Opositora política, ex diputada, profesora de historia y una de las voces del entorno de María Corina Machado, Dignora Hernández fue detenida el 20 de marzo de 2024 en Caracas en medio de la ola de persecución contra dirigentes políticos. El vídeo de su captura en Caracas, difundido masivamente en redes sociales, dejó grabados sus gritos de auxilio mientras era reducida por agentes del Estado. La escena, escalofriante, quedó como uno de los documentos más impactantes de aquella ola represiva y sacudió al país.
Durante meses, su nombre formó parte de la larga lista de presos políticos recluidos en el Helicoide. En julio de 2025, Artículo14 entrevistó a su sobrina, que reclamaba su liberación.
El 8 de febrero de 2026, tras casi dos años de reclusión en el Helicoide -cárcel política más temida de Venezuela-, Hernández fue liberada. Todavía con la emoción y las secuelas a flor de piel, concede a este periódico una entrevista en profundidad con su recuperada “libertad”. Habla de su cautiverio, de las “rosas en el desierto” que dejó tras las rejas y de la convicción que, asegura, nunca pudieron arrebatarle.

– Su sobrina María Laura nos contó el día de tu secuestro y también lo pudimos ver por redes sociales. ¿Cómo vivió usted ese día? ¿Ya tenía miedo de que fueran a secuestrarla o fue por sorpresa?
– El tema de los presos políticos en Venezuela es algo que venía sucediendo de años anteriores. Que existieran presos políticos y que nosotros pudiéramos estar amenazados no era difícil de imaginar. Pero ese día precisamente no lo imaginaba, porque a veces uno piensa que las cosas le pueden suceder a otros y no te pueden suceder a ti.
Además, yo estaba en un proceso político más administrativo no a nivel de dirigencia, por eso no pensé que ese día me podía tocar. Pero sí que hubo una larga temporada donde yo dormía con mi ropa, vestida totalmente y con un bolso en la mano, porque enfrentábamos una tiranía, una tiranía criminal.
Sabemos cómo actúa el sistema. Sabíamos entonces que era cuestión de tiempo, porque todos los que combatimos la tiranía en Venezuela teníamos un número, una hora. Era como una pequeña muerte: tú sabías que te ibas a morir, pero no sabías cuándo. Yo no sabía que me tocaba ese día.
ÚLTIMA HORA EXTRAOFICIAL | Denuncian detención de Henry Alviarez Alviarez (@HenryAlviarez) y Dignora Hernández (@DignoraHernandz) miembros de @VenteVenezuela y el @ConVzlaComando de la candidata unitaria @MariaCorinaYA – #20Marzo
📌En el video se observa la detención de Dignora… pic.twitter.com/R5GORxiMWC
— Enler García (@EnlerGarciaTV) March 20, 2024
– Su familia hizo mucha presión por sus problemas de salud. ¿Atendieron correctamente su salud los meses que estuvo retenida?
– El gran problema fue la continuidad. La atención siempre fue paliativa, no curativa. A mí, por ejemplo, me vieron varios médicos cuando sufría la crisis alérgica… Tuve más de 20 crisis alérgicas. Más de 20 reacciones y, durante un año y medio, siempre lo que me pusieron fue esteroides, hidrocortisona y esteroide en la vena, hasta que un día dije: “No más, ya no puedo”.
El tratamiento correcto que yo necesito era una inyección que se debe colocar cada 21 días para que yo pueda reiniciar mi sistema inmunológico. Mi crisis se llama urticaria idiopática, y pasé de ser medicada por un año cada 21 días, a recibir tan solo seis inyecciones en el tiempo que estuve ahí. Las primeras de ellas las recibí seis meses después de detenida.
Y cuando pregunté “¿por qué no me aplican la medicación que me envió la doctora?”; me dijeron: “Porque hay elecciones en Venezuela y si te mueres entonces van a decir que nosotros te matamos”. De manera que, por un cálculo electoral, tardaron meses en darme la inyección por si me daba reacción. En ese momento no podían arriesgarse y que supuestamente la oposición capitalizara con una posible muerte, así tal cual me lo dijeron.
A Dios gracias, mi cuerpo se ha podido sostener con pocas dosis.
– ¿Cómo fue estar retenida en El Helicoide, la cárcel más temida de Venezuela?
– Puedes estar en jaula de oro, que no lo era precisamente la mía, pero nunca vas a ser feliz sin libertad. Lo que más me afectó inicialmente fue perder la libertad. Después, que me impusieran un defensor que nunca pedí, que nunca me fue a visitar para defenderme. Se presentó a una audiencia preliminar a hablar de mí como si me conociera y nunca me había visto, nunca me había hablado, nunca me había visitado en prisión. Me afectó entonces esa burla, esa falta de respeto; me afectaron las palabras del juez cuando exigía un abogado privado, y él sencillamente descalificaba a la persona que yo pretendía señalar como abogado.
