Violencia digital

El influencer que se ríe, amenaza y señala a mujeres víctimas de violencia machista

Al menos doce mujeres denuncian acoso, burlas y amenazas de muerte por parte de un acusado de violencia de género condenado a prisión y con miles de seguidores

Reírse de una violación no fue suficiente. Justificar los asesinatos machistas tampoco. Tras un juicio rápido por acoso, un influencer con más de 100.000 seguidores volvió a publicar vídeos en los que se burla de una agresión sexual y señala públicamente a mujeres víctimas de violencia de género desde sus redes sociales.

El creador de contenido, que se presenta a sí mismo como alguien dedicado a desmontar “el negocio del feminismo” y que pertenece a la asociación Padres Unidos, acumula denuncias por delitos de odio, acoso y hostigamiento. Además, ha sido condenado a seis meses de prisión por un delito continuado de quebrantamiento de condena, aunque la pena le fue suspendida con la condición de que no volviera a delinquir. Pese a ello, sus mensajes, difundidos ante una audiencia masiva, normalizan la violencia machista, desplazan la culpa hacia las víctimas y convierten el señalamiento público en una herramienta de castigo.

Entre los contenidos difundidos por este hombre, acusado por su pareja por violencia de género, figuran declaraciones en las que justifica los asesinatos machistas como una reacción comprensible del hombre. En varios vídeos sostiene que las mujeres asesinadas no son “pobrecitas”, sino que los verdaderos damnificados serían los hombres “a los que llevan a un nivel de estrés total” y “sacan de sus casillas”.

Al menos doce víctimas de violencia machista han sufrido acoso y amenazas por parte del entorno de un acusado por maltrato
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“Yo me he reído de tu violación. Lo digo y lo repito. Me he reído”

En ese mismo marco discursivo, se dirige de forma explícita a una mujer víctima de violencia sexual: “Yo me he reído de tu violación. Lo digo y lo repito. Me he reído”. Las palabras no se produjeron en un contexto privado ni irónico, sino en vídeos publicados ante miles de personas, muchos de ellos difundidos después de haber pasado por un juzgado.

Una de las mujeres afectadas es Izaro, víctima de una agresión sexual con un proceso judicial aún abierto. Tras hacer público su testimonio, se convirtió en objetivo del creador de contenido, que comenzó a burlarse de la violencia sufrida, a señalarla de forma reiterada y a exponerla ante su audiencia. En algunos momentos llegó a publicar varios vídeos diarios centrados exclusivamente en ella, activando a sus seguidores para desacreditarla, humillarla y acosarla.

Estas conductas no cesaron tras la intervención judicial. Minutos después de salir de un juicio rápido por acoso, el influencer volvió a publicar vídeos riéndose de la agresión sexual de Izaro. Para las asociaciones denunciantes, este hecho demuestra que la calificación de estos comportamientos como delito leve por producirse en redes sociales no solo resulta insuficiente, sino que no tiene ningún efecto disuasorio.

La escalada no se detuvo en una sola víctima. Según consta en las denuncias presentadas, al menos doce mujeres, todas ellas víctimas de violencia machista, han sufrido acoso, hostigamiento o señalamiento público por parte del mismo creador de contenido.

“Vas a acabar bajo tierra”

Ante la pérdida de impunidad, el hostigamiento se habría desplazado también hacia quienes acompañan a las víctimas. Una ampliación urgente de denuncia recoge que el creador de contenido habría dirigido ahora sus ataques contra las integrantes de Stop Violencia Vicaria, como represalia directa por las denuncias impulsadas desde la entidad.

La asociación Stop Violencia Vicaria denuncia a un creador de contenido por delito de odio, amenazas y acoso
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En esa ampliación de denuncia, a la que ha tenido acceso Artículo14, se recogen literalmente mensajes dirigidos desde el entorno del creador de contenido —en concreto, desde la cuenta de su pareja— contra la presidenta de la asociación, Andrea Cabezas, en los siguientes términos:

“Hay gente que debería estar encerrada, ahora cada vez te tenga más ganas, enferma, vas a acabar presa o bajo tierra y no voy a mancharme ni las manos, se ve que hay gente que te tiene ganas, por qué será?

La gravedad de estos mensajes se incrementa por la situación de especial protección de Cabezas y su hija. En la denuncia se advierte además de un riesgo directo para la menor, ya que en ese contexto el entorno del denunciado llega a afirmar que “le va a dar donde más me duele”, una expresión que la denunciante interpreta como una amenaza explícita contra su hija.

Se da la circunstancia de que tanto ella como su hija cuentan desde febrero de 2022 con una orden judicial de prohibición de comunicación, acercamiento y contacto, vigente hasta 2027. Pese a ello, la ampliación de denuncia alerta de un clima de hostilidad creciente y de un riesgo real para su seguridad y la de la niña, en un contexto de señalamiento público e incitación a terceros.

Coordinar ataques

La ampliación de denuncia advierte de que la movilización de terceros contra mujeres protegidas judicialmente y contra una menor convierte estos hechos en un problema de seguridad pública, con riesgo real de agresión, acoso físico o represalias fuera del entorno digital. Asimismo, expresa el temor fundado de que el denunciado mantenga contacto con agresores o con personas de su entorno para obtener información, coordinar ataques o intensificar el daño.

Según consta en la denuncia, “este temor no es especulativo, sino que se basa en el modus operandi reiterado del denunciado, perfectamente conocido por esa Fiscalía”. Como presidenta de una asociación que ha acompañado a doce mujeres víctimas de violencia machista afectadas por esta misma persona, Cabezas sostiene que existe una escalada progresiva, uso de terceros y un desprecio absoluto por las consecuencias de sus actos.

El colectivo Madres Protectoras Madrid también ha denunciado al influencer y su entorno por comentarios del mismo estilo, denigrantes, donde se les acusa de pedófilas, se les amenaza con pedir información personal a policías amigos y se les amenaza de muerte.

Las asociaciones advierten de que no se trata de un conflicto en redes ni de un exceso verbal, sino de un patrón documentado de discurso de odio, señalamiento e incitación que afecta a múltiples víctimas de violencia machista. Cuando el acoso se dirige de forma reiterada contra mujeres ya victimizadas y contra menores, señalan, deja de ser un problema de opinión para convertirse en una cuestión de seguridad y de derechos fundamentales.

Si algo de lo que has leído te ha removido o sospechas que alguien de tu entorno puede estar en una relación de violencia puedes llamar al 016, el teléfono que atiende a las víctimas de todas las violencias machistas. Es gratuito, accesible para personas con discapacidad auditiva o de habla y atiende en 53 idiomas. No deja rastro en la factura, pero debes borrar la llamada del terminal telefónico. También puedes ponerte en contacto a través del correo 016-online@igualdad.gob.es o por WhatsApp en el número 600 000 016. No estás sola.