Análisis

Crece la economía, pero muchas mujeres se sienten más pobres

El Banco de España mejora sus previsiones macro económicas, pero el anunciado “cohete de la economía” sigue sin aterrizar en los hogares, especialmente en los encabezados por mujeres. Analizamos con expertos por qué el PIB puede crecer mientras el bienestar se deteriora

En España no basta con tener trabajo para evitar ser pobre
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El Banco de España ha vuelto a subir el tono del optimismo macroeconómico y eleva al 2,9 % el crecimiento previsto para 2025 y al 2,2 % el de 2026. En esta senda, que encaja con las previsiones del Gobierno tras la revisión del INE, la economía acelera y despega. Sin embargo, el “cohete” sigue sin aterrizar en los hogares españoles. El crecimiento existe, pero las cifras se desintegran al pasar de las gráficas al supermercado, al alquiler o a la nómina de fin de mes. Esta realidad golpea con especial dureza a las mujeres y a los niños.

¿Por qué esta disonancia entre los grandes indicadores y la realidad cotidiana? “El PIB puede crecer sin que mejore la vida de los hogares”, avanza María Miyar, economista y directora de Estudios Sociales del centro de análisis Funcas. No es una paradoja, sino la consecuencia de cómo se mide y de cómo funciona la economía real. “No tenemos un modelo de crecimiento de alta productividad. Por tanto, no mejora la renta per cápita, tampoco el bienestar de los ciudadanos”.

Sede central del Banco de España.
Sede central del Banco de España.
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El PIB puede elevarse aunque los salarios se estanquen o suban por debajo del coste de la vida o aunque el acceso a la vivienda, la energía y los alimentos sea cada vez más costoso. El crecimiento puede incluso venir, según nos explica Miyar, acompañado de falsos autónomos y la precariedad laboral. Los últimos indicadores sitúan nuestro país como el tercer Estado de la UE con mayor número de trabajadores pobres: el 11,2% de la población activa está en riesgo de pobreza, frente a una media comunitaria del 8,2%. Solo Luxemburgo, con un 13,4%, y Bulgaria, con un 11,8%, presentan tasas superiores.

Mujeres en situación de “privación severa”

Eurostat advirtió a finales de octubre de que la pobreza crónica creció en España el año pasado hasta afectar al 13,6% de la población. Uno de los componentes de la tasa AROPE (riesgo de pobreza o exclusión social) es el índice de privación material y social grave. Según Eurostat, una persona se encuentra en situación de “privación severa” cuando no puede permitirse al menos siete de un listado de trece ítems básicos. Entre ellos figuran pagar el alquiler, mantener la vivienda adecuadamente climatizada, afrontar gastos imprevistos, consumir carne, pescado o equivalentes proteicos cada dos días, disponer de conexión a internet o tener dos pares de zapatos en buen estado. En 2024, el 8,6% de las mujeres españolas no alcanzaban al menos siete de estos estándares.

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Una mujer mira su cartera mientras hace la compra
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El optimismo económico en España suele construirse a base de cifras agregadas que dejan fuera desigualdades estructurales persistentes, presentes en todos los niveles y sectores, especialmente en aquellos menos visibles. María Begoña García Gil, profesora titular de Universidad Rey Juan Carlos y directora del Departamento de Derecho del Trabajo y de la Seguridad Social de la URJC, analiza esta brecha entre la macroeconomía y la economía doméstica en muchas familias, especialmente aquellas encabezadas por mujeres, desde cinco circunstancias. “El primero es la brecha salarial de género, que sigue presente en todos los rangos y sectores, incluso en los más feminizados”, explica. Señala como ejemplo los centros de geriatría. “Pese a que alrededor del 90% de las plantillas son mujeres, los puestos de gestión y organizativos son, en su mayoría, ocupados por hombres”.

