El Gobierno de Pedro Sánchez prepara un cambio relevante en la oferta alimentaria de colegios y hospitales públicos. El Ejecutivo quiere que estos centros dispongan de menús halal —los que cumplen la ley islámica— como parte de una estrategia que define como de “convivencia” y respeto a la diversidad cultural y religiosa. La medida, aún en fase inicial, se enmarca en una futura norma estatal que obligará a flexibilizar los menús en los servicios públicos de restauración.
La propuesta del Gobierno de Pedro Sánchez no se limita únicamente a los menús musulmanes. La normativa plantea que todas las administraciones públicas deban respetar la diversidad ética, cultural o religiosa. Eso implicará ofrecer alternativas alimentarias adaptadas a distintas necesidades y convicciones, sin que ello suponga un sobrecoste para los usuarios.
La norma que impulsa el Gobierno de Pedro Sánchez
El borrador ha sido elevado a consulta pública por el Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030, dirigido por Pablo Bustinduy, un paso previo imprescindible antes de su aprobación. El texto regula el “fomento de una alimentación saludable y sostenible” tanto en centros de titularidad pública como en centros privados destinados a personas dependientes o con necesidades especiales.
Según el planteamiento del Ejecutivo de Pedro Sánchez, la norma afectará a los contratos de servicios y concesiones relacionados con la restauración, incluidos los servicios de venta automática de alimentos y bebidas. Entre los espacios directamente implicados figuran colegios y hospitales, donde se aplicarán criterios mínimos de calidad nutricional y sostenibilidad.
La futura regulación impulsada por Pedro Sánchez obligará a los centros públicos a contar con “flexibilidad en los menús”. Esto se traducirá en la disponibilidad de opciones 100% vegetales, menús sin gluten o sin lactosa y, de forma expresa, menús halal. El Gobierno subraya que estas alternativas deberán ofrecerse sin incremento del precio para los usuarios, tanto en los comedores como en las cafeterías.

Además, la norma fija otros requisitos como:
- La restricción de productos procesados y ultraprocesados
- El impulso de cocinas in situ en centros públicos
- La promoción de la dieta mediterránea como patrón alimentario saludable
Todo ello forma parte del enfoque de Pedro Sánchez para vincular salud pública, sostenibilidad y diversidad.
El ejemplo de las prisiones en la propuesta socialista
El texto normativo utiliza como referencia la experiencia en instituciones penitenciarias. Según el borrador, varios centros han reformado sus menús eliminando la dualidad entre dieta normal y dieta especial, creando una base común más saludable que se adapta a necesidades como la diabetes o la hipertensión.
De acuerdo con el Gobierno de Pedro Sánchez, este modelo ha permitido un equilibrio entre contención de costes y mejora de los indicadores de salud de los internos. Además, se destaca una transición proteica que sustituye procesados cárnicos por legumbres, huevos y pescado, garantizando al mismo tiempo menús que respetan la diversidad cultural y religiosa, incluidos los halal y vegetarianos.

No es la primera vez que el Ejecutivo de Pedro Sánchez se enfrenta a la polémica por este asunto. En el pasado, el Ministerio de Educación destinó más de 300.000 euros a la contratación de menús de comedores escolares en centros educativos de Ceuta, donde se exigía que la carne fuera halal y se excluyera el cerdo.
Aquella decisión generó críticas, al considerar que se diseñaba un menú específico pese a que las becas de comedor se conceden con independencia de la religión. Posteriormente, el Gobierno justificó la medida señalando que en varios centros de Ceuta y Melilla la práctica totalidad del alumnado becado que utiliza el comedor escolar profesa la religión islámica.



