La comparecencia de María Corina Machado ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, realizada este lunes en Washington D. C., estuvo lejos de ser un acto protocolar. La líder opositora utilizó el espacio para exponer, con un tono firme y personal, lo que considera las principales barreras para cualquier cambio político real en Venezuela y desde el inicio dejó clara su posición al advertir que “no hay transición con represión”, una idea que atravesó toda su intervención.
Machado explicó que hablar de una transición democrática resulta vacío si las condiciones mínimas de libertad no existen. “No se puede hablar de una transición hacia la democracia mientras no se pueda elevar la voz, decir la verdad. Y esa es la realidad en Venezuela hoy”, afirmó ante los comisionados.
Buena parte de su exposición estuvo dedicada a describir el impacto de la represión en distintos ámbitos de la vida institucional. Según señaló, el sistema judicial se encuentra sometido a presiones permanentes que anulan su independencia. “Hoy, ser juez en Venezuela implica estar sometido a la absoluta complacencia de cualquier necesidad del régimen o terminar preso y perseguido”, sostuvo. De igual forma, alertó sobre el deterioro de la libertad de expresión, al indicar que “hoy un periodista, incluso fuera de Venezuela, corre el riesgo al denunciar cualquier situación”.

“¿Son liberaciones o qué es lo que son?”
El tema de los presos políticos ocupó un lugar central. Machado recordó que el país mantiene a más de 600 personas detenidas por razones políticas, entre ellas alrededor de 180 militares. “Ayer fue un día de enormes emociones, pero no puedo dejar de reconocer donde estamos. Hay al menos 600 presos políticos… Ninguno de ellos goza ya de libertades plenas”, expresó. Para ilustrar lo que considera liberaciones incompletas, mencionó el caso de Perkins Rocha, quien permanece en su domicilio con un grillete electrónico, una medida que calificó como inédita y cuestionó abiertamente: “¿Puede hablarse de liberación en estas condiciones?”.
En ese mismo contexto, condenó la detención del exdiputado Juan Pablo Guanipa, ocurrida tras haber sido excarcelado. Machado calificó el hecho como un secuestro y lo atribuyó a una reacción de fuerza del Gobierno interino de Delcy Rodríguez. “Vemos esta reacción de la tiranía, donde por una parte, inmediatamente vuelven a detener, a secuestrar a mi amigo, mi compañero, Juan Pablo Guanipa”, aseguró. A su juicio, el “delito” fue simplemente “decir la verdad”, lo que la llevó a cuestionar el alcance real de las excarcelaciones anunciadas: “¿Son liberaciones o qué es lo que son?”.
"Con un grillete mantienen a Perkins Rocha, exmagistrado de la primera corte de Venezuela. Así lo tienen en su propia casa. ¿Puede hablarse de liberación en estas condiciones?
Evidentemente, el régimen le tiene terror a una fuerza que es indetenible. Los venezolanos que hoy… pic.twitter.com/T6RoZk6yGn
— Comando ConVzla (@ConVzlaComando) February 9, 2026
Más allá de la denuncia, Machado dedicó una parte relevante de su intervención a explicar por qué considera clave el rol del Sistema Interamericano de Derechos Humanos. Recordó que Venezuela sigue formando parte de ese sistema y subrayó que los informes elaborados por la CIDH constituyen un registro indispensable de lo ocurrido en el país. “Los informes que ustedes han hecho a lo largo de estos años son parte de nuestra memoria histórica”, afirmó, al destacar especialmente el informe postelectoral de 2025, que calificó como un punto de inflexión por su caracterización del régimen y del terrorismo de Estado.

“Un patrón sistemático y masivo de tortura”
Según afirma la coordinadora de comunicación Claudia Macero, la dirigente opositora presentó una serie de solicitudes concretas dirigidas a la Comisión. Planteó la necesidad de que se continúe documentando lo ocurrido tras las elecciones del 28 de julio como un ejercicio legítimo de soberanía popular, pese a las violaciones denunciadas. Insistió también en que la presión internacional no debe disminuir hasta que todos los presos políticos recuperen su libertad y en que la CIDH amplifique de forma constante la voz de quienes permanecen detenidos. En relación con la Ley de Amnistía, exhortó a denunciar las irregularidades del proceso y a exigir que, una vez aprobada, sea aplicada de manera plena y sin restricciones. Asimismo, propuso que la Comisión evalúe una visita internacional a Venezuela como señal de respaldo a víctimas y defensores de derechos humanos y que impulse la elaboración de un nuevo informe actualizado sobre la situación actual del país, acompañado de medidas sostenidas hasta que cesen las violaciones.
Importantes peticiones de @MariaCorinaYA a la @CIDH en pleno, con quien hoy se reúne en DC:
1. Seguir documentando la usurpación del poder y lo ocurrido el 28J como ejercicio legítimo de soberanía popular, pese a violaciones legales e internacionales.
2.Mantener la denuncia… pic.twitter.com/GNh8yA6392
— Claudia Macero (@claumacero) February 9, 2026
El tramo final de su intervención estuvo marcado por cifras que, según dijo, no deben ser olvidadas. “Estamos hablando de más de 20.000 detenciones arbitrarias… más de 8.000 ejecuciones extrajudiciales… más de 2.000 personas torturadas. O sea, esto es un patrón sistemático y masivo de tortura”, indicó, al subrayar que los venezolanos necesitan hoy “más que nunca” la documentación de la CIDH.
Machado cerró su comparecencia con un mensaje de reconocimiento y esperanza. Agradeció la labor del organismo “en nombre del pueblo de Venezuela” y aseguró que “el sistema interamericano es un mecanismo poderoso que el régimen ha denunciado porque le tiene terror a la verdad”. Convencida de que el proceso de cambio continúa, concluyó: “Venezuela va a ser libre y democrática, y escribiremos la historia juntos. Son años dolorosos, pero de enorme valentía”.
