SALUD TIROIDEA FEMENINA

Adiós a vivir siempre agotada: nutrientes esenciales para la salud tiroidea femenina

Mejorar la salud tiroidea te hará vivir menos cansada, y todo pasa por darle a tu cuerpo los nutrientes clave

Una mujer muestra su cuello
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Ese pequeño órgano situado en el cuello, llamado glándula tiroides, es particularmente sensible en las mujeres. Muchas terminan desarrollando problemas en la salud tiroidea, a menudo a raíz de ignorar las señales de auxilio de la glándula.

Comer sano no es suficiente. Por ello, es importante conocer cómo funcionan la producción hormonal y los nutrientes que pueden ayudar al funcionamiento de la tiroides, reduciendo el estrés y sus consecuencias. Recupera tu energía con esta guía con consejos médicos.

La diferencia clave: hipotiroidismo y Hashimoto

Imagen simbólica de la tiroides
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Antes de nada, es importante aclarar la diferencia entre el hipotiroidismo clínico y la Tiroiditis de Hashimoto. Ambos problemas reducen la actividad de la tiroides, pero son distintas en otros aspectos.

El hipotiroidismo es un estado funcional. Es decir, que la producción reducida de hormona tiroidea se debe a la falta de nutrientes, el estrés crónicos o problemas derivados de intervenciones quirúrgicas.

Por su parte, la segunda es una enfermedad autoinmune. La tiroides no tiene el problema, sino el sistema inmunológico. Este identifica erróneamente la glándula como una amenaza externa, y la ataca mediante sus anticuerpos.

El “triángulo de hierro” para la salud tiroidea

Alimentos ricos en selenio, zinc y otros componentes

La tiroides produce tiroxina (T4), una hormona que actúa como “reserva”. El cuerpo puede utilizar su energía al convertirla en triyodotironina (T3), y es ahí donde entra en juego la nutrición.

Eso sí, es importante aclarar que esta conversión sucede en el hígado y en el intestino. Es por este motivo por el que es importante contar con una buena salud hepática y una microbiota equilibrada, pues estas ayudarán a la salud tiroidea.

Todo ello depende, según la doctora Alejandra Rodríguez, de tres componentes: el yodo, el zinc y el selenio.

Yodo

El yodo es el componente básico de las hormonas de la tiroides. De hecho, los “T4” y “T3” indican el número de átomos de yodo presentes en estas. Aunque debe tomarse con precaución y bajo consejo experto.

Con un consumo suficiente de pescados blancos y otros alimentos ricos en yodo, es suficiente. Un exceso podría apoyar a la respuesta autoinmune del cuerpo en casos de Hashimoto.

Selenio

Por su parte, el selenio es un mineral esencial para las deiodinasas, las enzimas que se encargaran de la conversión de las T4 en T3. Además, este funciona como un potente antioxidante, el cual ayuda a proteger la glándula del estrés oxidativo.

Se puede encontrar en pescados como atún y bacalao, en los huevos, en vísceras de carne… Es muy importante, aunque no goce de tanta fama como los otros componentes.

Zinc

El zinc cumple con una doble función: ayuda al hipotálamo y a su “señal” de producción de hormonas, y ayuda a los receptores de T3 de las células. Sin este componente, las hormonas no logran entrar a la célula y no cumplen su función metabólica.

Los alimentos que más zinc pueden aportarte son las ostras, las carnes rojas, el sésamo, las legumbres, y muchos otros.

Si todavía desconoces qué falla en tu salud tiroidea y qué nutrientes necesitas, consulta con un profesional de la salud que pueda ayudarte. Tu energía y tu vida en general te lo agradecerán.

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