Me afectó ver la sumisión del poder judicial al gobierno. Lamentablemente, en Venezuela no hay división de poderes. Lo pude comprobar allí: era una sumisión total del poder judicial al poder ejecutivo. Éramos los presos políticos.
En cuanto a las condiciones, reconozco que muchos de mis compañeros han sufrido peores condiciones. En mi caso particular, en nuestra celda vivíamos cinco personas, pero en total armonía y respeto. Y creo que eso fue lo que nos salvó. Había cucarachas, había ratones, además estábamos al frente de una vaguada donde está toda la descarga de aguas negras del Helicoide, pero eso no afectó nunca nuestra integridad.

Yo les reconozco que, aunque mi cuerpo físico estuvo tras la reja, yo siempre fui libre de alma, de espíritu, de conciencia y de convicciones, y así me mantuve.
– ¿Cómo está viviendo la salida? ¿Tiene alguna secuela?
– Quizá todavía estoy tratando de dimensionar lo vivido. Creo que el cariño y el afecto de las personas que me han recibido me conmueven profundamente. Quizá el ruido todavía me abruma, porque el único ruido que yo conocía era la voz de mis compañeras y la mía propia. Cuando escucho muchas voces me causa un poco de confusión. A veces cuando estoy en mi habitación y en la noche pasa un carro me despierto sobresaltada pensando que llegó una comisión.
Me he sorprendido a mí misma también apagando las luces y prefiriendo la oscuridad. Y esto que te estoy contando me quiebra emocionalmente muchísimo, porque ¿cómo que un ser humano va a querer estar en la oscuridad?
Eso me conmueve profundamente, porque a pesar de que yo estoy fuera, yo dejé compañeras adentro que además, y no es poca cosa, ni siquiera son de la oposición. Son personas que en alguna ocasión comulgaron con el sistema, creyeron en ellos y le prestaron sus servicios. Son profesionales altamente capacitadas y tienen más tiempo presas que yo, pero son las presas invisibles, las presas que nadie reclama y que su familia espera.
– ¿Cómo se vivió desde dentro de El Helicoide la captura de Maduro?
– Dentro se viven las noticias como gotas. Me enteré también del premio Nobel de María Corina, y fue una noticia que nos hizo muy felices, ese día lloramos de alegría y aplaudimos.
La noche del 3 de enero estaba dormida, pero quiso Dios que me levantara a las dos de la mañana. Sentí un breve bajón de luz de 10 segundos. Inmediatamente la estructura donde estoy vibra y pienso que podría ser un temblor. Escuchaba pasos de gente correr y más tarde escucho las notas del himno nacional a lo lejos, cantado por unos compañeros que estaban mucho más lejos que nosotros, pero que cantaron fuerte. Entonces dije: “Algo sucedió”, algo sucedió y era bueno.
Al día siguiente las compañeras que recibieron visita compartieron la noticia. Sentimos extrañeza no necesariamente una felicidad, porque esto era sencillamente la confirmación de que democráticamente no se podía salir de un sistema que se enquistó en el poder, que atentó contra los ciudadanos, que nos apresó, que nos sometió.
Lamentablemente fue otro país a quien debemos agradecerle que nos haya liberado. Entonces es una ambivalencia de sentimientos: ya no está el tirano, pero ¿por qué no pudimos nosotros si somos demócratas?
– “Ya no está el tirano”, pero está Delcy Rodríguez, ¿qué opinión le merece?
– Para nadie es un secreto que todo el equipo que está acompañándola. Nosotros fuimos los presos no solamente de Nicolás Maduro, fuimos los presos de Delcy, los presos de Diosdado, los presos de Jorge Rodríguez. Ellos manejaban parte de todas las andanadas de persecución que se hizo en Venezuela.
Pero entendemos que ahora no es una tiranía, sino que es un régimen, es una administración tutelada. Lo que quiero saber es hasta dónde están dispuestos ellos de verdad a hacer lo propio para lograr la transición en Venezuela, o hasta cuándo, o si solamente están esperando y ganando tiempo para morderle la mano a quien hoy le están aceptando ayuda y que por tantas veces dijeron que no le iban a dar ni una gota de petróleo.
Hay que estar muy atentos. Yo no tengo confianza ninguna en los perpetradores, en los que nos hicieron sufrir, en los que nos apresaron. Algo quieren, algo intentan, están normalizando y cuentan con estabilizadores en el mundo.
– Tarek Saab, quien fuera el fiscal general de la represión chavista y quien ordenó su secuestro dimitió, pero ahora será el nuevo defensor del pueblo venezolano. ¿Cómo puede ser alguien así, con ese pasado, el defensor del pueblo?
– Puede ser que tenga en este momento un premio de consuelo y un salario, porque para nadie es un secreto que en Venezuela la Defensoría del Pueblo no hace absolutamente nada.