La conciliación, una carga desigual

Otro de los factores que no aparecen en estas previsiones al alza es la mayor parcialidad y temporalidad del empleo femenino. “No es algo voluntario, sino condicionado por el peso de sus responsabilidades, sin duda mayor en el caso de los hogares monoparentales”. La persistencia de la pobreza entre las trabajadoras también se refleja en la tipología contractual. La conciliación continúa siendo una carga desigual. El 73,7% de las personas asalariadas con contrato a tiempo parcial son mujeres, según el INE. Aunque se han producido avances hacia una mayor paridad, estos han sido mínimos: hay que remontarse a 2017 para encontrar una cifra similar, cuando el porcentaje fue del 73,2%.

Siguen siendo mayoritariamente ellas quienes reducen su jornada para el cuidado de los hijos. En este ámbito, la brecha salarial se ha estrechado, pero los ingresos resultantes suelen ser insuficientes para muchas unidades familiares. La macroeconomía deja también fuera el impacto de la segregación sectorial. “Es decir, la concentración desigual en determinados sectores laborales, donde las mujeres suelen estar sobrerrepresentadas en ramas con salarios más bajos, como los cuidados y la limpieza”, indica García Gil.

La profesora de la URJC termina su análisis mencionando otro dato que empieza a ser realmente preocupante: la inminente jubilación de las mujeres nacidas entre los sesenta y setenta. “Han tenido, en general, carreras laborales más discontinuas que las generaciones posteriores, debido a la maternidad, la falta de políticas de conciliación y la discriminación en el mercado de trabajo. Muchas de ellas interrumpieron su actividad laboral y volvieron en condiciones más precarias o en empleos a tiempo parcial. Esto se refleja en el importe de sus jubilaciones y en una mayor vulnerabilidad económica”. El índice de pobreza puede ser tan brutal, según vaticina, que les deje incluso sin posibilidad de consumir una alimentación de calidad que garantice su salud”.

Los cuidados recaen mayoritariamente en la mujer
Domus Vi

Hablar de optimismo económico en España implica, según reflexiona García Gil, pasar por alto desigualdades estructurales que atraviesan todos los niveles y sectores, a menudo invisibilizados, como el mundo rural.

¿Qué motiva el crecimiento del PIB?

El consumo privado ha crecido en España y es un motor clave del crecimiento reciente del PIB. José Carlos Díez, economista, sin contradecir la realidad en la economía doméstica,  marca este dinamismo en el consumo privado como principal acelerador del crecimiento del PIB y la revisión al al del crecimiento. “Los informes recientes señalan que la renta bruta disponible por hogar está ya varios puntos por encima de la de 2019, es decir, de la etapa prepandemia. La deuda de los hogares es menor, lo que implica menos riesgo de sobreendeudamiento”, indica.

Plaza de la Corredera en Córdoba - Sociedad
Una fotografía de las terrazas que hay en la Plaza de la Corredera en Córdoba.
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Otro de los motores ha sido el aumento de población, señala Miyar. España alcanzó su máximo histórico a principios de octubre de 2025, con más de 49,4 millones de habitantes, según el Instituto Nacional de Estadística (INE). Se debe principalmente al impulso de la inmigración, sobre todo de países latinoamericanos y del norte de África. “Este incremento eleva la población activa, pero en un mercado con muy baja cualificación. No se traduce en mejoras significativas en la productividad por persona trabajadora. Es decir, en PIB per cápita o mejoras en bienestar. La consecuencia es que tenemos un problema de pobreza que se ha acentuado incluso cuando las cifras macroeconómicas son positivas”.

Un espejismo para ellas

Para un hogar, lo importante no es cuánto produce el país, sino cuánto poder adquisitivo tiene a fin de mes. La inflación ha subido y los hogares lo sienten en los costes básicos. “A pesar de la previsión del Banco de España, no hay sensación de mejora. Al contrario, las encuestas de Funcas reflejan un malestar que, curiosamente, se percibe de manera más intensa en personas ideológicamente situadas a la derecha”, observa Miyar.

El crecimiento del PIB funciona como un indicador necesario, pero insuficiente. Es necesario poner el acento en esa brecha entre la economía que despega y la que se vive a pie de hogar. Para las mujeres, especialmente aquellas con hijos a su cargo, el cohete que anunció Pedro Sánchez acaba atascado en la cesta de la compra, la factura de la luz o en la mochila escolar. Para ellas, el optimismo macroeconómico es solo un espejismo.

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