo que complica su visto bueno al no suscribir esta el acuerdo. En este sentido, los líderes sindicales han pedido a los grupos políticos tratar la norma con la necesidad “inmediata” e “inminente” que requiere.
