Venezuela

‘Bambi’, ‘el Pollo’, ‘el oro’: la conexión con Zapatero

Las investigaciones judiciales y los testimonios clave colocan a Zapatero en el centro de una trama que conecta a la dictadura venezolana con España

En Madrid, cuando se alude a Nicolás Maduro, así como a Zapatero y su amiga Delcy, no se habla de mediación, sino de arqueología criminal. Mientras el sanchismo parece desmoronarse entre sus propios fantasmas, la figura de José Luis Rodríguez Zapatero ha dejado de ser la de un “hombre de paz” para devenir epicentro de un terremoto judicial que une Caracas con la Audiencia Nacional. Ya no hay retórica que valga cuando la UDEF empieza a levantar las alfombras y lo que aparece es una riada de iniquidades que apunta a un objetivo final, la preparación de un refugio para el dictador.

El último eslabón de esta cadena se llama Julio Martínez Sola, presidente de la aerolínea Plus Ultra, quien fue detenido el pasado diciembre de 2025, acusado de blanqueo de capitales, fraude fiscal y organización criminal. Casi nada. Lo que los investigadores han detectado es un patrón de pánico. Martínez borró mensajes y correos electrónicos 72 horas después de una reunión secreta con Zapatero en el Monte de El Pardo. Para la policía no tiene dudas, Martínez no era solo un empresario aeronáutico; era el “testaferro” o el bróker aéreo del expresidente en sus negocios con la dictadura.

El expresidente de España, José Luis Rodríguez Zapatero, habla con la vicepresidenta de Venezuela, Delcy Rodríguez.
EFE/Juan Carlos Torrejón

El testimonio del “Pollo” Carvajal y los 250 millones

Pero si hay alguien que conoce las costuras de este traje es Hugo “El Pollo” Carvajal. El exjefe de la Inteligencia militar chavista ha sido prolijo en detalles ante la justicia. Carvajal ha identificado a Zapatero como receptor de pagos directos del régimen a través de la petrolera estatal PDVSA, vinculando estas gestiones con contratos de material de defensa y astilleros supervisados por la inteligencia en Caracas.

A esto se suma la declaración de Víctor de Aldama, quien bajo juramento ha puesto cifra al negocio: una bolsa de 250 millones de dólares en derechos de explotación de petróleo y oro. Una fortuna destinada, presuntamente, a engrasar las voluntades necesarias para que España se convierta en el destino final de la cúpula madurista.

Nadie ha sugerido en qué rincón de la península se instalaría el millonario Maduro. No es fácil imaginarlo cruzando las calles de Madrid, Valencia o Barcelona donde pululan los ingenieros venezolanos en motos de reparto de comida.

¿Operación Exilio? El puente de plata

Sin embargo, en los pasillos del poder madrileño y en las cancillerías internacionales, el rumor ha dejado de serlo para convertirse en hipótesis de trabajo. El exilio de Nicolás Maduro en España. Zapatero, según fuentes diplomáticas, estaría trabajando en el diseño de un “puente de plata” que permitiría al dictador abandonar Miraflores a cambio de una inmunidad de facto en territorio español, en cuyo más recóndito paraje se toparía, nada más asomar de su presunta mansión, con las víctimas a quienes arruinó la vida y condenó al exilio. Eso hay que verlo.

¿Imposible? Desde la perspectiva legal, el escenario es un campo minado. España es firmante del Estatuto de Roma, lo que obligaría al Estado a entregar a Maduro si existe una orden de captura de la Corte Penal Internacional por crímenes de lesa humanidad. Sin embargo, la historia reciente demuestra que la ingeniería política, disfrazada de “razones de Estado” o “mediación humanitaria”, suele encontrar resquicios para albergar a figuras incómodas. La red financiera de Plus Ultra y los intereses de Zapatero serían, en este esquema, la infraestructura logística y económica para sostener ese exilio.

Nicolás Maduro, saludando en un acto público de juramentación de su buró político, en Caracas (Venezuela)
EFE/ Miguel Gutiérrez

El fin de la simulación

Zapatero dispone en Caracas de un piso de 400 metros cuadrados cedido por el régimen en La Castellana. No es una atención de cortesía. Es la oficina donde se diseñan estas operaciones de supervivencia. Pero el cerco se estrecha. El rescate de Plus Ultra con 53 millones de euros de los contribuyentes españoles no fue un error administrativo, sino el peaje para mantener operativa la vía de escape.

Zapatero, que solía presentarse como el mediador infalible, hoy se esconde mientras sus socios desfilan por los juzgados. El tiempo de las sandeces se ha terminado. Lo que viene ahora es el amargo trago de un banquillo que parece inevitable, mientras el mundo observa si España se atreverá a ser el refugio de quien ha devastado a una nación entera, hablante de español para más inri.

Aunque políticamente Zapatero y sectores del Gobierno español podrían facilitarlo bajo la figura de “asilo político por razones humanitarias” para propiciar una transición, la presión de la justicia internacional y de la oposición española lo harían extremadamente difícil. España no podría garantizarle a Maduro que no sería extraditado a Estados Unidos si la petición llega en firme, lo que convierte esta opción en un riesgo altísimo para el dictador.

Una parte buena tiene esta intriga. Además, por supuesto, del abandono del tirano del pais que oprime y saquea, una vez presentado en una ventanilla de un país democrático y con estado de derecho, por fuerza llegaremos a saber dónde nació Nicolás Maduro, precisión que constituye un enigma para Venezuela, cuya Constitución establece la obligatoriedad de haber nacido en su territorio para ejercer la máxima magistratura. Se sospecha que nació en la ciudad colombiana de Cúcuta.

Con semejantes origenes le debe espantar verse obligado a vivir en la helada y sombría Moscú. No es para menos. “Lo estamos esparando…”, fue un comentario común en las celebraciones de Navidad de la comunidad venezolana en España.