“Hemos llegado aquí gracias a los vecinos de Urda. Es encomiable. Han cogido sin pensárselo sus coches particulares y han sacado a decenas y decenas de personas”. Son las palabras de uno de los supervivientes del accidente ferroviario ocurrido este miércoles en Toledo, que, todavía conmocionado por lo sucedido, ha querido agradecer la respuesta de los habitantes de la localidad. “Nosotros hemos venido cuatro compañeros en el coche de un señor que en cuanto se ha enterado ha ido para la zona del siniestro y nos ha recogido en una carreterita según nos ha ido sacando la Guardia Civil”, ha relatado a Artículo14. “Una maravilla la gente, como siempre. El pueblo es muy solidario“, ha añadido, agradecido.
Y es que Urda se ha volcado desde primera hora de la mañana con las víctimas de la tragedia. Lo ha hecho, además, cuando todavía no ha conseguido recuperarse por completo de las inundaciones que sufrió hace apenas unas semanas. Las calles conservan una fina capa de barro y las pistas del polideportivo municipal, habilitado para atender a los afectados, siguen mostrando las huellas de aquella DANA. Sin embargo, este miércoles los vecinos han dejado a un lado sus propias dificultades para ayudar a quienes acababan de vivir uno de los momentos más difíciles de sus vidas.

Desde las primeras horas posteriores al accidente, el movimiento en los alrededores del polideportivo ha sido constante. Vecinos entrando con botellas de agua, bolsas de comida, bocadillos, mantas e incluso ollas con comida preparada. Otros se han acercado simplemente para preguntar qué hacía falta o ponerse a disposición de los equipos de emergencia. Mientras los sanitarios atendían a los heridos y los profesionales trataban de organizar la asistencia, los habitantes del municipio se encargaban de que a nadie le faltara algo de comer, beber o con lo que abrigarse.
Un café caliente para reconfortar a las víctimas
Entre quienes se han acercado al polideportivo se encontraba un vecino que ya había prestado ayuda durante la DANA. Entonces repartió cafés a los afectados por las inundaciones en la localidad y este miércoles ha decidido repetir el gesto. Con una cafetera autónoma que funciona con gas, ha improvisado un pequeño puesto para ofrecer bebidas calientes a los heridos, los sanitarios y cualquiera que necesitara un momento de descanso.
“Como tengo una cafetera que es autónoma, pues digo, bueno, voy a traer para hacer unos cafés para los heridos, los sanitarios y todo el que quiera un cafecito, para reconfortar en lo que se pueda”, ha explicado a Artículo14.

Se ha enterado de lo sucedido a través de un grupo de WhatsApp del pueblo, nada más levantarse. Sin perder tiempo, ha comenzado a preparar todo el material que tenía guardado desde la última emergencia. “Ya estuve cuando la DANA, allí, igual, haciendo cafés”, ha recordado.
Su intención, asegura, es aportar algo de alivio en medio de una situación que ha desbordado emocionalmente a los afectados. “No es que cambie la vida, pero bueno, una bebida caliente en estos momentos puede reconfortar”, ha señalado.
Las sirenas alertaron a los vecinos
La noticia del accidente ha comenzado a extenderse por el municipio durante la mañana. Algunos vecinos han escuchado el movimiento de los helicópteros y las ambulancias antes incluso de saber qué estaba ocurriendo.
“Esta mañana había mucho movimiento de helicópteros”, ha explicado un vecino que se ha acercado al polideportivo. Poco después, una amiga les ha comunicado lo sucedido. Según cuentan, el pueblo ha quedado colapsado por el movimiento de los servicios de emergencia.
Los vecinos han decidido acudir para ofrecer su ayuda, aunque no supieran exactamente qué podían hacer. “Aquí hay que estar porque hay que estar siempre pendiente”, ha asegurado. Y, aunque con el paso de las horas la situación comenzaba a tranquilizarse en las instalaciones, su intención era permanecer allí por si alguien necesitaba algo. “Para estar en casa, estamos aquí”, ha resumido.

Una reacción similar ha tenido otro vecino, que llevaba más de dos horas colaborando cuando ha hablado con Artículo14. Su mañana había comenzado en el cementerio, donde se encontraba con su mujer realizando tareas de limpieza. Allí ha escuchado numerosas sirenas que le han hecho sospechar que algo grave estaba ocurriendo.
“Hemos sentido muchas sirenas, muchas sirenas”, ha recordado. Después, al consultar el teléfono, ha conocido las primeras noticias del accidente. Poco más tarde, los mensajes comenzaron a circular por los grupos de WhatsApp de la localidad solicitando voluntarios para colaborar en la atención a los afectados.
“Me he ido a mi casa, han empezado por el WhatsApp, que hacía falta gente para ayudar aquí, para echar la mano, y aquí estamos”, ha explicado.
Su labor ha consistido principalmente en ayudar a los supervivientes que llegaban al polideportivo en vehículos particulares, algunos de ellos todavía aturdidos y con dificultades para mantenerse en pie. “Hemos ayudado a algunos señores que han llegado en coches particulares, que los han traído, pues a ayudarlos a pasar, que no mantenían muy bien el equilibrio”, ha relatado.
Después, los voluntarios les han ofrecido agua, bocadillos y todo aquello que tenían a su alcance. “Nosotros poco podemos hacer. Esto ya es cosa más de médicos y psicólogos”, ha concluido.

