El sacerdote que ha acompañado a las víctimas del accidente ferroviario

El religioso ha permanecido durante horas en el lugar del siniestro, donde ha rezado por los fallecidos, acompañado a los heridos y tratado de consolar a los supervivientes. "Las lágrimas no las podíamos aguantar nadie", relata

Pabellón Polideportivo de Urda
Pabellón Polideportivo de Urda
Jorge Herrera

Entre los equipos de emergencia, los voluntarios y los vecinos que se han movilizado para ayudar a las víctimas del accidente ferroviario de este miércoles, se encontraba José Manuel Pastrana, un sacerdote que ha pasado horas junto a los vagones accidentados, acompañando a los heridos, rezando por los fallecidos y tratando de ofrecer consuelo a quienes han sobrevivido al siniestro.

“Llevo desde las diez en la vía. He estado en las dos partes, en los dos lugares. Situación dantesca en ambos”, ha relatado a Artículo14 a su llegada al polideportivo de Urda, habilitado para atender a los afectados por el accidente.

El religioso ha sido testigo directo de las labores de rescate y evacuación de los pasajeros. A su llegada, se ha encontrado con una situación de enorme gravedad, con los servicios de emergencia trabajando para atender a los supervivientes y recuperar los cuerpos de las víctimas mortales.

“Cuando he llegado, lo primero ha sido ver la situación, ver cómo estaban. Iban saliendo tanto enfermos como los que estaban ya difuntos“, ha explicado. Según su testimonio, los cuerpos de los fallecidos eran trasladados a un espacio concreto, donde él mismo iba ofreciendo un responso a medida que llegaban.

Mientras tanto, los heridos más graves eran evacuados con rapidez hacia distintos centros hospitalarios. “Los graves, lógicamente, se los han llevado enseguidita. En ambulancias, en helicópteros, a hospitales”, ha señalado. Durante esas horas, el sacerdote también ha administrado la unción de enfermos a dos personas.

“Abrían los ojos y me miraban”

Uno de los momentos que más le ha impresionado ha sido el contacto con los pasajeros heridos que permanecían en el lugar del accidente a la espera de ser trasladados. Aunque su estado no revestía tanta gravedad como el de otros afectados, muchos se encontraban conmocionados por lo que acababan de vivir.

Pastrana ha podido acercarse a algunos de ellos, hablarles y ofrecerles unas palabras de tranquilidad en medio de la incertidumbre. Recuerda especialmente las miradas y las sonrisas de quienes, pese a sus heridas, encontraban cierto alivio en su presencia.

“Abrían los ojos algunos de ellos y me miraban. Y la sonrisa, al ver un sacerdote, a mí me ha impresionado”, ha confesado.

Ante aquellas miradas, su respuesta era intentar transmitirles esperanza. “No os preocupéis, que aquí estamos, que vamos a rezar, que estamos rezando, que vais a salir adelante”, recuerda haberles dicho.

Sin embargo, no todos los supervivientes necesitaban asistencia médica. Algunos pasajeros habían conseguido abandonar los vagones por sus propios medios, aparentemente sin lesiones físicas importantes, pero profundamente afectados por las escenas que habían presenciado.

“El otro momento muy duro también es los que salían a pie de otros vagones, que salían por su propio pie, que físicamente no tenían ningún dolor, pero moralmente estaban rotos por completo“, ha explicado.

En esos casos, el acompañamiento se convertía en abrazos y palabras de consuelo. El sacerdote ha descrito cómo algunos supervivientes buscaban apoyo después de haber vivido una experiencia traumática.

“Abrazados y buscando el consuelo, la compasión. Muy duros, muy duros, muy duros. Las lágrimas no las podíamos aguantar nadie, nadie”, ha reconocido.

Acompañar a las víctimas el tiempo que haga falta

Después de permanecer durante horas en las inmediaciones de los trenes siniestrados, Pastrana ha llegado al polideportivo de Urda, convertido en uno de los principales puntos de acogida para los afectados.

En el momento de hablar con Artículo14, el religioso todavía no había podido acceder al interior de las instalaciones, ya que acababa de regresar de la zona del accidente. No obstante, su intención era continuar prestando asistencia a quienes la necesitaran.

“Voy a entrar ahora en cuanto pueda”, ha asegurado, antes de explicar que otros sacerdotes también participarán en las labores de acompañamiento espiritual.

“Estaré el tiempo que haga falta con otros compañeros sacerdotes para prestar la ayuda que como sacerdotes podamos prestar”, ha concluido.

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