EE UU ha interceptado este domingo a un tercer petrolero en el Mar Caribe, cerca de las costas de Venezuela, reportan medios estadounidenses. Todo ello un día después de la incautación de un tanquero con bandera panameña que, según Washington, traficaba “crudo sancionado” dentro de la “flota fantasma” venezolana.
El estado del buque es desconocido y no está claro aún si transportaba crudo venezolano, ha confirmado un funcionario estadounidense citado por la cadena CNN. Consultados por EFE, el Pentágono y la Guardia Costera han referido todas las preguntas sobre la operación a la Casa Blanca, que de momento no ha corroborado los reportes sobre la acción en curso.
Este es el segundo tanquero interceptado este fin de semana bajo las órdenes del presidente, Donald Trump, y el tercero tras el recrudecimiento de los esfuerzos de Washington por cortar el flujo de crudo hacia el país suramericano, dentro de la creciente presión que Washington ejerce sobre el Gobierno del mandatario venezolano, Nicolás Maduro.
“El buque cisterna transportaba petróleo de PDVSA, empresa sancionada. Se trataba de un buque con bandera falsa que operaba como parte de la flota fantasma venezolana para traficar petróleo robado y financiar el régimen narcoterrorista de (Nicolás) Maduro”, ha escrito en X al respecto la portavoz del Gobierno de Trump, Anna Kelly.
The tanker contained sanctioned PDVSA oil. It was a falsely flagged vessel operating as part of the Venezuelan shadow fleet to traffic stolen oil and fund the narcoterrorist Maduro regime. https://t.co/U1o7EYex6m
— Anna Kelly (@AnnaKelly47) December 21, 2025
Kelly ha respondido así a las informaciones de medios como The New York Times que indican que el tanquero confiscado este sábado, llamado Centuries y de bandera panameña, no forma parte de la lista de sancionados por EE UU y en cambio pertenece a una petrolera con sede en China que traslada crudo venezolano a refinerías del gigante asiático.
Esta es la segunda embarcación interceptada en el Caribe bajo las órdenes del presidente Trump, que la semana pasada incautó el buque Skipper y confiscó el crudo que transportaba. Poco después, el republicano impuso un bloqueo total a la entrada y salida de ese país a buques petroleros sancionados por el Gobierno estadounidense.
Además, el mandatario afirmó el pasado miércoles que el país caribeño les quitó los derechos petroleros a las empresas de EE.UU. Washington confirmó que detuvo al Centuries después de que varios medios estadounidenses informaran sobre la confiscación por la mañana. La secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, publicó un video de la acción, en la que participaron miembros de la Guardia Costera y las Fuerzas Armadas de EE UU, que continuará “persiguiendo el movimiento ilícito de petróleo sancionado que se utiliza para financiar el narcoterrorismo en la región”, agregó en X.
En los últimos meses Trump ha aumentado la presión sobre el Gobierno del presidente venezolano, Nicolás Maduro, al que acusa de liderar una red de tráfico de drogas. Desde fines del verano, Estados Unidos mantiene un amplio despliegue militar dentro de una campaña antidrogas en la que ha destruido a unas 30 supuestas narcolanchas y asesinado a más de un centenar de sus tripulantes.
Por su parte, Caracas rechazó lo que calificó de “robo y secuestro” por parte de Estados Unidos de “un nuevo buque privado” que transportaba crudo venezolano.
El Ejecutivo de Maduro tachó a la operación como un acto de “piratería” y denunció también la “desaparición forzada” de la tripulación.
