El Ejército de Chile acaba de ascender a su primera general en 216 años de historia. En España, esa barrera cayó en julio de 2019. Siete años después, las mujeres que han llegado al generalato son doce, según Defensa, y su camino permite medir cuánto han avanzado las Fuerzas Armadas españolas frente a las de Chile, Brasil, Argentina y Colombia.
De una a doce generales
La primera fue Patricia Ortega , madrileña, ingeniera del Cuerpo de Ingenieros Politécnicos del Ejército de Tierra. Había ingresado el 1 de septiembre de 1988, el primer año en que las mujeres pudieron acceder a las Fuerzas Armadas, y fue teniente coronel en 2009, coronel en 2015 y general de brigada en 2019. Le siguió en 2021 Begoña Aramendía, del Cuerpo Jurídico Militar, que más tarde presidió el Tribunal Militar Central. En 2023 ascendieron María Teresa Gordillo y María Luisa Manzanera, del Cuerpo Militar de Intervención, y Loreto Gutiérrez, de los Ingenieros del Ejército del Aire y del Espacio. En 2024, Eugenia Ruiz y Rosario Herrera, también juristas militares, elevaron la cifra a siete.

El ritmo se ha acelerado. Según el Observatorio Militar para la Igualdad, a finales de 2023 había cinco mujeres con el empleo de general, el 2,2 % del total. Un año después eran diez, el 4,4 %. El informe de 2025 recoge once a cierre de ese año, tres generales de división y ocho de brigada, el 4,9 %. Defensa cuenta ya con doce, debido a que la última ascendió en enero de 2026.
Ninguna mujer ha alcanzado todavía el empleo de teniente general ni el de general del ejército. Y el contexto pesa: las mujeres son el 13,4 % de los 123.504 efectivos de las Fuerzas Armadas, 16.506 en total.
El espejo iberoamericano
Colombia fue pionera en la tierra: María Paulina Leguizamón, abogada, llegó en 2013 a brigadier general del Ejército Nacional. El Comando General de las Fuerzas Militares asegura que el Ejército cuenta ya con tres mujeres generales, sin precisar la fecha de ese recuento, y que dos oficiales de la Armada preparan el ascenso a vicealmirante.

En Argentina, la coronel María Isabel Pansa fue ascendida a general de brigada el 1 de octubre de 2015. Era la primera mujer del cuerpo profesional en alcanzar ese empleo en el Ejército. Un estudio de la Universidad de la Defensa Nacional, de fecha posterior, la describía como la única general del Ejército y señalaba que la Fuerza Aérea nunca había tenido una brigadier.

Brasil abrió el camino en la Marina. La médica Dalva Mendes fue contraalmirante en 2012, y en la Fuerza Aérea la primera oficial general fue Carla Lyrio Martins, en 2020. Antes de abril de 2026, las Fuerzas Armadas brasileñas reunían nueve mujeres oficiales generales, cinco en la Fuerza Aérea y cuatro en la Marina. El 1 de abril, la médica pediatra se convirtió en la primera general del Ejército de Tierra en 377 años y asumirá la dirección del Hospital Militar de Área de Brasilia.

Chile llegó más tarde. La abogada Paula Carrasco fue la primera mujer general de sus Fuerzas Armadas en octubre de 2023, en la Fuerza Aérea, donde se incorporó a un alto mando de 26 generales con otros 25 hombres. La coronel María Soledad Acevedo, ingeniera politécnica militar y con 32 años de servicio, es ahora la primera en el Ejército de Tierra y dirigirá las Finanzas del Ejército.

Quién llegó antes
Si se compara solo el Ejército de Tierra, el orden es este: Colombia en 2013, Argentina en 2015, España en 2019, y Brasil y Chile en 2026. En la Marina y la Fuerza Aérea, Brasil se adelantó a todos en 2012 y 2020, y Chile abrió su generalato con la Fuerza Aérea en 2023.
Los perfiles publicados de las primeras generales del Ejército apuntan a un mismo patrón. Ortega y Acevedo son ingenieras politécnicas, Cacho es médica, Pansa procede del cuerpo profesional y Leguizamón es abogada. Ninguna llegó desde las armas combatientes. Las doce generales españolas encajan en esa lectura: las siete cuyo cuerpo se conoce proceden del cuerpo jurídico, de Intervención o de los ingenieros.

