El PP teme que Vox alargue la negociación en Extremadura para influir en Aragón

Cualquier imagen de inestabilidad en Extremadura podría ser aprovechada para reforzar su posición en Aragón

Alberto Núñez Feijóo y Santiago Abascal.
Artículo14

El Partido Popular observa con creciente inquietud la evolución de las negociaciones para la investidura de María Guardiola en Extremadura. En el partido se ha instalado el temor de que Vox opte por alargar deliberadamente el proceso con el objetivo de marcar con ello la campaña electoral en Aragón, cuyas elecciones se celebran el próximo 8 de febrero.

La abstención o el apoyo de Vox es una condición necesaria para desbloquear la investidura. Desde Génova se insiste en que el mandato de las urnas es inequívoco y que le corresponde a Guardiola gobernar el Ejecutivo regional, pero también se asume que la negociación con Vox será determinante.

De hecho, en aras de dar ese impulso a la negociación autonómica, el propio Alberto Núñez Feijóo llamó este lunes a rebajar esa tensión. “Hay que aposentar, dejar que cristalicen los resultados, que sedimenten los votos y que cada uno sepa cuál es su situación: uno queda de primero, otro queda de tercero”, razonó.

El presidente del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, comparece ante los medios de comunicación para hacer el balance del año 2025
EFE/Zipi Aragón

Pese a este discurso posibilista, en el PP existe la percepción de que Vox podría utilizar Extremadura como palanca política. Tanto en el territorio como en parte de la dirección temen que Abascal no tenga incentivos para cerrar rápidamente un acuerdo y que, por el contrario, opte por estirar los plazos hasta que la negociación coincida de lleno con la campaña electoral en Aragón.

Aragón es una de las comunidades donde el PP confía en consolidar o ampliar su poder, con el actual presidente autonómico, Jorge Azcón. Cualquier imagen de inestabilidad en Extremadura podría ser aprovechada por Vox para reforzar su posición en Aragón, donde también quieren ser decisivos.

El calendario en Extremadura

Este temor no es menor si se tiene en cuenta el calendario. La constitución de la nueva Asamblea de Extremadura está prevista para el 20 de enero, lo que activa la cuenta atrás para la investidura. El primer intento deberá celebrarse antes del 19 de febrero; de no lograrse, la comunidad se vería abocada a una repetición electoral, un escenario que Feijóo ha calificado abiertamente como una “falta de respeto” a los ciudadanos extremeños y cuya responsabilidad atribuiría a los partidos que no faciliten la formación de gobierno.

En este contexto, la presidenta extremeña ya ha dado pasos para rebajar la tensión con Vox y abrir una vía de diálogo. Tras semanas de enfrentamiento político, marcadas por una campaña especialmente dura, Guardiola contactó con el candidato de Vox en Extremadura, Óscar Fernández Calle, en un gesto interpretado como el inicio del deshielo. Este movimiento responde a la voluntad de cumplir los plazos y evitar que la negociación se prolongue más allá de lo razonable para el partido.

Sin embargo, fuentes populares reconocen que el ritmo final no depende solo del PP. “A Vox no le interesan las prisas”, explican los dirigentes consultados por Artículo14. Si bien, el PP quiere avanzar con las negociaciones “cuanto antes”, pero los de Abascal tienen “otros tiempos”. La consolidación de Vox como la fuerza que más ganó escaños en Extremadura refuerza su capacidad para imponer condiciones o, al menos, para ganar visibilidad en un momento de intensa actividad electoral.

La negociación en Extremadura ahora mismo pende de un documento de 200 páginas que Vox reclama cumplir a la presidenta extremeña. Los mismos puntos a los que María Guardiola se negó para aprobar presupuestos hace unos meses. Ahora, fuentes territoriales al tanto de las negociaciones aseguran que sus reclamaciones serán “más lights”. Además, se da por descontado el ofrecimiento de la Presidencia de la Asamblea y la líder popular incluso abrió la puerta a que Vox entre en su Ejecutivo.

La preocupación del PP se extiende así al conjunto del mapa político de 2026, un año que Feijóo ha definido como “intenso”, con elecciones en Aragón, Castilla y León y Andalucía. En este escenario, la dirección popular quiere evitar que la negociación extremeña se convierta en un precedente negativo o en un argumento recurrente sobre una supuesta dependencia del PP respecto a Vox.

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