Mujeres ante la guerra

Magdalena Martullo-Blocher, la CEO suiza ante el nuevo riesgo geopolítico en Oriente Medio

Al frente de EMS-Chemie y con presencia activa en la política nacional, la convierte en una figura poco habitual en Europa

El Banco Nacional de Suiza ha optado este marzo por mantener los tipos de interés sin cambios tal y como se esperaba, pero su mensaje va mucho más allá de una decisión monetaria puntual. La institución ha advertido de un entorno geopolítico cada vez más incierto, marcado por la escalada en Oriente Medio, y ha identificado tres riesgos concretos: un mayor encarecimiento de la energía, posibles interrupciones en las cadenas de suministro y un deterioro de la confianza económica. Y el tejido empresarial del país ya está en guardia ante lo que pueda suceder.

En ese contexto, el caso de Magdalena Martullo-Blocher, directora ejecutiva del grupo suizo EMS-Chemie y miembro del Consejo Nacional —la cámara baja del Parlamento suizo—, es una de las mujeres que van a tener que capear las consecuencias de esta nueva situación geopolítica. Su doble condición, al frente de una compañía industrial y con presencia activa en la política nacional, la convierte en una figura poco habitual en Europa y especialmente representativa de cómo los shocks geopolíticos impactan tanto en las empresas como en el debate político-económico.

EMS-Chemie

EMS-Chemie es un grupo especializado en productos químicos, un sector particularmente expuesto a los movimientos del mercado energético y a las disrupciones en el comercio internacional al que le acechan estos riesgos de los que habla el banco central del país.

Extracción de petróleo.
Europa Press

El primero de esos riesgos, el energético, es clave. La industria química depende de forma intensiva del gas y del petróleo, no solo como fuentes de energía, sino también como materias primas. Cualquier repunte de los precios, en un contexto de tensión en Oriente Medio, tiene un efecto directo sobre los costes de producción. Para empresas como EMS-Chemie, este aumento de costes presiona los márgenes y obliga a tomar decisiones sobre precios, inversión y producción.

Riesgos inmediatos

El segundo factor es el de las cadenas de suministro. La industria química europea opera en un sistema global altamente interconectado. Oriente Medio tiene un papel relevante en la producción y exportación de determinados insumos clave. Un agravamiento del conflicto que afecte a rutas comerciales, transporte o producción puede provocar retrasos, escasez de materiales y un encarecimiento adicional de los procesos industriales.

El tercer elemento, el deterioro de la confianza, actúa de forma más silenciosa pero igual de relevante. La incertidumbre tiende a frenar decisiones de inversión por parte de las empresas y de consumo por parte de los hogares. En el caso de EMS-Chemie, cuyos clientes se encuentran en sectores como la automoción o la ingeniería industrial, cualquier ralentización de la actividad se traduce en una menor demanda. La confianza, en este sentido, funciona como un termómetro adelantado del ciclo económico.

Política monetaria

Suiza, pese a su tamaño, es una economía profundamente abierta y altamente dependiente del comercio internacional. Esta exposición la convierte en especialmente sensible a los cambios en el entorno global. La decisión de mantener los tipos por parte del Banco Nacional refleja la necesidad de actuar con cautela en un contexto en el que la inflación puede verse presionada por factores externos, mientras el crecimiento afronta riesgos a la baja.

El mensaje de la institución suiza funciona, además, como antesala de otros bancos centrales europeos, incluido el Banco Central Europeo. La combinación de energía más cara, tensiones en el suministro y menor confianza plantea un dilema complejo para la política monetaria: cómo responder a presiones inflacionistas derivadas de un shock de oferta sin agravar al mismo tiempo la desaceleración económica.

Magdalena Martullo-Blocher, directora ejecutiva del grupo suizo EMS-Chemie y miembro del Consejo Nacional.

Costes energéticos

En este escenario, el pulso de empresas como EMS-Chemie ofrece una señal adelantada de lo que está en juego. La industria no solo absorbe el impacto de los precios energéticos o de las disrupciones logísticas, sino que también refleja los cambios en el clima económico global. Lo que hoy se traduce en mayores costes o en incertidumbre en los pedidos puede derivar mañana en ajustes de producción, inversión o empleo.

La guerra en Irán trasciende el plano geopolítico. A través de la energía, de las cadenas de suministro y de la confianza, sus efectos se filtran en el tejido empresarial europeo. Y en países como Suiza, donde la industria exportadora y los sectores intensivos en energía tienen un peso relevante, ese impacto se percibe con especial claridad.

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