El cáncer se ha convertido en una de las palabras que más miedo causan cuando una persona la padece o simplemente teme padecerla.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) denomina al cáncer como un conjunto de enfermedades que se pueden originar en casi cualquier tejido u órgano del cuerpo. Esto se da cuando las células anormales crecen de manera descontrolada, superan sus límites habituales y logran invadir otros órganos.
Según datos de la OMS, los tipos de cáncer más frecuentes varían en función del sexo. En los hombres, los diagnósticos más habituales corresponden al cáncer de pulmón, próstata, colorrectal, estómago e hígado. En el caso de las mujeres, el cáncer de mama encabeza la lista, seguido del de cuello uterino y el de tiroides, así como del colorrectal y el de pulmón.
El cáncer es la segunda causa de muerte en el mundo, pues ya en 2018 ocasionó 9,6 millones de fallecimientos, según la OMS. Es por eso por lo que hay que tomar distintas medidas para intentar prevenirlo.

La doctora María Valero, especialista en Oncología de los hospitales Quirónsalud Sagrado Corazón e Infanta Luisa, subraya la importancia de la prevención en la lucha contra el cáncer y ofrece una serie de recomendaciones clave para reducir el riesgo de desarrollar la enfermedad. Según la experta, la adopción de hábitos de vida saludables puede tener un impacto significativo en la salud a largo plazo. En este sentido, Valero destaca que seguir estas cinco pautas básicas podría llegar a disminuir la incidencia del cáncer hasta en un 40%, una cifra que pone de relieve el papel fundamental de la prevención y la concienciación en la población general.
Alimentación saludable
La doctora Valero señala que una dieta equilibrada es uno de los pilares fundamentales de la prevención del cáncer. En este sentido, recomienda especialmente la dieta mediterránea, considerada una de las más saludables, ya que prioriza el consumo de frutas, verduras, legumbres, pescado y aceite de oliva, alimentos asociados a un menor riesgo de enfermedades crónicas.
Actividad física regular
Combatir el sedentarismo es otra de las claves. La especialista aconseja incorporar el ejercicio a la rutina diaria y realizar actividad física de intensidad moderada al menos tres días a la semana. Mantenerse activo no solo ayuda a reducir el riesgo de cáncer, sino que también mejora la salud cardiovascular y el bienestar general.
Control del peso corporal
Mantener un peso saludable es esencial para la prevención. Según explica la oncóloga, la obesidad está relacionada con aproximadamente el 35% de los cánceres más frecuentes, por lo que evitar el sobrepeso se convierte en una medida preventiva de gran impacto.
Reducción del consumo de alcohol
La doctora Valero hace especial hincapié en la importancia de limitar la ingesta de alcohol. Su consumo habitual se asocia a un mayor riesgo de desarrollar distintos tipos de cáncer, por lo que reducirlo puede tener beneficios directos sobre la salud.
Evitar el tabaco
El tabaquismo es, según la especialista, el factor de riesgo más nocivo y el más importante de eliminar. El tabaco es responsable de cerca del 38% de los cánceres más agresivos, lo que lo sitúa como el principal enemigo en la prevención oncológica.
A pesar de la elevada morbilidad que presenta esta enfermedad, la Organización Mundial de la Salud recuerda que en los países con sistemas sanitarios sólidos existen altas tasas de supervivencia para muchos tipos de cáncer. No obstante, los expertos coinciden en que la prevención sigue siendo una de las herramientas más eficaces para evitar tratamientos agresivos y mejorar la calidad de vida de la población.