Nunca puede ser defensor un verdugo. De verdugo a defensor, eso es una burla y es una falta de respeto para toda la sociedad venezolana, que lo conoce bien.

– ¿Qué opina de la ley de amnistía?
– La ley de amnistía es una ley excluyente, discriminatoria, que inclusive no se corresponde con la amnistía propiamente conocida. Amnistía viene de la palabra amnesia, que significa olvido. Esta ley no olvida, esta ley trata de perdonar delitos que nadie cometió.
Pero además de eso, en su artículo 16 institucionaliza una puerta giratoria, porque nos inventan delitos, pero si en algún momento ellos consideran que cometemos nuevamente ese delito, entonces sucede que nos dicen que nos van a volver a apresar. Es un perdón a medias, un perdón a conveniencia.
A nosotros nos piden que vayamos a los tribunales a pedirle a quien fue nuestro verdugo que nos perdone de un delito que no cometimos. Y pregunto a los que fuimos afectados algún día: ¿ellos estarán preparados para pedir perdón? Creo que no.
– ¿Cree que el régimen se ha ensañado con las mujeres opositoras?
– Bueno, es un régimen misógino, pero que sin embargo pone al frente mujeres para que lo defiendan. Por eso en algún momento yo decía que la tiranía también usaba faldas.
De hecho, hay una práctica recurrente aquí en Venezuela: cuando un hombre está haciendo una actividad política que a ellos no les gusta, mandan a una de las mujeres a provocarlo, porque si el compañero le contesta, entonces lo acusan de maltrato a la mujer con la ley de equidad de género. Pero cuando el tema va en contra de nosotras, de las mujeres de la oposición, allí entonces se vuelven misóginos, se vuelven maltratadores.
A tal punto que en el Helicoide las mujeres durante el primer año quienes más salían al patio eran los caballeros. Nos dijeron claramente: “Lo que pasa es que a ellos no les gusta cuidar mujeres, les parece que es muy denigrante”.
– ¿Y cree que ese régimen misógino tenía miedo a las mujeres valientes como usted, como María Corina Machado?
– Sin lugar a dudas que le temen a la valentía, le temen a la valentía venga de donde venga. Nosotros, desde la organización que represento, no hacemos mucha distinción entre la condición femenina y la condición masculina, porque creemos que es un tema de criterio y no de ovario, es un tema de capacidades.
Ellos le tienen miedo a la valentía y la valentía en este momento tiene nombre de mujer: María Corina Machado.

– ¿Cómo evalúa la situación de la oposición venezolana? ¿El liderazgo de María Corina Machado sigue fuerte incluso con la presencia de EE UU?
– María Corina tiene el reconocimiento de la sociedad venezolana, su crecimiento es orgánico. Quienes estamos cerca de ella y la sociedad venezolana la conocen plenamente y saben de su lucha, de su trabajo, de su esfuerzo, de su convicción, pero también de su honestidad.
El liderazgo de María Corina Machado ha estado probado en fuego. Probado ante muchos estabilizadores del gobierno. Por un grupo de personas que se hacen llamar opositores, pero lo que son, son unos estabilizadores. Y también al respaldo internacional, como es el caso del señor Rodríguez Zapatero, que no es más que un estabilizador del sistema en Venezuela, un artífice, un maquiavelo de la maldad que vive buscando camino para salvar a los tiranos de enfrentarse a la justicia.
El liderazgo de María Corina para nosotros no se ve afectado por la opinión que tengan unos u otros de ella, sino por lo que diga la sociedad, y en este momento la sociedad venezolana está hablando muy claro. María Corina Machado es la mujer que ha conducido este barco por senderos de libertad. El barco se llama Venezuela, el puerto se llama libertad y la capitana es María Corina Machado. Claro que sí.
– ¿Esperan elecciones pronto? ¿Dentro de no mucho podremos hablar de unas elecciones libres?
– Sí, sin lugar a dudas. Es más que una esperanza, es una necesidad y es un grito, y es un grito del pueblo venezolano. Ese grito de auxilio es un grito por la libertad, y la única forma en que nosotros podamos ser libres es que todos los actores que formaron parte de este sistema represivo sean totalmente desmantelados.
Y si no se nos reconoce que ya tuvimos un proceso electoral donde ganó Edmundo González Urrutia, entonces les volveremos a ganar en una nueva elección con María Corina Machado.
La única forma de llegar a la libertad es transitando hacia la justicia y que sea el pueblo venezolano nuevamente quien decida quién conduzca los destinos de la nación. La elección, entonces, se hace urgente, imperante, necesaria, porque es allí donde podremos hablar de libertad.
– ¿Cuáles son sus prioridades personales y profesionales para los próximos meses?
– Mis prioridades siguen siendo Dios, familia, amigos, patria y libertad.
