El cese del consejero de Educación y sus derivadas han provocado un auténtico terremoto interno en el PP de Madrid. La primera gran crisis para Isabel Díaz Ayuso en una estructura que se presuponía controlaba por completo. La existencia del clan de “los pocholos”, de la que ahora todo el mundo conocía, y la posibilidad de que su gurú, Antonio Castilla Algarra, pueda romper su silencio tienen al partido en tensión. “Podrían rajar”, aseguran las fuentes consultadas por este periódico.
Antonio Castillo Algarra dimitió este miércoles como director del Ballet Español de la Comunidad de Madrid, tras el cese del consejero de Educación, Emilio Viciana. E internamente era considerado como una persona muy afín a Ayuso.

Ambos se conocían desde 2016, desde los tiempos de Cristina Cifuentes, y entablaron una buena relación, de confianza. De hecho, según las distintas fuentes consultadas por este diario, este tuvo influencia sobre el diseño de las listas electorales y sobre la composición del equipo de gobierno de la presidenta de cara a las elecciones de 2023.
De la mano de Algarra, llegaría entonces el consejero Viciana, al que califican como “su marioneta”, sus directores generales en la consejería y los tres diputados de la Asamblea, apodados “los pocholos”, que decidieron dimitir tras el cambio en el gabinete de la presidenta regional. Los parlamentarios son Pablo Posse, Mónica Lavín y Carlota Pasarón.

Con la salida de Algarra, la tensión se disparó en el PP madrileño. Distintas fuentes consultadas por este diario coinciden en señalar su temor ante la posibilidad de que “le dé por hablar”, como acto de revancha contra Ayuso por todo lo ocurrido. “Es gente que ha tenido mucha confianza y que ahora puede ponerse a rajar”, se sinceran dentro del PP de Madrid.
“Algarra ha sido una persona importante para la presidenta en lo personal y en lo político. Un tipo muy culto”, reconocen. De hecho, era considerado como uno de sus gurú en la sombra. “Se ha aprovechado de Isabel”, lamenta parte de la vieja guardia del PP. “Era un iluminado religioso”, se escucha ahora entre sus otrora compañeros.
Ayuso y Castillo Algarra
En este sentido, “los pocholos” ya han dejado entre ver que tienen información “comprometedora” sobre la presidenta madrileña. De ahí que los populares no descarten que “puedan romper su silencio”. Encima de la mesa, las adjudicaciones a dedo que la Comunidad de Madrid habría hecho a la compañía de teatro que Algarra dirigía por valor de más de 70.000 euros durante cinco años. “Un bluff”, sugieren en el partido.
En la Puerta del Sol simulan tranquilidad y aseguran que Ayuso está “aliviada”. De hecho, en el entorno más próximo a la presidenta madrileña niegan taxativamente que Algarra ostentase la condición de “gurú” y rebajan su influencia. No creen tampoco que tenga armas con las que dañar a la presidenta.

“La crisis llega hasta donde llega, no tiene más recorrido”, aseguran. “No hay más donde rascar”. En lo inmediato, Ayuso ya ha nombrado a una nueva consejera de Educación, Mercedes Zarzalejo, y tres diputados han tomado posesión de su escaño.
El problema educativo
Más allá del ruido sobre “los pocholos” y del control que Algarra tenía sobre él, el cese del consejero de Educación de la Comunidad de Madrid estaba “cantado”. “Todo el mundo tenía claro que iba a ser el primero en caer”, explican a este diario fuentes de la Asamblea de Madrid. “Estaba en el punto de mira”.
Desde hace tiempo, la presidenta madrileña estaba descontenta con su consejero sobre todo por la ley de Educación, en la que trabajando y que no tenía el apoyo de las universidades públicas. La citada norma estaba atascada en uno de sus capítulos clave, que era el de la financiación.

Para Ayuso es vital la cartera de Educación, consciente, además, de que es la vía de aguas por la que la oposición atacaba semana tras semana en el pleno. “La educación es una prioridad y estábamos flojos”, reconocen dentro del grupo.
Con todo, los veteranos del PP de Madrid emplazan a Ayuso que no vuelva a caer en el error y a partir de ahora “cuente con la sabia” del partido, a quienes siempre han estado con ella en sus listas.
