Yolanda Díaz afronta un momento político complejo en Aragón, donde su figura aparece cada vez más desdibujada en un territorio clave para la izquierda alternativa. La vicepresidenta segunda del Gobierno y líder de Sumar se ve obligada ahora a volcarse en la campaña de Izquierda Unida (IU) de cara a las elecciones autonómicas del próximo 8 de febrero, en un contexto marcado por la fragmentación del espacio a la izquierda del PSOE, las dudas sobre su liderazgo y la redefinición del proyecto político que ella misma impulsó en 2023.
En este contexto, la coordinadora general de Sumar, Lara Hernández, ha confirmado que los cinco ministros de Sumar participarán activamente en la campaña aragonesa para respaldar la candidatura conjunta de IU y Movimiento Sumar. El anuncio evidencia la importancia estratégica que la coalición concede a estos comicios y, al mismo tiempo, refleja la debilidad organizativa del espacio en Aragón, donde la marca Sumar no ha logrado consolidarse con identidad propia. Hernández subrayó que la contienda electoral “acaba de empezar” y que el “campo de juego está abierto”, apelando directamente a las bases progresistas para evitar la abstención.
En este escenario, la presencia de Yolanda Díaz no se articula como un liderazgo claro del proyecto en Aragón, sino más bien como un apoyo externo a IU, que mantiene una implantación territorial más sólida. Diversas fuentes de la candidatura reconocen que se están cerrando aún las fechas concretas de la participación de referentes estatales, entre ellos la propia vicepresidenta y el coordinador federal de IU, Antonio Maíllo, lo que refuerza la idea de una campaña muy dependiente de los liderazgos nacionales ante la falta de una referencia autonómica fuerte de Sumar.
La situación contrasta con la de otras fuerzas de la izquierda. Podemos, pese a estar fuera de la coalición, ya ha movilizado a su dirección estatal, con la presencia en Aragón de Ione Belarra e Irene Montero durante la precampaña.
En Sumar reconocen que en las “próximas semanas” se presentará un nuevo proyecto de la izquierda alternativa al PSOE que sustituirá a Sumar en futuras elecciones generales. Este nuevo instrumento estará impulsado por IU, Movimiento Sumar, Más Madrid y Comunes, y nace con la voluntad explícita de “reinventarse” sobre “nuevas bases”. En ese debate, admitió Lara Hernández, “está a debate absolutamente todo”, incluida la continuidad de Yolanda Díaz como líder y la propia marca electoral.
Las dudas sobre el liderazgo de la vicepresidenta se intensificaron tras las declaraciones de Antonio Maíllo, quien afirmó que la coalición Sumar “tal y como la conocemos ahora” ya no es un instrumento capaz de aglutinar a todo el espacio progresista y frenar a la derecha. Este posicionamiento supone un cuestionamiento dentro del partido: su capacidad de llegar con fuerza. A ello se suma el veto explícito de Podemos a cualquier acuerdo con ella, lo que ha consolidado la fractura del espacio en dos listas.
Hernández insistió en que el nuevo espacio no “va contra nadie” y que rehúye “estrategias de suma cero”, apostando por la cooperación y la horizontalidad. Sin embargo, la realidad aragonesa muestra las dificultades de trasladar ese discurso a la práctica. La necesidad de que Yolanda Díaz haga campaña explícita por IU pone de relieve la pérdida de centralidad de Movimiento Sumar en la izquierda alternativa.
Tampoco es Aragón un ejemplo de unidad para la izquierda. Sumar, IU, Podemos y la Chunta fracasaron en su intento de llegar a un acuerdo para evitar la división del voto en las elecciones. Un acuerdo que si fue posible en Extremadura, donde toda la izquierda alternativa mantuvo las siglas de Unidas Extremadura, una marca que funciona con voz propia. De fondo, de los resultados del próximo 8-F podrán sacarse distintas lecturas. La primera de ellas, la fuerza electoral de Sumar e IU y la de Podemos, al competir por separado.
