El ministro de Interior y Justicia de Venezuela, Diosdado Cabello, cifró el pasado lunes en 808 las personas que han sido excarceladas desde “antes de diciembre” como parte del proceso de liberación anunciado por el Gobierno liderado por Delcy Rodríguez. Por su parte, las organizaciones de derechos humanos las cifran en 302. Unas excarcelaciones que, como anunció el mismo presidente de la Asamblea Nacional venezolana, Jorge Rodríguez, realmente empezaron a realizarse el pasado 8 de enero.
Entre las españolas liberadas destaca Rocío San Miguel, abogada y activista de 58 años. La experta en asuntos militares fue secuestrada en febrero de 2024 y estaba acusada por el chavismo de intentar asesinar a Nicolás Maduro. Aunque nunca se celebró el juicio, se le asignó un abogado de oficio y su defensa privada nunca tuvo acceso ni al expediente ni al escrito de acusación.

Las españolas olvidadas
San Miguel, quien ya está en territorio español, es de las pocas afortunadas que ha sido liberada, pero la lista de españolas abandonadas a su suerte sigue plagada de nombres. María Auxiliadora Delgado Tabosky, de 50 años, es quizás el caso más emblemático de esta tragedia. Condenada a la pena máxima de 30 años de prisión, su crimen, informó Milagros Socorro en este información, es ser hermana de Osman Delgado Tabosky. María Auxiliadora sobrevive en la Dirección General de Contrainteligencia Militar (DGCIM) de Boleíta entre dolores crónicos de columna y la falta total de luz solar.
Junto a ella, la historia de Ángela Expósito Carrillo, de 59 años, estremece por su absurdo. Detenida desde 2018 y condenada a 24 años, la directora de la ONG Fundanimal terminó en El Helicoide por cuidar a los perros de perseguidos políticos como el asesinado Óscar Pérez. Siete años después, su salud es una ruina de hipertensión y asfixia.
Sofía Sahagún, de 23 años, fue capturada en el aeropuerto de Maiquetía cuando intentaba viajar a Madrid tras las elecciones de julio de 2024. La periodista Kaoru Yonekura subraya la arbitrariedad: “Sofía es presa política postelectoral por ser prima de un perseguido vinculado a Machado”. La juventud de Sofía se consume en cárcel La Crisálida bajo cargos de terrorismo fabricados para aterrorizar a su generación.
Catalina Ramos, bióloga y activista de 42 años, y Karen Sheydell Hernández, de 25, completan el cuadro. Catalina, perseguida por su labor en Vente Venezuela, fue secuestrada por el Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (SEBIN) en mayo de 2025. Karen, por su parte, carga con una condena de 30 años bajo la acusación de “mercenarismo” en la llamada operación Gedeón, una narrativa que el régimen usa para justificar su paranoia de invasión extranjera. Para Karen, el acceso consular ha sido prácticamente inexistente.

La amnistía del chavismo
La esperanza de estas mujeres y sus familias pasa por el reciente anuncio de la presidenta interina de Venezuela, Delcy Rodríguez, quien este viernes anunció una Ley de Amnistía General para los presos políticos del país. Una medida que, según estimaciones de organizaciones de derechos humanos, podría beneficiar a más de 700 personas que permanecen encarceladas. El anuncio se realizó durante un acto en el Tribunal Supremo de Justicia y el texto será remitido a la Asamblea Nacional para su discusión y eventual aprobación. Rodríguez afirmó que la iniciativa busca “favorecer la convivencia en Venezuela”.
Según explicó la dirigente chavista, la medida no será absoluta. Quedarán excluidos de la amnistía quienes estén detenidos por delitos comunes como homicidio, narcotráfico y otros crímenes no vinculados a la persecución política. Aun así, su alcance sería considerable y superaría ampliamente las excarcelaciones parciales realizadas hasta ahora.
Miedo a la aniquilación
Aunque hasta que llegue ese escenario de liberación para estas personas, la situación seguirá en un estado de pánico que, según han documentado periodistas como Víctor Amaya, deriva en una privación de libertad y en el miedo a la aniquilación. Los custodios del régimen han instaurado una cantilena de muerte. A los presos se les dice que sus vidas no valen nada y que, si la presión internacional aumenta o hay cualquier intento de rescate, ellos serán los primeros en ser ejecutados. “Si vienen a por ustedes, no saldrán vivos”, es la consigna que retumba en los pasillos de El Helicoide y La Crisálida.
María Corina Machado, Nobel de la Paz 2025, lo ha advertido con urgencia: “Los presos son hoy rehenes bajo amenaza de ejecución extrajudicial, utilizados como escudos humanos en una apuesta desesperada del tirano por sobrevivir”.
