La detención este jueves de Andrés Mountbatten-Windsor, hermano del rey Carlos III, marca un nuevo y definitivo capítulo en una trayectoria pública erosionada durante años por la polémica. En el día en que cumple 66 años, quien fuera durante décadas el hijo predilecto de Isabel II y héroe de la guerra de las Malvinas afronta el momento más crítico de su vida, cercado por la Justicia y por el peso de los archivos de Epstein. Quien fuera el príncipe de Reino Unido ha sido detenido bajo la sospecha de “mala conducta en el ejercicio de un cargo público” durante su etapa como enviado comercial del Reino Unido.
Las imágenes ahora incorporadas a los nuevos documentos judiciales —en las que el duque aparece en actitudes comprometidas y en compañía de figuras clave del entorno del financiero estadounidense Jeffrey Epstein— han vuelto a situarlo en el centro del escándalo.
Las tres imágenes más polémicas, incorporadas a los nuevos documentos vinculados al caso Epstein, muestran a Andrés Mountbatten-Windsor en una actitud controvertida, a cuatro patas sobre una mujer cuya identidad no ha sido difundida. El contexto exacto en el que fueron tomadas no ha sido precisado en los archivos difundidos, pero su publicación genera muchas dudas sobre la naturaleza de la relación del duque con el entorno del financiero estadounidense y el tipo de encuentros sociales que frecuentaba en aquella etapa.

Aunque el príncipe siempre ha negado cualquier implicación en la red de abusos sexuales de Epstein —fallecido en prisión en 2019—, la presión institucional fue en aumento. En 2019 anunció su retirada de la vida pública tras una controvertida entrevista en la BBC, y en 2022 Isabel II le retiró sus títulos militares y patronazgos reales. Posteriormente, ya bajo el reinado de Carlos III, fue despojado del título de príncipe y apartado definitivamente de la representación oficial de la Corona.
La demanda civil presentada por Virginia Giuffre en Nueva York, resuelta con un acuerdo extrajudicial millonario en 2022, parecía haber cerrado el frente judicial. Sin embargo, la aparición de nuevos documentos y comunicaciones —incluido un correo de 2011 en el que el propio Andrés reconocía haber mantenido el contacto con Epstein más tiempo del que había declarado públicamente— reabrió un caso que nunca dejó de perseguirle.
La imagen más emblemática del escándalo, tomada en 2001, muestra a Andrés junto a Virginia Giuffre, entonces de 17 años, mientras Ghislaine Maxwell aparece al fondo. La fotografía fue clave en la demanda civil presentada por Giuffre en Nueva York y se convirtió en uno de los elementos centrales del caso. El príncipe ha negado reiteradamente cualquier conducta ilícita, aunque la instantánea marcó un antes y un después en su vida pública.

Otra de las fotografías difundidas por el Departamento de Justicia de Estados Unidos sitúa al detenido en la finca de Sandringham, recostado sobre varias personas en una escena distendida, en la que también se encuentra Ghislaine Maxwell.

En algunas de las imágenes también aparece Sarah Ferguson, exesposa de Andrés y ex duquesa de York, quien también ha sido muy vinculada al caso. Aunque Ferguson no ha sido señalada en los procedimientos judiciales vinculados a Epstein, se demostró tras la detención de Epstein ella mantuvo contacto con el financiero vía mensaje. Incluso en alguno de los correos que le envió se refiere a Epstein como su “amigo supremo”. La ex duquesa de York se disculpó “por su error de juicio”, pero las últimas imágenes vuelven a evidenciar su extraña cercanía.

